La UEFA y sus 55 federaciones acuerdan boicotear las competiciones de la FIFA por el plan de Infantino
La UEFA y sus 55 federaciones nacionales han acordado por unanimidad no participar en las competiciones organizadas por la FIFA mientras siga adelante la propuesta impulsada por Gianni Infantino para abrir la propiedad de la Copa del Mundo a inversores privados.
La decisión, adoptada este jueves durante una reunión de urgencia, abre un enfrentamiento de enorme alcance entre los dos principales organismos del fútbol internacional. De mantenerse el bloqueo, podría afectar incluso al Mundial de 2030 que organizarán España, Portugal y Marruecos.
Según el comunicado difundido por el organismo europeo, «la UEFA y sus asociaciones nacionales no participarán en competiciones de la FIFA». Las 55 federaciones europeas rechazan de forma conjunta la posibilidad de transferir parte de la propiedad del Mundial y de otras competiciones a inversores privados.
La organización presidida por Aleksander Ceferin condiciona el regreso de sus selecciones a las competiciones de la FIFA a la retirada completa del proyecto.
«Ninguna de las 55 selecciones nacionales de la UEFA participará en ninguna de las competiciones de la FIFA mientras estas propuestas permanezcan en pie», señala el comunicado recogido en la información original.
Además de retirar la iniciativa, la UEFA reclama garantías de que la FIFA no volverá a plantear la entrada de propiedad privada en su gobernanza o en sus competiciones.
Statement on behalf of UEFA and its 55 National Associations
— UEFA (@UEFA) July 30, 2026
El Mundial de 2030, ante un escenario inédito
El enfrentamiento tiene especial trascendencia para España, Portugal y Marruecos, anfitriones principales del Mundial de 2030. Si el conflicto continúa, las selecciones pertenecientes a la UEFA, entre ellas España y Portugal, quedarían fuera de la competición.
La decisión supone una ruptura sin precedentes entre la UEFA y la FIFA y eleva considerablemente la presión sobre Gianni Infantino para que reconsidere su proyecto.
La propuesta planteada por el presidente de la FIFA contempla, según la información de partida, la venta de una participación del Mundial valorada en 4.000 millones de dólares a inversores privados.
La selección de esos inversores quedaría en manos de Thrive Capital, compañía propiedad de Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump.
La propuesta económica de Infantino a las federaciones
A cambio de esta operación, Infantino habría planteado un importante incremento de la financiación destinada a las federaciones nacionales.
La propuesta establece que aquellas federaciones que den su aprobación antes del 19 de septiembre recibirían 40 millones de dólares cada una. Las que rechazasen el proyecto se quedarían con una financiación de 2,7 millones.
Este procedimiento también ha provocado el rechazo de la UEFA, que considera que las federaciones nacionales han recibido un ultimátum para posicionarse sobre una decisión de gran trascendencia para el futuro del fútbol.
«Esto no es una decisión democrática, es gobernar mediante la intimidación», sostiene el comunicado europeo, que califica el procedimiento de «acto de coerción impropio de una institución encargada de velar por el fútbol mundial».
La UEFA cuestiona asimismo que una transformación de esta magnitud haya sido planteada sin un proceso previo de consultas con los principales actores del fútbol.
Europa aumenta la presión sobre la FIFA
La oposición al proyecto de Infantino no se limita a la UEFA. La CONCACAF, que reúne a las federaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, también se ha mostrado contraria a la iniciativa.
Por el momento, según la información disponible, no se conoce una posición equivalente de la CONMEBOL, responsable del fútbol sudamericano, ni de la confederación africana.
Gobiernos y federaciones de Francia, Reino Unido e Italia también se han pronunciado contra el proyecto. En el ámbito comunitario, el comisario europeo de Juventud, Cultura y Deporte, Glenn Micallef, manifestó igualmente su oposición a la privatización del Mundial.
En España todavía no se había producido, en el momento de la información original, un pronunciamiento público del Gobierno ni de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) sobre el proyecto.
El conflicto deja ahora el futuro de las competiciones internacionales pendiente de los próximos movimientos de la FIFA. La retirada del proyecto de Infantino permitiría desactivar el boicot, mientras que mantenerlo abriría un escenario sin precedentes para el fútbol europeo y el Mundial de 2030.


