El DUX Logroño vuelve de vacío de su partido ante el SE AEM, un partido que quedará en la memoria por el gesto de gran deportividad mostrado por el equipo catalán en la jugada polémica del encuentro.
Las locales iban por debajo en el marcador cuando, en el lanzamiento de una falta, el disparo se iba al lateral de la portería. El efecto óptico hizo creer que era gol, el que hubiera significado el empate, y así lo decretó la árbitra en primera instancia.
Entonces Pixu, la capitana del equipo ilerdense, se acercó a la trencilla para indicarle que el balón no había entrado. Tras escucharla, la misma árbitra que había concedido el gol, lo anuló dando saque de puerta.
A la conclusión del encuentro, Héctor Blanco ha subrayado en rueda de prensa que en sus diecinueve años de carrera deportiva como entrenador nunca había vivido algo que ha denominado como «el mayor fair play que seguramente ha habido en un campo de fútbol, máxime yendo su equipo por debajo».
Gracias a este gesto de deportividad, las riojanas llegaron por delante en el marcador al descanso gracias al gol de Anita Hernández. Aunque el dominio estaba siendo del DUX Logroño, en el 71 llegó el empate con un gol de Natalia Fernández.
Cuando el partido llegaba a su recta final, se produjo el gol que dio la victoria a las locales. Lo logró la propia Pixu, la misma jugadora que minutos antes había sido protagonista por su gran gesto de deportividad.




