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Un exjugador de la UD Logroñés condenado, junto a dos compañeros, por abusos sexuales y vejaciones en Badajoz

El exjugador de la UD Logroñés, Álvaro González condenado junto a dos compañeros por abusos sexuales y vejaciones en Badajoz. González formó parte de la plantilla blanquirroja en la temporada 2015/ 2016.

La sentencia se ha producido en el Juzgado de lo Penal número1 de Don Benito (Badajoz) y por ella han sido condenados a prisión por abuso sexual y por un delito contra la integridad moral tres futbolistas del Villanovenses, aunque uno ha no forma parte de esta plantilla.

Los hecho ocurrieron en 2018, en local de apuestas de Villanueva de la Serena, durante una celebración de varios jugadores del equipo tras haber terminado la temporada 2017/2018, y los protagonistas de estos hechos fueron, el ya citado Álvaro González, José Antonio Espín y Daniel Muñoz (actualmente en la disciplina del filial del Ceuta). Estos hechos podrían haber originado la rescisión de los contratos con el club serón.

La sentencia condena a Daniel Muñoz a una pena de un año de prisión y a la prohibición de acercamiento a menos de 200 metros o comunicación con la víctima por un período de un año por el delito de abusos sexuales. En el caso de Álvaro González, la pena es de 6 meses de prisión, además de la prohibición de acercamiento y comunicación por un año, por el delito contra la integridad moral, la misma condena que se le impone a José Antonio Espín

HECHOS PROBADOS

En la sentencia se recogen como hechos probados los tocamientos en los glúteos sin su consentimiento por parte de Daniel Muñoz, también los cuantiosos desperfectos ocasionados en el interior del establecimiento y los comportamientos de vejaciones hacia la víctima que se consideran probados por parte de los otros dos futbolistas condenados.

La resolución dictada explica el desarrollo de lo ocurrido aquella noche.

Considera probado que Álvaro González trató de denigrar y menospreciar a la víctima frente al resto de compañeros, además de subirse a una mesa de ruleta, defecar en un plato de aperitivos y orinar en el suelo del local. También se dirigió a la denunciante con numerosas expresiones de carácter sexual, llegando incluso a bajarse los pantalones y calzoncillos mientras hablaba con ella, «todo esto mientras era observado por el resto de sus compañeros».

Por su parte, José Antonio Espín, según la sentencia, también se quedó en ropa interior delante de la víctima y, en un momento en el que ella se agachó a recoger algo de una de las máquinas, «se puso detrás haciendo gestos como si estuviese penetrándola».

Por último, Daniel Muñoz aprovechó un momento de descuido de la mujer para tocar sin su consentimiento los glúteos de la víctima, algo que ella le recriminó.
Unos hechos que, como también recoge la sentencia, causaron en la denunciante una situación de ansiedad que hizo que necesitara atención psicológica.

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