«El pasado 30 de julio hicimos pública la verdad sobre la inauguración de las obras del Servicio de Urgencias de FHC, realizada por la Consejera de Salud y la Presidenta del gobierno regional; dichas obras las calificábamos entonces -con toda propiedad- como ‘ñapa chapucera’ y a la referida inauguración como ‘esperpento’. Acompañábamos las evidencias gráficas que demostraban la gran mentira -otra más- que fue aquella inauguración, un montaje de vacía propaganda de cara a la galería con el único propósito de engañar a los ciudadanos acumulando figurantes y mobiliario disfuncional acarreado rápidamente como atrezzo para el montaje de las fotografías oficiales». Así, recordando la situación que se vivía en julio en el servicio de urgencias del «hospital de La Rioja Baja», da comienzo la nueva nota de prensa enviada desde el Comité de empresa de la Fundación Hospital de Calahorra.
«Transcurridas cinco semanas», relatan, «la situación continúa siendo penosa. La remodelación realizada ha supuesto un gasto infructuoso y una oportunidad perdida, los espacios asistenciales adolecen de un diseño ineficaz y nuestros pacientes quedan expuestos al escrutinio público habiéndose perdido la debida intimidad que exige la atención asistencial».
Denuncian desde el comité de empresas que, un ejemplo del desastre gestor es que tras la finaliación de la obra y tras su inauguración, hubo que habilitar un baño en el espacio previamente destinado a almacén porque «sí, se habían olvidado del baño».
Aseguran igualmente que se sigue careciendo del equipamiento material necesario para el desarrollo de la actividad, habiendo manifestado la Dirección del centro que no será posible disponer del mismo hasta octubre o noviembre próximos. «Es un drama», reseñan, «la obra se inició en septiembre de 2019 y debía durar algo menos de tres meses, más de un año después sigue sin ser rematada y no sólo es que los espacios físicos sean inadecuados, es que se olvidaron también de que en un hospital, además de paredes y estancias vacías, hacen falta camas, camillas y el equipamiento sanitario correspondiente».
Adevierten también que las instalaciones son inadecuadas para una situación de pandemia ya que, «a la falta de la adecuada definición del necesario doble circuito COVID/NO COVID, se suma la ausencia de cerramiento de los boxes de atención a pacientes. Esta situación tuvo que ser afrontada apresuradamente, durante el último fin de semana, de forma provisional mediante cerramientos de madera opacos que no llegan al techo, cuantan.
Reclaman, entones y siuguen relamando ahora una dotación adecuada de medios humanos y observan que «a la ya denunciada falta de profesionales médicos y una Consejería incapaz de gestionar su permanencia, se suma la carencia de enfermeras y del imprescindible personal auxiliar de enfermería» y aseguran que esto evidencia que no se trata de categorías profesionales en las que no exista posibilidad de contratar personal, «sino de pura dejadez o inacción interesada por parte de la Consejería de Salud en perjuicio de la actividad asistencial que se presta en la Rioja Baja».








