CRÓNICA: El valor de un gol (el FC Cartagena- UD Logroñés de Ángel Sedano)
Cartagena y UD Logroñés, dos recién ascendidos a este fútbol profesional unidos por el ascenso en una noche de verano se veían las caras en esta jornada.
Dos equipos que compartieron el momento pero que hoy transitan por caminos muy diferentes en el estreno o regreso a esta liga. Prudencia en lo económico unos, desatados otros; unos con la línea bien marcada del año anterior ya que la base estaba hecha, otros con sus movimientos agresivos en su plantilla con muchas caras nuevas y jugadores con un largo recorrido y nombre en este nuevo fútbol profesional. Pero jugando, uno frente a otro, a lo mismo.
Dos versiones diferentes, dos maneras de entender este juego. Dos equipos y solo un detalle para inclinar la balanza. Solo una diferencia, esa que dicen que hay que pagarla: el gol.
La UD Logroñés ya conocía este campo y este rival. Es verdad que no fue en Liga, que fue una Copa del Rey. Con público y con el comandante Remón en nuestro lado, ese que ahora es ejecutivo en la dirección deportiva de los cartageneros. Hoy es diferente… como decía él en sus tweets cuando vestía de blanco y rojo.
De azul y pantalón blanco se presentó la UD Logroñés, saliendo como podía de esa presión alta e intensa cartagenera en esos primeros minutos de partido.
Iñaki y Bogusz ponían ese aire fresco al equipo visitante. Centros al área, córner con mala intención pero carentes de remate. Marc Martínez, otro ex blanquirrojo, veía como los remates salían desviados y alejados de su portería. Se alcanzaba el minuto quince de un partido, entretenido, sin disparos a puerta pero con ganas, intensidad y fútbol.
Cuando se cumplía el minuto veinte llegó la primera aproximación del Cartagena. La anuló el asistente y el VAR al alimón. Nada valía, el balón había salido por línea de fondo y respiraron en las línea riojanas. Los de la siesta seguían en lo suyo.
Pasada la media hora de juego, nada cambiaba. Iñaki y Bogusz eran los más incisivos por parte visitante. Mismo guión, mismos centros laterales, córner y remates muy altos, turno en esta ocasión de Roni.
Pero esta categoría es muy caprichosa. Da igual la circulación de balón, el fútbol combinativo. Dan igual muchas cosas. Las ocasiones son detalles y en una falta peligrosa Nacho Gil se sacó un remate duro, seco, en el que balón salió lamiendo la escuadra de Santamaría. La única ocasión clara local llegaba en minuto cuarenta y tres.
Respondieron los visitantes con un remate alto de Bobadilla a un centro de Iñaki justo antes de que Alex Pérez se lesionara y su puesto fuera ocupado por Gorka. Nada cambiaba con el cambio y con una defensa de cinco se llegaba al descanso.
Sábado, 16:50 horas. Horario de siesta pero también de ver los últimos coletazos de la vuelta a España. Un descanso diferente en el que los actos se multiplicaban. Y es que hasta Nadal estaba jugando. Pero volvamos al fútbol. Cuarenta y cinco minutos quedaban por delante.
El Cartagena apretó el acelerador, buscó el golpe a la mandíbula visitante y ahí se encontraron con Santamaría. Primero fueron Gallar y Rubén Castro quienes pusieron en aprietos al meta de la UD Logroñés en esos primeros minutos de la segunda mitad. Después, en el minuto cincuenta y nueve Gallar sacó una falta lateral y estrelló el balón el balón en el palo,
Se alcanzaba la hora de partido y Sergio Rodríguez entendía que era el momento de refrescar al equipo introduciendo nuevas piezas en esta partida de ajedrez. Había que aplacar los ánimos locales y Bogusz y Boadilla dejaron su puesto a Zelu y Paulino.
Adiós a esa defensa de cinco y, con ello, se estiró más la UD Logroñés. Aunque el Cartagena recuperaba fácil el balón tampoco los locales eran un cúmulo de virtudes desde la línea de tres cuartos hacia adelante. Rubén Castro y sobre todo Gallar no eran tanta amenaza.
Los detalles, los benditos detalles.
Sergio Rodríguez volvió a cambiar el sistema de juego y a los jugadores sobre el campo. Errasti y Ander Vitoria ingresaban en el campo por Roni y Leonardo Ruiz en el minuto setenta y siete. Y ahí estuvo la clave.
Zelu y Paulino avisaban del peligro, ponían tensión y, minutos después, Iñaki centraba un balón al corazón del área para que Ander Vitoria conectara un cabezazo perfecto y marcara el gol.
Grité gol sin importarme que los que me rodeaban estuvieran en ese momento con Morfeo porque era un grito de gol, un grito de rabia, un grito de UN GOL, de solo un gol más que el rival que es más que suficiente. Eso se pide, eso se trabaja, eso dicen que se paga.
Tras ese gol en el minuto ochenta y cuatro y hasta el final del partido ya a no pasó nada porque nada más tenía que pasar. Ahí estaba asentado un equipo equilibrado que aplacó y ajustició a su rival como se debe hacer, porque esa es la esencia de este juego, marcando un gol más que tú rival.
De esta manera se alcanzó la tercera victoria consecutiva del cuadro dirigido por Sergio Rodríguez. Catorce puntos en el casillero y seguimos porque estamos en este fútbol profesional y sabemos lo que tenemos que hacer: competir, no conceder y marcar un gol más que el rival.




