España arde. España se quema. Casa a casa, pueblo a pueblo, de comunidad a comunidad. El fuego ha ido saltando, recordándonos que no somos entes aislados y que todos estamos en esto.
Se queman sus bosques, su riqueza medioambiental; sus pulmones. Pero también se queman sus pueblos, nuestros pueblos. Se quema la vida y de nuevo aparece el asunto de la despoblación como uno de los detonantes.
Se quema lo que somos, lo que fuimos, nuestros orígenes por una despoblación a la que La Rioja no es ajena, sino, más bien, todo lo contrario.
En esta ola de incendios, La Rioja no ha sido de las zonas más afectadas. Si lo estuvo en la anterior, cuando un incendio se declaró en la zona de Cornago afectando a la aldea de Valdeperillo.
La Rioja está formada por 174 municipios y tiene una población de 324.184 habitantes. Solo treinta localidades (Uruñuela, se acerca a esta cifra con 990 habitantes, pero queda fuera de ella) tienen más de mil habitantes, es decir, 144 no alcanzan el millar.
La capital riojana, Logroño, suma 151.164 habitantes. Calahorra, 25.064; Arnedo, 15.219; Haro, 11.979; Lardero, 11.658; Alfaro, 9.874; Villamediana de Iregua, 9.207; Nájera, 8.174; Santo Domingo de la Calzada, 6.348; Autol, 4.875. Estas son los municipios más poblados de La Rioja y el décimo ya no alcanza ni los 5.000 habitantes.
Quitando estas diez localidades con mayor población, 70. 837 es el número de habitantes que se distribuyen en las 164 localidades restantes, lo que dejaría una media de 462 habitantes por cada población.
Sin embargo, en La Rioja 115 municipios tienen menos de 300 habitantes, 63 de ellos incluso menos de 100 según datos del INE de 2024 reforzando ese drama que viven nuestros pueblos, esos mismos pueblos que ahora las tertulias televisivas se empeñan en salvar desde los platos ubicados en las grandes ciudades.
Se quema España y todos nos quemamos con ella.



