No hay mejor forma de regresar a una competición que con una victoria. Y así lo ha hecho la SD Logroñés en la tarde de hoy tras imponerse con goles de Caneda y Calderon a la UD Mutilvera.
Bajo una manta de agua dio comienzo el partido. Minutos de tanteo iniciales en donde ninguno de los dos conjuntos quería exponerse demasiado primando la solidez defensiva por encima del atrevimiento en ataque. Con el paso de los minutos empezaron a hacer acto de presencia las llegadas a área rival por parte ambos conjuntos. Eso sí, siempre a través del juego directo con balones en largo y a la carrera. Inquietó poco la Mutilvera en sus primeras llegadas y generó más miedo la SD Logroñés con un par de pases atrás desde linea de fondo que no llegaron a concretarse de cara a puerta.
Superado el 15 avisó, esta vez sí con peligro, la Mutilvera. Una jugada precedida de una pérdida en la salida de balón riojana terminó en una volea desde el pico del área que se fue alta por poco. Al susto navarro, le siguió un golpe certero de los riojanos. En el 18, en una falta lateral colgada al punto de penalti, Cesar Caneda se adelantaba al meta navarro en el despeje y el balón se colaba manso al fondo de las redes.
El gol asentó a los riojanos que jugaron más cómodos a partir de entonces. Calderon se convirtió en un dolor de cabeza para la defensa rival y hasta en dos ocasiones encontró huecos a la espalda para entrar hasta el área y ceder a sus compañeros. En la primera de esas el disparo de Achi lo repelió la defensa a córner y en la segunda, sobre la bocina del primer tiempo, el remate de Imanol en el primer palo se paseó por delante de la portería pero se fue por línea de fondo finalmente. Con esa jugada se cerraron los primeros 45 minutos.
Tras el paso por vestuarios, la tónica no varió. El balón seguía siendo difícil de controlar por la lluvia y las jugadas trenzadas escaseaban. Dominaba la SD Logroñés y anestesiaba a una Mutilvera que no lograba generar peligro en los compases iniciales del segundo envite. De ese dominio, llegó un disparo al palo que avisaba de que no se conformaban con el 1-0. Y poco tardó en confirmarse el segundo tanto de la tarde. En una de las tantas internadas a la espalda de Calderon, llegaría el tanto. El extremo derecho recibió solo, condujo, se internó en el área solo y cruzó al fondo de las redes. 2-0 y partido encarrilado.
Con la ventaja por partida doble en el marcador, se desbocó el conjunto riojano. Los cambios le sentaron bien y dio una marcha más cuando empezaban a flojear las fuerzas en el bloque navarro. Anotó el tercero en una buena jugada tras centro pero la acción estaba anulada por fuera de juego. Presionaba en campo contrario y no sufrió problemas en defensa hasta el final del encuentro. Llegado el minuto 90 pudo lograr el gol de la honra el bloque navarro pero Jero lo impidió con una magnífica estirada para mantener su portería a cero.
Tres puntos fantásticos que endulcen un arranque de temporada accidentado tras no poder disputar el primer encuentro por el COVID-19. Una vuelta al verde y a la Segunda División B deseada por todos.




