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Temporada 2015-2016: Los grandes hitos nunca se olvidan

Si las temporadas anteriores sirvieron para consagrar al equipo riojano como un claro aspirante a todo, en la campaña 2015-2016 se fue más allá. Las sportianas, además de volver a quedar primeras de su grupo, lograron un hito mayúsculo sin precedentes y que a día de hoy no se ha vuelto a repetir: las chicas a las que entonces entrenaba Luismi Ascorbe alcanzaron, tras derrotar a un gran equipo de mayor categoría como el Elche, la fase final de la Copa de La Reina, siendo el único conjunto de división de honor plata de la historia del balonmano femenino español en alcanzar dicha fase. Aunque hayan pasado ya varios años, creo que es bueno conmemorar gestas como estas, primero porque a veces «no te das cuenta del valor de un recuerdo hasta que este se convierte en memoria», y segundo porque evidencian que no hay cosas imposibles, demostrando que la victoria bíblica de David contra Goliat no fue solo cosa de un día. Circunstancia que, a su vez, puede servir para dotar de moral, ganas y entusiasmo a la plantilla que actualmente defiende los colores riojanos del Grafometal: las barreras están para romperlas y las metas para alcanzarlas. De esta forma, desde aquí, ¡nuestra más sincera enhorabuena por lo conseguido y a buen seguro por lo que está por venir!

Ahora hablemos un poco más de lo que aconteció en esa histórica temporada. Al nuevo proyecto se sumaban jugadoras como Violeta González, Andrea Roda, Gabriela Nicholls, Cristina Gabaldón, Nerea Bonilla o la incombustible Masha Boklashchuk que en la presente temporada sigue deleitándonos con su juego, habiéndose convertido en la máxima goleadora de la historia del club. También se unían al equipo Sara Sicilia y Natalia del Olmo ampliando ese componente riojano del que la entonces capitana Marta Olarte y Raquel Benito hacían gala.

La competición regular iba viento en popa. La primera vuelta terminó con pleno de victorias para el equipo, la última ante el Errotabarri un 12 de diciembre de 2015. De esta forma, con el triunfo conseguido en la primera fase de la Copa de La Reina (21/11/2015) frente al Cleba León por 17-16,  se daba paso a una segunda parte de la campaña donde el conjunto riojano estaba intenso y con confianza. Así, además de seguir con buen pie en la competición liguera, el 20 de febrero de 2016 llegaba EL PARTIDO, ese choque tan difícil como motivante con el que hemos comenzado. Como sabemos visitaba la capital riojana el Elche, un equipo de una categoría mayor, un premio a la buena trayectoria de las sportianas en su andadura por el balonmano femenino nacional. Es verdad que el equipo ilicitano ha cambiado desde entonces, reforzándose año tras año, si bien en aquel momento ,era un conjunto con jugadoras ya contrastadas en DHF y que con el paso del tiempo se irían haciendo un nombre cada vez mayor en este deporte.  Es el caso, entre otras, de Ivet Musons, Laura Hernández, María Flores o Ekaterina Zhukova que actualmente sitúan a su equipo en la segunda plaza de la Liga Guerreras Iberdrola, casi nada.

A las riojanas les costó entrar en el encuentro, quizás por la importancia y nombre de la cita. A pesar de ello, poco a poco fueron sintiéndose más cómodas, dando la vuelta a un marcador que en el minuto diez conseguían empatar (3-3). Qué decir que desde entonces fueron las locales las que comandaron el electrónico en todo momento ¡Mucho mérito! Una enorme Elena Navarro bajo los palos, la experiencia y contundencia de Zulema Asensio, las acometidas de Lidia Novella, los buenos movimientos de Andrea Roda en el pivote, la buena dirección de Raquel Benito, y la velocidad y acierto de Masha permitían a las chicas de Luismi Ascorbe tener una renta de dos goles a tan solo cinco  minutos por terminar el primer acto (10-8). Una diferencia que se llegó a ampliar en unos últimos compases donde las riojanas conseguían derrotar parcialmente (12-9) a un equipo ilicitano que en muchos momentos se había atascado ante el férreo centro defensivo Olarte-Neus, siempre bien escudado en el puesto de dos por Sara Sicilia.

