Los trabajadores de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social comienzan este martes sus movilizaciones, unas movilizaciones previas a la jornada de huelga prevista para el próximo día 30 que de consumarse será la primera de la historia.
Según se señala desde CISIF, las movilizaciones en la Inspección de Trabajo se producen ante la falta de medios y plantilla y el incumplimiento de los compromisos por parte del departamento de Yolanda Díaz, titular del Ministerio de Trabajo.

En La Rioja hay 43 trabajadores que dependen del centro territorial de La Rioja. Estos trabajadores que se han concentrado este mediodía a las puertas de la sede de este organismo en Logroño para denunciar su insostenible situación.
Desde la central sindical se denuncia el grado de abandono en el que se encuentra la Inspección. La plantilla de la Inspección de Trabajo en La Rioja está compuesta por 43 trabajadores en total, contando con inspectores, subinspectores (26 profesionales) y personal de apoyo (17 personas de administración, habilitación y secretaría); es decir, el trabajo del organismo recae sobre 43 empleados mientras que la población activa riojana asciende a 157.600 personas, según datos de la EPA al finalizar el pasado año.
“Con estos datos, entendemos que el sistema está condenado al fracaso con recursos insuficientes y una plantilla completamente desbordada ante las necesidades que plantean las relaciones laborales. Desde CSIF, denunciamos no solo la falta de personal para completar la RPT (relación de puestos de trabajo) sino que además habría que ampliar la plantilla para hacer frente al volumen de trabajo que se genera a diario”, asegura Jesús Vicente Hernández, presidente de CSIF La Rioja. “Una RPT desactualizada que no va acorde con el trabajo que se hace en la Inspección a día de hoy”.
Asimismo, hay que sumar las numerosas modificaciones legales que se han producido durante la pandemia, los constantes movimientos de ERTES y los que tendrán lugar como consecuencia de la crisis por la invasión de Ucrania.
Del mismo modo, la Inspección de Trabajo carece de carrera profesional y de horizonte laboral, lo que contribuye a la descapitalización de la plantilla y, por supuesto, de la falta de reconocimiento y de dignificación de las funciones del personal. En dicho acuerdo se reflejaban unas pautas para que esto comenzara a solventase, pero tras ocho meses sigue completamente estancado.


