Hoy han dado comienzan las fiestas de aquel con la imposición del pañuelo a los recién nacidos y un posterior vermú musical. Recortes, vísperas y el concerniros con los “Artistas del Gremio” pondrán punto final a una jornada que anticipa el día grande de sus fiestas.
Y es que mañana, 6 de agosto, se celebra el día del Cristo de la Transfiguración, día grande de las fiestas queleñas, y el tradicional reparto del pan y el queso desde su ermita.
Una tradición con más de 500 años de historia que los nuevos tiempos, marcados por la pandemia, han obligado a reconvertir y adaptar a la realidad sanitaria actual.
Por ese motivo, mañana no se permitirá acompañar al santo hasta la ermita y de nuevo Quel vivirá una procesión por el pueblo “sin pueblo”. Con aforo limitado, se celebrará la eucaristía para, posteriormente, repartir en mano y embolsado el pan y el queso que era tradición arrojar desde el balcón de la ermita.
El pan y el queso de Quel
La historia de esta tradicional Fiesta del Pan y Queso en Quel se remonta hasta la fecha del 6 de agosto de 1479. La carta Fundacional describe cómo, durante este año, el pueblo sufrió un brote de peste que atacó a gran parte de la población.
Creyendo que podría tratarse de un castigo divino debido a los pecados de sus habitantes, decidieron pedir perdón realizando una procesión. Ésta comenzaría desde la Iglesia Mayor hasta la ermita del Santo Cristo de Quel, bordeando la orilla del Cidacos y recorriendo todo el pueblo. Con ellos llevaron trece candelas o hachas, que representaban once santos, al Santo Cristo y la Virgen de la Antigua.
Según cuentan los escritos, las hachas fueron consumiéndose pero, aquellas que estaban consagradas a la Virgen y a Jesús, no lo hicieron.
Este hecho, fue considerado como un milagro, además de que tras la procesión cesaron las muertes por peste. En agradecimiento a estos dos fenómenos, la población decidió fundar una cofradía, la hermanad y mantener la tradición por la que sacarían a la Virgen de la Antigua en procesión.
El final del recorrido culminaría con el almuerzo de pan, queso y vino en la ermita de la Santa Cruz, ofrecido por la misma cofradía y lanzado desde una balconada