En la segunda parte el Elche apretó, situándose, en más de un ocasión, a tan solo un gol (12-11; 13-12). No por ello las locales se iban a acongojar,  radicando aquí la clave del partido. El equipo demostró seriedad y confianza en los momentos más difíciles y a la postre claves del partido. El juego era bueno, pero las sensaciones era aún mejores. Contra el primero puedes luchar y disputar, saliendo, según el día, perdedor o vencedor, pero contra las segundas -las vibraciones que un equipo transmite- es más complicado. Las riojanas, sin nada que perder, se sentían seguras de sí mismas, sabiendo que este era su momento. De esta forma, esas buenas sensaciones se traducían en goles, los mismos que permitían a las sportianas irse tres arriba (15-12) para el minuto diez de la reanudación, obligando, de igual forma, a pedir tiempo muerto al entrenador visitante. El equipo siguió serio, convencido de sus posibilidades, llegando incluso a distanciarse de cuatro en el marcador, primero por 19-15, y luego por 21-17. Sin embargo, por momentos, el conjunto ilicitano ponía una marcha más que le permitía colocare a tan solo dos goles a falta de poco más de tres minutos para el final. La cosa se complicaba un poco más cuando un los árbitros del encuentro pitaban penalti a favor de las visitantes. ¿Os imagináis que pasó entonces? Una pista: la cosa va de murcianas. Sí, Elena Navarro paró el siete metros a Ivet Musons para afianzar, a menos de dos minutos para el final, un encuentro que todo riojano que lo siguió deseaba que acabara. A la gran jugadora catalana del Elche (actualmente, para el bien del balonmano, ya recuperada  de su lesión ¡Felicidades Ivet!) le preguntaremos con quién tuvo pesadillas aquella noche.

El Sporting consiguió anotar por medio de Gabriela Nicholls en el siguiente ataque que permitía ver muy cerca la victoria, a pesar de que la posterior ofensiva fulgurante del Elche terminaba de nuevo en lanzamiento de penalti. Y es que, esta vez, fue el palo quien se alió con las riojanas, que tenían el triunfo en su mano. Era muy difícil que la buena tónica y disposición de las riojanas durante todos los minutos se perdiera en los últimos instantes. Además, el tiempo restante no permitía, salvo que Chronos -dios griego del tiempo- hiciera un milagro, que las locales no consiguieran esta prestigiosa gesta que terminaban por todo lo alto, anotando en un partido que se cerraba por 23-19. Se había conseguido hacer historia y poner en muy alto el nombre del Sporting en el balonmano femenino nacional.

A parte de esto, en marzo de 2016 las sportianas seguían líderes en liga, fecha en la que llegaron dos nuevas incorporaciones. Por un lado Raquel Castell, cedida por el Elche Mustang, y por el otro Andrea Álvarez procedente del Carobels León. El equipo siguió intratable, consiguiendo el 16 de abril de 2016 cerrar la liga con una nueva vitoria frente al Errotabarri por 21-22. De esta forma, las riojanas volverían a luchar, esta vez como primeras de grupo, por una nueva fase de ascenso que tenía su primera cita en Castellón entre el 29 de abril y 1 de mayo. La victoria frente al Castellón por 22-23 posibilitaba  que el conjunto riojano sacara el billete para la fase final de ascenso a División de Honor. Esta se celebraría en Logroño, donde las riojanas se enfrentarían al Mavi Gijón, al Castellón, y al Villaverde. A pesar de las ganas e ilusión del equipo los tres partidos terminaron en derrota: 17 28 ante las gijonesas, 14-19 frente a las valencianas, y 13-21 frente a las madrileñas, que consiguieron subir a DHF.

A pesar de caer, el club siguió con la misma ambición  el siguiente año, no dándose por vencido y volviendo a formar un equipo que lucharía por grandes objetivos. Quien lo persigue lo consigue. Estoy seguro que llegará ese momento donde la palabra ASCENSO sea una realidad y no un deseo. Un verdadero orgullo y honor haberos podido contar todo esto ¡Gracias Sporting!

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