Manuel Domínguez se impuso ayer en el zapato de plato arnedano a pesar del accidente sufrido entrando a matar en su primera faena al cortar una oreja del segundo de su lote.
El novillero sin picadores de Mairena del Alcor, alumno de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, se cortó con la espada en la suerte suprema. Antes había sido arrastrado por el novillo. Más suerte tuvo en su segundo, en el que se llevó un trofeo que le sirvió para ganar la XXIII final de este certamen.
Sus compañeros de terna, Noel García y Óscar Campo, se fueron de vacío del coso del Arnedo. Eso sí, García logró arrancar palmas tras aviso en la lucha con su primer enemigo y una vuelta al ruedo en el cuarto de la tarde. Por su parte, Campo, se fue ovacionado de ambas faenas.
