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El otro balance del Gobierno Andreu: ¿Un gobierno inestable o en continua adaptación?

Esta mañana Concha Andreu ha hecho un balance de sus dos años de gobierno, un gobierno que se ha caracterizado por sus múltiples cambios, y así se lo han recordado los medios de comunicación en el turno de preguntas.

Andreu ha manifestado esta mañana que la convivencia en su gobierno siempre ha sido siempre buena, «muy compleja» ha complementado la presidenta que sigue justificando los cambios de su gobierno en la llegada de la pandemia como ya hizo en el momento de los relevos de Ocón y Santos. Cuando «yo cuando idee», «ideamos»; se autocorregía de manera rauda la presidenta lanzando una mirada hacia su izquierda, donde se encontraba Pablo Rubio que en ese primer momento aún no era miembro del ejecutivo; «estábamos en una situación concreta y teníamos unos objetivos que cumplir. ¡Pero vino la pandemia! como si hubiera ocurrido cualquier otra catástrofe»

«Ante una situación de crisis, de tensión, no todas las personas se adaptan de la misma manera». A esto Andreu ha añadida que «no todas las personas conforman equipos para abordar situaciones diferentes».

Según ha manifestado la presidenta, la opción para «aparentar estabilidad, una falsa estabilidad, hubiera sido no cambiar a nadie; pero eso no es bueno para la ciudadanía riojana» ha explicado olvidando lo difícil que es para el ciudadano y la administración no tener claro a quien dirigirse entre tantos cambios.

Según ha concretado Andreu, «hay que tener equipos para los momentos concretos, a los mejores, en las circunstancias concretas. Por lo tanto, esta claro que hay que adaptarse a las circunstancias. Y la ciudadanía riojana también lo ha hecho y al Gobierno le ha ocurrido lo mismo».

Con dos frases ha intentado la presidenta que más cambios ha acometido en la historia del gobierno riojano zanjar el asunto «Desde el comienzo y en todo este devenir de la pandemia y de crecimiento y transformación económica hemos ido adaptando el grupo de personas que trabajaban a mi lado, hemos ido adaptándonos a las circunstancias concretas. No hay que confundir cambios con inestabilidad. Simplemente se trata de hacerlo lo mejor posible, con las mejores personas posibles en el momento concreto e ir avanzando y evolucionando a la vez».

¿Inestabilidad o adaptación?

La realidad es que tras convertirse en presidenta, Andreu afirmaba que contaba “con el mejor equipo para La Rioja” y dos años después, poco queda él. Muy pronto comenzaron unos cambios que parecían ajustes de inicios de curso: en sólo siete días llegó el primer cese del Gobierno de Andreu. A mediados de septiembre de 2019, se anunciaba el cese de Natalia Ríos como subdirectora General del Instituto de Estadística de La Rioja tras ser nombrada con la primera tanda de nombramientos que hizo el Gobierno el 10 de septiembre de 2019. El mismo proceder sucedió con Helena Juanes: fue cesada como gerente del Instituto de Estudios Riojanos (IER), que ocupaba desde 2013, el 10 de septiembre de 2019. Tan solo ocho días después, el 18 de septiembre, volvió a ser nombrada en ese mismo puesto por “una cuestión administrativa” dijo el Gobierno. Finalmente, en octubre era nombrada por el Consejo de Gobierno como titular de la Secretaría General Técnica de la Consejería de Participación, Cooperación y Derechos Humanos.

A estos cambios le siguió el de Paco Rojas en febrero de 2020 al frente de la dirección general de Control Presupuestario y el nombramiento, para ese mismo cargo, de José Ángel Lacalzada dejando vacante la dirección general de Tributos. «El relevo de Rojas obedece a un cambio de ciclo. El Gobierno entendió que, para elaborar los primeros presupuestos de la legislatura, era necesaria la participación de Francisco Rojas».

Foto de archivo durante las elecciones de 2019

Después llegó el cese de Diego Iturriaga al frente de la Dirección General de Cultura, un cese adelantado el 2 de marzo, aunque se hizo efectivo el mismo día que se decretaba el cierre de los centros educativos riojanos. Los ceses de Natalia Ríos, Paco Rojas y Ana Sáenz Mena, además de Juanes, habían llegado previamente al cese de Iturriaga. Y aun habría más, Patricia Illundain, directora general de Biodiversidad, era sustituida por Ana Leiva a los dos días de decretarse el estado de alarma, el 17 de marzo. Uno de los últimos actos en los que participó Illundain sería la reunión de la del Consejo Superior del Patrimonio donde la directora general podría haber abstenido en la votación de la exclusión del catálogo BIC del viejo cuartel de Calahorra.

Fueron los inicios de algo que fue adquiriendo algo de rutina con cambios en todos los estamentos del Ejecutivo. La verdad es que para cuando la pandemia llegó a La Rioja los cambios del gobierno de Andreu ya se habían convertido en una constante que no dejaba de sorprender a propios y a extraños.

La implosión del Gobierno Andreu ¿motivado por una necesaria adaptación a las necesidades de la pandemia?

Sin embargo, todo implosionó en agosto de 2020. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presidió la Conferencia de Presidentes celebrada en San Millán de la Cogolla el 31 de julio de 2020, justo antes de que Andreu desatara la crisis de su Gobierno en tres actos:

– cese de Luis Cacho y del Portavoz del Gobierno

– ‘dimisión’ de José Luis Rubio

– supresión de la Consejería de Gobernanza Pública, cese de dos consejeros

3 de agosto de 2020. La presidenta del Gobierno comparecía en rueda de prensa para anunciar el cese de Luis Cacho como consejero de Educación y Cultura y de Chus del Río como portavoz del Gobierno (cese que ‘arrastró’ también el de Inés Royo, directora de medios, posteriormente ‘repescada’ como adjunta al Gerente del SERIS).

