La UD Logroñés ha terminado sacando los tres puntos de un partido que se presagiaba fácil antes de su inició, pero que se le terminó complicando en demasía.
Los de Diego Martínez comenzaron adelantándose muy pronto en el marcador y en el minuto 13 ya ganaban por dos goles de diferencia. El primero de los goles fue obra de Sarrigi en un remate del central en el segundo palo. El segundo lo logró Madrazo aprovechando un rechace.
Y desde ahí, comenzó el infortunio riojano que vio cómo su nueve caía lesionado en el minuto 15. Al killer, con el partido encarrilado, lo sustituyó Yurrebaso.
Recortaron diferencias los del Valle del Egües justo cuando el partido se iba al descanso. El autor del 2-1 fue Palacios que convirtió en gol la asistencia de Roncal tras ganar la línea de fondo.
Antes de eso, habían perdonado Madrazo, Urcelay y Álex Arias. Una de las máximas del fútbol es que quien perdona lo acaba pagando y eso mismo se le vino a la cabeza a los blanquirrojos cuando Fermín puso el empate con un disparo desde los tres cuartos de campo riojano en el minuto 55.
Reaccionó Urcelay cuando los suyos más lo necesitaban y, al poco de volver a poner el balón en juego, volvió a adelantar a los de Logroño. Con el 3-2 el público pareció comprender que el equipo necesitaba su aliento y la grada se volcó con ellos.
Los pupilos de Martínez buscaron, aunque ya son fortuna, un cuarto gol que les hubiera dado algo más de calma en el final del duelo. Especialmente relevante fue la ocasión de Carlos Bravo de tacón.
Con este resultado, los udelista se sitúan terceros a solo dos puntos del Barakaldo que hoy no ha pasado del empate en La Planilla. Por su parte, mantiene la distancia de ocho puntos con la cabeza.



