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El duelo entre SE AEM y DUX Logroño deja uno de los mayores gestos históricos de deportividad

El SE AEM y el DUX Logroño jugaban en Lleida un partido más, un partido cualquiera para los no seguidores del deporte femenino. Un encuentro de la Liga Reto Iberdrola, liga élite de fútbol femenino sólo superada por la Liga Iberdrola.

Era un duelo en la parte alta de la tabla, en busca de uno de esos puestos que dan el ascenso a Primera División. Partido de gran relevancia para quienes seguimos también el deporte femenino.

Pero en este «partido más», de pronto, se vivió un momento histórico que es muestra del Deporte en su máxima expresión, en su máxima esencia, y que ojalá sirva como referente de TODOS. De quienes juegan, pero también de quienes lo siguen.

Las locales iban por debajo en el marcador cuando, en el lanzamiento de una falta, el disparo se iba al lateral de la portería. El efecto óptico hizo creer que era gol, el que hubiera significado el empate, y así lo decretó la árbitra en primera instancia.

Entonces Pixu, la capitana del equipo ilerdense, se acercó a la trencilla para indicarle que el balón no había entrado. Tras escucharla, la misma árbitra que había concedido el gol, lo anuló dando saque de puerta.

A la conclusión del encuentro, Héctor Blanco reconoció en rueda de prensa que en sus diecinueve años de carrera deportiva como entrenador nunca había vivido algo así, algo que ha denominado como «el mayor fair play que seguramente ha habido en un campo de fútbol, máxime yendo su equipo por debajo».

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