Con cambio bajo los palos y en su banquillo llegaba la UD Logroñés a su duelo ante el CD Tudelano. Era jornada de cambios y también lo hubo en el orden de ataque sobre el césped. Y es que la UD Logroñés comenzaba atacando sobre el fondo norte.
Clara era también la apuesta por el ataque que presentaba de Albert Aguilá en Las Ganas. Con Sidikki de inicio. Y Guarrotxena. Y Fer Cano. Y Alfaro. Y Dubasin. Parecía como si el míster de los de Logroño hubiera decidido salir con todo.
En el minuto 19, Jesús Álfaro se encontraba el balón cerca de puerta fruto de un error defensivo. Sin embargo el jugador de los blanquirrojos no estuvo muy afortunado en la elección de su remate.
Tampoco tuvo fortuna Alfaro tres minutos después, cuando Natxo Zabal le sacó de manera inapelable un mano a mano al delantero, ni Duba, que tampoco logró anotar en ninguna de las dos ocasiones de las que dispuso ente el meta alfareño después. La UD Logroñés llegaba y llegaba fácil, alguna de estas ocasiones fruto de errores en la zaga tudelana, otras por acierto en sus combinaciones.
Y justo, cuando el partido estaba a punto de llegar a vestuarios, Alfaro la ponía atrás en el área, buscando a Guarrotxena que no terminaba de ver puerta en la penúltima de los logroñeses en la primera parte. Penúltima porque siempre parecía que los riojanos disponían de una más.
La primera parte fue de dominio total local y solo y tan solo Zabal parecía capaz de mantener el honor de los de Tudela que se veían sobrepasados una y otra vez.
Por contra, mucho más igualada fue la segunda parte en la que Agus Alonso comenzó incluso inquietando a los locales al poco de su reanudación aprovechando un error de Jesús Rueda.
Poco después era Rodri el que se incorporaba al terreno de juego, reforzando la línea de ataque, en sustitución de Fer Cano. Sin embargo, los goles seguían sin llegar y los de visitantes seguían ganando presencia en el partido.
Si la primera parte había sido un monólogo de los de Albert Aguilá, muy diferente fue la segunda en la que los de Tudela, no sólo frenaban a los logroñese sino que, además, se atrevían a buscar puerta.
Y tal vez cuando la UD Logroñés se encontraba más desesperada y más falta de ideas apareció un canterano que cambió la terna.. Iñigo recortaba y sentaba a su para que Rodri buscara puerta. Paró el esférico Zabal pero nada pudo hacer con el pundonor, siempre el pundonor de Guarrotxena, que acompaño el balón para seguir la jugada y poner el 1-0.
Y después jugadores y afición se reencontraron y volvieron a cantar juntos esas canciones de amor que hace tanto tiempo que no se dedicaban. «Un día de improvisto, me enamoré de ti…», rugió la grada.