Luis Cacho, expresidente de la Fundación Promete, que contaba con varias SICAV (Camera, Talentia y Universum) para gestionar su patrimonio – de 38,5 millones de euros en régimen de gananciales- trasladó supuestamente una de ellas a Luxemburgo, Camera. Este movimiento, que no parecía tener relación con la pandemia, suscitó el cese de la apuesta personal de la Presidenta para la Consejería de educación.

También de la Fundación Promete, la fundación de Cacho, había sido patrono el director de la oficina de la presidenta, Eliseo Sastre, según este reflejaba en Linkedin. Algunos incluso creen que podría haber sido el propio Eliseo Sastre el que acercara y pusiera en contacto a Andreu con Cacho. Pero eso ya es parte de otra historia que merece un capítulo a parte.

Foto de archivo

6 de agosto de 2020. El consejero de Sostenibilidad y Transición Ecológica, José Luis Rubio, abandonaba el Gobierno de La Rioja por “razones personales”, según anunciaba la presidenta Andreu en comparecencia pública conjunta con Rubio. Como es bien sabido, posteriormente Rubio volvió a aparecer seis meses después, en febrero de 2021, para sustituir a Leiva, nombrada como decíamos hace unos párrafos, el 17 de marzo de 2020.

Fue casi diez días después, el 15 de agosto, cuando se nombró al sustituto de José Luis Rubio., Alejandro Dorado Nájera, hasta ese momento coordinador del área de Relaciones Internacionales y Políticas Migratorias de la CEF del PSOE.

Ya el 24 de agosto de 2020, Andreu anunció una remodelación de su Gobierno «por motivo de la pandemia» que supuso el cese de Francisco Ocón, secretario general del PSOE de La Rioja y diputado regional, como Consejero de Gobernanza Pública y de Ana Santos, diputada regional y miembro de la CER y del Comité Federal, como Consejera de Servicios Sociales y a la Ciudadanía. Aquel día se escenifico la crónica de unos ceses anunciados, ceses que se esperaban desde hace tiempo, y no exactamente por su relación con adaptar la situación de la pandemia.

En cualquier caso, aquella decisión provocó la dimisión de cinco Directores Generales (Transparencia y Coordinación, Política Local, Función Pública, Dependencia, discapacidad y mayores y Servicios Sociales y Ciudadanía) y de la Secretaria General Técnica de la Consejería de Gobernanza Pública.

En un solo día, cuatro diputados -Ocón, Santos, Del Río y Urizarna- del grupo parlamentario en La Rioja (cinco en lo que iba de legislatura sumando a Diego Iturriaga) y hasta seis miembros de la Comisión Ejecutiva Regional del PSOE, incluido el secretario general, salieron del Ejecutivo.

Tras aquel episodio el Gobierno quedó conformado por ocho consejerías. Además, el nuevo nombramiento rompió la paridad del Gobierno que había sido seña de identidad da Andreu, pero que sin generar ahorro, ni reducción de altos cargos. Un dato llamativo es que aquel cambio de Gobierno solo supuso la reducción de 1 puesto; El Gobierno pasa de 59 altos cargos en octubre de 2019, a 58 puestos en agosto de 2021.

La reducción de una Consejería del Gobierno, pasando de 9 con las que inició la legislatura a las 8 actuales, no se tradujo ni en una reducción de puestos ni en un ahorro económico (la Dirección General de Control Presupuestario cifró el ahorro en 41.000€ que se compensaba enseguida con el nombramiento de Director en La Rioja 360 y la Fundación Rioja Deporte). Porque esa ha sido otra característica del Gobierno, el aumento de la Administración ‘paralela’ con un incremento de hasta 12 Gerentes/Directores de entes públicos, entes en los que tampoco se refleja esa paridad.

El aumento de altos cargos respecto a la última legislatura es de 14 puestos (58 frente a 44) y un aumento del coste en casi 1.200.000€ (4.494.710 frente a 3.296.307) lo cual supone casi un 40% más. También es curioso como aquello tampoco conllevó una reducción del numero de eventuales ni de directores de comunicación que ahora son once (teniendo en cuenta las figuras de portavocía del gobierno y del delegado de la presidenta;

 

DE 9 A 8 CONSEJEROS, PERO 11 DE FACTO

Hay un consejero menos, pero tres personas más: Lafuente -gerente del SERIS- y José Ignacio Castresana –Director del Plan de Transformación para captar fondos europeos- además de Eliseo Sastre como jefe de gabinete que ya lo cobraba desde el inicio, que cobran el sueldo como tal.

55% CONSEJEROS Y SGT FUERA DEL GOBIERNO

De los 9 Consejeros que comenzaron el Gobierno, 5 ya no están en el Consejo de Gobierno: el 55%.

El segundo escalón de las Consejerías, en teoría el más técnico -tienen que ser funcionarios de carrera (A1) y son el ‘2’ de las Consejerías- del Gobierno, tampoco ha escapado al particular ‘juego de las sillas’ de Andreu; el 55% ya no está en este puesto, si bien 2 de ellas han sido ‘repescadas’.

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