Osasuna ha caído derrotado esta noche en casa ante el Athletic Club de Bilbao por 0-2 en un mal partido de los rojillos que vieron como los vascos les metían dos goles en nueve minutos y los dejaban noqueados.
Con un tempranero gol de las botas de Iñaki Williams se adelantó el Athletic Club de Bilbao. El delantero transformaba en gol desde el corazón del área un centro de su hermano Nico
Guruzeta hizo el segundo en el minuto 20. Nico Williams caracoleó, se deshizo de su par y se saco un centro-chut dirección puerta que se encontró con las botas de del guipuzcoano que mandó el balón dentro de la mallas.
Osasuna se mostraba superado y sobrepasado por las circunstancias, sin terminar de dar crédito a lo ocurrido en estos primeros 20 minutos, ante unos leones que se mostraron extraordinariamente fieros y muy acertados.
Despertaron de su letargo los navarros y en el 29 pudieron recortar diferencias en el marcador, pero Rubén García vio cómo Unai Simón detenía impenitente su disparo.
Sin embargo, no fue hasta el 41 cuando Osasuna trenzó una buena jugada que acabó en córner. El saque de esquina, por bajo, lo remato desviado David García. Y justo al filo del descanso la tuvo Mojica que tampoco acertó de cara a puerta.
En la segunda parte, especialmente tras la expulsión de Sancet por doble amarilla, lo siguió intentando Osasuna, aunque con más tenacidad que oficio, mientras que los blanquirrojos seguían a lo suyo, defendiéndose, ante un rival que disparaba con balines y a penas le hacía daño.
Mojica, como un martillo pilón, percutía una y otra vez por banda izquierda, pero sus remates no encontraban rematador. Una vez y otra más y otra. Pero ya está.
De hecho, las estadísticas al final del encuentro fueron significativas. Si bien la posesión se repartió en un 62,4% frente a un 37,6% a favor de los locales; los visitantes lanzaron dos veces a puerta para marcar dos goles y los del Sadar siete para no hallar acierto.
En el 86 perdonó Budimir fallando un remate que se perdió muy cerca del palo izquierdo y poco después Chimy Ávila hizo lo propio tras un centro de Mojica que detuvo cerca de la escuadra Unai Simón. A pesar de ello, daba la impresión de que durará lo que durara el encuentro, los locales no terminarían de marcar. Y así fue.
Lo peor del partido, con el encuentro decidido, llegó en el tiempo de descuento cuando Chimy Ávila protagonizó una entrada innecesaria e injustificada de extraordinaria violencia con los dos pies por delante a la altura del tobillo de Berenguer que le valió para ver la roja directa y enfilar el túnel de vestuarios.


