«En estos momentos, los niveles de incidencia del coronavirus en La Rioja son dramáticos. Los niveles de ritmo en los contagios son alarmantes. Y los niveles de presión sobre nuestro sistema sanitario son insostenibles.
Estamos ante la peor situación epidemiológica desde la aparición de la pandemia del coronavirus. Y también estamos ante los niveles más preocupantes de presión asistencial en el Hospital San Pedro» Con este mensaje de extra dureza se presentaba, esta mañana, Andreu ante los riojanos.
Advirtió la necesidad de «quedarnos en casa y limitar el contacto social a lo mínimo e imprescindible». Pidió después a los riojanos un nuevo esfuerzo «uno de los más importantes que debemos realizar desde que el virus llegara a nuestras vidas». No dijo mucho más. No había más que decir.
Pello Latasa, el epidemiólogo que llegó desde el departamento de Fernando Simón para sustituir a Ramalle, definió la situación como crítica desde el punto de vista epidemiológico, así como desde el sistema asistencial. Una situación que nominó como «transmisión comunitaria sostenida generalizada».
«Desde principios de enero el aumento ha sido exponencial», ha continuado señalando Latasa. «Y los municipios que aún no presenten datos desfavorables, es muy provable que pronto lo hagan por la transmisión descontrolada que hay ahora mismo» ha augurado.
«Estamos ante un escenario progresivo, acelerado y de deterioro exponencial», ha aseverado antes de referirse a cómo se han tenido que dejar de programar intervenciones quirurgicas y terminar cediendo la palabra a Sara Alba, la portavoz del Gobierno que, de nuevo, ha tenido que ser la que diera a conocer las medidas.
«Las medidas vigentes no han sido suficientes. No lo han sido. Y la pandemia está más cerca de descontrolarse que de ser controlada». Ante ello, ha justificado Alba, el Gobierno de La Rioja ha tenido que adoptar un escenario «de máximos» en lo permitido. así como «actuar drásticamente y de manera inmediata».




