CA Osasuna continúa firme en la recta final de LaLiga y, con su victoria ante el RCD Espanyol, llegará a la última jornada con posibilidades reales de clasificar a competiciones europeas.
El equipo navarro sumó tres puntos clave, pero su pase a Europa no depende únicamente de sí mismo. Necesita también que otros resultados le favorezcan en la jornada final del campeonato.
La temporada ha sido irregular para Osasuna, marcada por un comienzo prometedor, un tramo medio complicado y un cierre de curso con buenos resultados. A pesar de ello, el Sadar nunca ha dejado de responder a los suyos y hoy tampoco ha querido perderse la cita
El triunfo frente al Espanyol siguió un patrón ya visto: gol inicial, resistencia en la segunda parte y sentencia en el tramo final. El delantero croata marcó en el 18 el primer gol del partido tras un inicio ofensivo del equipo local. La jugada contó con la intervención de Bryan Gil y Aimar Oroz, y el toque final de Budimir, que desvió el balón hacia la red.
Después no hubo mucho más de los locales. No hasta que lo intentó Ibáñez de cabeza tras un centro de Areso que culminaba una transición de Oroz poco después de la pausa de hidratación.
En el segundo tiempo las mejores ocasiones fueron pericas. Sin embargo, el conjunto rojillo aprovechó su única ocasión clara tras el descanso para marcar el segundo tanto, obra de Raúl García, y sentenciar el choque.

El portero Sergio Herrera fue decisivo con varias intervenciones, y la defensa mantuvo la solidez. El equipo, sin excesos pero con eficacia, logró asegurar la victoria en su último partido como local de la temporada, en el que la mayor diversión se vivió y se puso en una grada teñida completamente de rojo.
Además del resultado, el partido dejó un hecho histórico: Ante Budimir se convirtió en el máximo goleador de Osasuna en una temporada de Primera División, superando los 20 goles de Julián Vergara, récord vigente desde hace 90 años.
La victoria deja a Osasuna con esperanzas vivas de lograr un billete europeo en la última jornada en Vitoria ante un Alavés ya salvado. A pesar de todo, no será fácil ya que, aunque la clasificación europea se platea como un posible, no depende solo del resultado propio.
La cita ante el Deportivo Alavés marcará el desenlace de una temporada con altibajos pero llena de esfuerzo. A buen seguro una gran expedición rojilla viajará a Mendizorroza para alentar a los rojillos.
Despedidas y contratiempos en el último partido en casa
El encuentro en El Sadar estuvo cargado de emociones. Pablo Ibáñez se despidió entre lágrimas tras disputar su último partido como rojillo en Pamplona.

También se lesionó Kike Barja a los pocos minutos de entrar al campo, lo que empañó el cierre de su complicada temporada. El canterano había salido en la segunda parte y estaba cuajando unos buenos minutos con desbordes continuos, primero por banda derecha y por izquierda en el momento de su lesión.



El infortunio de Barja impidió que el capitán Unai García, que también dejará el club, pudiera despedirse en el césped. Un final inesperado para ambos jugadores.

Además, el de hoy también era el último partido, según anunció hace unos días el entrenador osasinista, de Vicente Moreno que se va con la posibilidad de dejar a los suyos en Europa y en un complicado año para el de Masanasa, municipio que ayudan a reconstruir actualmente desde la entidad tras las trágicas y desastrosas riadas de finales de octubre.


El partido comenzó con un accidente antes de que rodara el balón. Rojilla, que se había acercado hasta el banquillo para saludar a los jugadores, tiró sin querer el monitor VAR de Osasuna protagonizando la anécdota de la cita.


Tras la conclusión del partido el Sadar rindió un homenaje a su capitán Unai García, jugador que llegó en benjamines a la entidad y que ha pasado por todas las categorías habiendo acumulando 25 años en Osasuna. El central se despide ahora de Osasuna, su casa.
En el homenaje han participado el presidente de del Club, Luis Sabalza, y sus compañeros y también capitanes rojillos, Roberto Torres y Oiera Sanjunjo.






