Reportaje | Así estaba Logroño el primer día laboral con los peques en la calle
Soledad y silencio en el centro de la ciudad y leves conatos de alegría y niñez en los parques de zonas residenciales
Los más peques de la casa podían salir a pasear por una hora, a no más de un kilómetro de distancia y acompañados de un adulto desde este pasado domingo día 26 de abril. Y el primer día de permiso las redes sociales ardieron con imágenes de padres imprudentes que no respetaban las normas, niños en contacto con otros niños sin control de los padres o calles principales abarrotadas de padres e hijos que no permitían el respeto del metro y medio de distancia indicado por el gobierno.
Por ello, ayer nos lanzamos a las calles de Logroño para comprobar si lo que veíamos el día anterior en las redes eran casos aislados y puntuales o si por el contrario en la capital riojana también estaban sucediendo pese a no contar con ningún documento gráfico que lo demostrará. Y la verdad es que no. Los riojanos, en el primer día laboral con los peques en la calle, cumplieron y con creces.
En este recorrido por la ciudad pudimos comprobar como padres y madres acompañaban a sus hijos en sus primeros paseos tras más de cuarenta días en casa encerrados y como lo hacían cumpliendo las normas. Niños y niñas agarrados de la mano de sus padres, o a poca distancia de ellos, respetando las distancias de seguridad y sin formar ninguna conglomeración de gente.
Pero si algo hay que destacar es el uso de las EPI’s. Los más pequeños de la casa que pudimos ver en nuestro recorrido por la ciudad portaban mascarilla o en su defecto pantallas de seguridad pero por el contrario no podemos decir lo mismo de muchos padres o madres que les acompañaban.
Por último hay que destacar que, si bien, la salida de los niños durante un limitado tiempo está permitida, las imágenes de soledad que reflejan las calles del centro de la ciudad siguen siendo sobrecogedoras. El silencio imperante en la hasta hace poco concurrida y alborotada calle de Portales, la calma y sosiego que replicaba un vacío y solitario Parque del Carmen o el solo de voz que se marca la fuente del Espartero en el Espolón sin nadie que le replique y acalle son claros ejemplos de los efectos sociales del confinamiento.
Tan solo en zonas más residenciales como el Parque de las Gaunas, las inmediaciones del barrio de La Guindalera o el largo parque de Cascajos los gritos de la niñez y la alegría de volver a jugar en los parques vuelven a sonar tras más de cuarenta días.
LAS IMÁGENES
Ahora sí, aquí les dejo la galería de fotos que pudimos captar de la ciudad en la primera tarde laboral tras el permiso de salida a los niños menores de catorce años.



