JOSE MARI ROJAS.- Sumó un punto el Logroñés en su visita a Tudela. Un punto que, sin saber la derrota, deja un regusto amargo.
Un partido, el de esta tarde, en el que los de Unai han sido muy superiores y que, en condiciones normales y con algo de acierto en área rival, hubiera caído del lado de los blanquirrojos.
Volvió Cabetas al centro de la zaga junto a Muguruza y Miguel Marí al centro del campo con Rivero (amo y señor en el día de hoy).
Pero fútbol es fútbol y esta es la UD Logroñés. Y es que, tras muchas llegadas por banda, por dentro, con balones al área en zona de peligro… llegó el tanto de los locales.
Un fallo de Muguruza, quizá el único, acabó con un disparo del atacante Navarro, que tras pegar en el poste y en el cuerpo de Taliby se alojó en la portería, poniendo el 1-0 en el marcador.
Un espejismo, porque el Logroñés seguía atacando y Camacho, tras una genialidad de Anai y ante la falta de delanteros, hacía el tanto del empate. Tablas en el marcador, pero no en el juego, que seguía inclinado hacia el área del Tudelano.
Febas sustituyó a Benítez tras el descanso para intentar dar un paso más en busca de la victoria.
Otros 45 minutos de dominio blanquirrojo con llegadas, córners e incluso un balón al palo. Pero, como se ha dicho en tantas ocasiones, a este equipo le sigue faltando un delantero con gol.
Y así se llegó al final del partido, con la sensación de haber dejado escapar una victoria en uno de los campos difíciles de la categoría.
Y con caras serias en los jugadores, cuando se acercaron a despedirse de los más de 300 aficionados desplazados hasta la capital de la ribera navarra.



