TRIBUNA: Reflexiones de un gestor de lo público
(por Rubén Fernández)
(por Rubén Fernández)

Ayer, día 17 de noviembre de 2020, la comunidad universitaria ha eligió un nuevo proyecto para esta Universidad. Esta elección deja atrás 4 años y medio de gestión y de creencia en una universidad pública, de todos y progresista.
Está claro que ha hablado el profesorado y el estudiantado. No quieren nuestra gestión. En casi 5 años he recogido, siendo sincero pocas gratificaciones de mis compañeros PDI y muchas decepciones de nuestro colectivo estudiantil, de mis compañeros de departamento, de mis colegas de área. Los que no me han fallado, y de hecho reconozco que he tenido posibilidad de conocer su labor, son los compañeros del personal y administración y servicios.
Es jodido para un vicerrector cuyo negociado se dedica principalmente a los y las estudiantes, que hayan sido éstos los que de una manera más clara han dicho “cambio de jugador” y nos han puesto en nuestro lugar, que no es primera línea de batalla, ni segunda, sino en los cuarteles de invierno.
Cuando estos días mis cercanos me decían como planteaba el tema, les respondía que era una lucha interna entre la “paz personal” y el hecho de seguir creyendo en un proyecto común, participativo, ilusionante, cercano, público, progresista y porque no decirlo, de izquierdas.
Hoy esto no existe. Hemos perdido quizás la última oportunidad de ser un centro crítico alejado de la izquierda más recalcitrante y oportuna y la derecha más liberal y cruel. Lo hemos dejado pasar, y no creo que un mercado educativo tan veloz no nos fagocite. La tendencia de matrículas de nuevos estudiantes venían marcándolo pero desde arriba no han querido verlo, y hoy desde abajo nos han dicho que no les va la vida en ello. Bien. Entendido, un paso atrás y otro al lado. A los cuarteles de invierno, pero no para tomar fuerzas y emprender una nueva batalla, sino para recuperar fuerzas y emprender nuevos proyectos personales.
Se ha acabado una historia personal, pero eso no importa, hemos perdido la última oportunidad de hacer algo mejor entre todos, aunque hoy la universidad ha dicho que no, que nos retiremos.
Así lo haremos todos los que hemos estado al lado de Julio estos 4 años y medio, con rabia contenida porque vienen tiempos oscuros, y ya lo dijo el que hasta hoy ha sido sin duda uno de los dos mejores rectores que ha tenido esta casa… solo nos queda languidecer.
Salud.
(Hoy escribo estas reflexiones por todos aquellos que pensando lo mismo no lo pueden decir abiertamente).



