Actualidad Rioja Baja
Medio de comunicación para conocer lo que pasa en nuestra tierra

CRÓNICA: Una sonrisa en Miranda (Por Ángel Sedano)

Que esto es fútbol, que somos resultadistas y que una victoria de nuestro equipo hace que se nos dibuje una sonrisa en el rostro durante un domingo gris y lluvioso de primavera. Pues sí.

Fue cambiar de estación, fue acabarse el invierno y la UD Logroñés comenzó a dibujarnos una sonrisa en el rostro en cada día de partido. Con la llegada de la primavera dejamos atrás fantasmas, inercias negativas y cambiamos el chip por ese chip de ver la permanencia más cerca, por ese de sumar, por ese del estamos aquí y nadie nos regala nada.

Miranda. Anduva esperaba, aunque esta vez con las gradas vacías y sin desplazamiento masivo. Día de derbi, del derbi del Ebro, aunque esta vez fuera diferente. Regresábamos a Anduva; pero ahora en segunda, pero en la «A».

Anduva y otra vez con objetivos que cumplir y esperando salir con una sonrisa, esa que finalmente se logró de la forma más bonita: ganando, generando, finalizando. Con balón y sin balón. Con intensidad. Brillando a gran altura en todas las líneas y posiciones de este juego llamado fútbol.

Aviso muy pronto un incombustible Nano Mesa cuando aún no se llegaba al minuto cinco. Los vecinos riojanos venían a por todas y querían asaltar Anduva.

La réplica, tres minutos después la ponía Cristo de disparo raso y potente que Santamaría sacaba con el pie. El golpe a golpe al poder.

El partido era intenso, con ritmo, bonito de ver. El balón iba de aquí a allá conducido, siempre con criterio, por parte de los riojanos. Iñaki y Unai Medina eran estiletes por su banda. Nano Mesa la ganaba, la peleaba, la buscaba. En el minuto 29 llegaba el remate de volea del lagunero que se marchaba lamiendo el palo de Lizoain.

Esta vez sí que el juego de ataque de la UD Logroñés era más fluido. Se generaba de jugada con Olaetxea y Nano Mesa, también con balones parados que Iñaki centraba. El peligro riojano se palpaba, pero aún no sé materializaba en gol.

Las ocasiones llegaban, aunque el gol de resistía. A pesar de ello, las sensaciones eran buenas y así se iba yendo un gran primer tiempo en el que se dominaba, se arañaba, pero no se mordía. Alex Pérez protagonizó el último intento de una primera parte que terminó con empate a cero.

El Mirandés utilizó la ventana del descanso. Quería ser un equipo más reconocible y dio entrada a dos centrales, Vivían y Berrocal, al campo y reinstaló Meseguer en su sitio, al frente del cuadro de mandos burgalés.

La UD Logroñés salió a lo suyo desde la intensidad y el criterio con y sin balón. Estaba siendo superior y no tenía que cambiar casi nada, tan solo el resultado. Pues eso, casi nada.

Otra vez Iñaki a balón parado. La capitán botada un córner desde la banda derecha que Andy remató de cabeza y que Lizoain detuvo con la ayuda del larguero.

Cristo dio la réplica en un despiste defensivo, pero Santamaría y sus manos espectaculares dejaron con vida al equipo en el minuto sesenta y uno.

Y llegó la jugada por banda derecha de Paulino. El extremo cántabro controla, regatea a cuatro jugadores rivales, llega hasta el borde del área pequeña y asiste a Olaetxea para que remate a placer poniendo el cero a uno en el marcador. Era un gol buscado, un gol merecido por los méritos vistos sobre el campo, era el mordisco riojano en el minuto sesenta y cuatro.

Aún quedaba partido y había que saberlo jugar. Y la UD Logroñés lo hizo. Tocó, combinó, aprovechó los espacios que dejaba el rival. La orquesta estaba afinada y nada se concedía.

Sergio movía el banquillo y ponía, en el minuto setenta y uno, a David González en el campo por un Nano Mesa descomunal en el esfuerzo y sacrificio. Mientras tanto, el CD Mirandés no sabía jugarle a una UD Logroñés intensa y cerrada que a punto estuvo de aumentar la diferencia con el disparo clásico de Andy Rodríguez con el interior del pie en el minuto setenta y tres.

Después Pacheco y Gorka salieron al campo por Paulino y Olaetxea. Minuto setenta y ocho y los riojanos buscando blindarse atrás, retener el balón adelante y jugar o que no se jugará nada en esos casi quince minutos que quedaban por delante. Y nada pasó, excepto que una sonrisa se nos dibujó en Miranda en forma de tres puntos tras una victoria justa, sufrida y fruto del buen gusto. Una victoria tocando arañando, mordiendo. VICTORIA.

También podría gustarte