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CRÓNICA: Sin enchufe (de Ángel Sedano sobre el UD Logroñés- CD Lugo)

Un partido más por este llamado fútbol de campanillas, por ese fútbol profesional, ese fútbol donde uno ya no sabe qué equipo es el de “su llamada liga” y en el que lo único claro es que somos Caperucita Roja en un mundo lleno de lobos. Sí, de lobos; de esos que arañan, muerden y se llevan parte de tus ilusiones, aunque en esto del fútbol, tus ilusiones se renuevan con el amanecer de cada día.

El partido arrancó con Ousama y Leo Ruiz acechando el área rival en sus primeros minutos; aunque fue Hugo Rama el que puso el peligro en una de esas jugadas fulgurantes del enemigo que Santamaría, el debutante en la portería de la UD Logroñés, atajó al cuarto de hora de un partido en el que ya se advertía que tocaría sufrir.

Un partido de ida y vuelta, sin un control del juego por parte de ningún equipo. Contra aquí, contra allá y poca elaboración en el césped de Las Gaunas, si es que aceptamos césped como ese espacio con hierba, rayas blancas y banderines en las esquinas. Leo remató alto en el minuto 26,

Así siguió el encuentro hasta que en el minuto 32 llegó el penalti sobre Olaetxea. Andy se dirigió al punto de penalti. Un respiro, una carrera y un disparo que paró el portero. El balón, despejado hacia el poste izquierdo, donde Andy recoge el rechace y lo cabecea transformándolo en gol. Era el uno a cero. Sin mucha elaboración, sin mucho futbol, pero daban igual los méritos contraídos, un uno a cero es un gol más que tú rival. Y así se llegó al descanso, con ventaja local.

El segundo tiempo llegó y nos dejó helados- El Lugo, el equipo entrenado por Nafti, salió en tromba. Segundo treinta y cinco y el pie de Clemente, providencial, apareció para desbaratar la ocasión del Lugo. Dos minutos después fue Santamaría, con una mano salvadora a bocajarro, la que paró esa revolución lucense. ¡Qué manera de sufrir las embestidas rivales!

José Luis Rodríguez aprovecho una contra de manual, un pase en diagonal y, tras un control perfecto, lo convirtió en un balón inalcanzable para Santamaría. Era el uno a uno en el minuto cincuenta y dos.

Sergio Rodríguez movió el banquillo, varió el sistema. Bobadilla por Errasti. Tres centrales al campo y, en ese impás, Andy sacó de su interior su sutil toque el balón aunque éste se marchó por encima del travesaño en el minuto cincuenta y seis.

Un partido emocionante, de ida y vuelta, con una cascadas de emociones. Turno para el Lugo y Cristian Herrera en el minuto setenta, también con su interior, chutó el balón que salió rozando el palo derecho de Santamaría.

Le siguió Ousama, en el minuto setenta y uno, con un disparó fuerte, seco que llevo a que el balón se estrellara en el poste. Y ahí estuvo la clave. Lo caprichoso de este juego es que ahí estuvieron y se perdieron las opciones locales, ahí se esfumaron. Y es Cris Ramos si estuvo acertado en el minuto setenta y siete. Ahora sí llegó el gol que ponía el 1-2. Gol lucense y jarro de agua fría para la parroquia local.

El Lugo avisaba, quería más y otra vez, en el minuto ochenta y cinco, José Luis Rodríguez batió de nuevo a Santamaría. Era el uno a tres y la UD Logroñés estaba desbordada. Daban igual los cambios, daba igual el cómo, daba igual, todo daba igual. El rival estaba mejor plantado, mejor colocado y te ajusticia con más goles.

Andy, otra vez Andy, de penalti en el noventa y dos, marcó gol. Marcó un dos a tres que maquilló un resultado y una derrota justa, la de una UD Logroñés que estuvo sin enchufe en una segunda parte para olvidar. La de una derrota para olvidar cuanto antes y centrarnos en el miércoles y en la cita en Oviedo. El Carlos Tartiere espera, ya que estamos esperemos que en la tierra de sidra tengan un enchufe de color blanco y rojo.

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