Esta mañana, Calahorra ha honrado a los San Emeterio y San Celedonio en el día grande de lo que debieran ser sus fiestas patronales.
De nuevo, a la primera fila del acto religioso, no ha faltado la alcaldesa de Calahorra y el presidente del Parlamento, este último a pesar de su compromiso por no participar en actos religiosos desde su representación institucional.

También hoy; en esta ocasión, tras varias ausencias desde que fuera elegida líder del ejecutivo riojano y tras convertir este acto como en su primer acto como presidenta; ha regresado la calagurritana Andreu. Sea como fuera, hoy todos se han sumado al homenaje eclesiástico presidido por Juan José Omella que no ha querido faltar a esta celebración.

Antes de la eucaristía, los Santos Mártires han procesionado por Calahorra sobre un vehículo que los ha acercado a todos y cada uno de los rincones de Calahorra. Antes de la eucaristía, los calagurritanos, los que el Cabildo pretendía que fueran los protagonistas de la jornada, han podido ver desde la distancia a los Santos.
Como curiosidad y sin esperar a nadie, antes de que se llegara a las 12:00 de la mañana, los Santos San Emeterio y San Caledonio han bailado a la puerta de la Catedral antes de acceder al templo ante la presencia de los feligreses que hasta allí se han acercado.

Después, tras concluir la celebración, Omella ha deseado que, el año que viene, este acto, pueda celebrarse en normalidad. También ha pedido a las instituciones, allí presentes, apoyo para la Catedral calagurritana.
Y porque las palabras son solo palabras y los gestos son los que quedan e importan. Porque hoy los protagonistas eran Los Santos y el cariño de una ciudad hacia el que fue el obispo de su diócesis. Porque eso es lo que importa. Porque los sentimientos siempre ganan a la razón y los protagonistas no entienden de protocolos sino de sentimientos.
Puede que por eso, cuando todos abandonaban el lugar, de pronto, una sentida y espontánea ovación haya surgido para despedir a Juan José Omella demostrando que Calahorra, ciertamente, agradece su presencia y lo lleva en el corazón. Porque es así, porque la huella que Omella dejó en Calahorra es tan enorme como para valerle el cariño de la población.

Omella pidió en su despedida a Calahorra llevadme “en vuestro corazón que yo en mi corazón os llevo”. Hoy Calahorra le he devuelto a Omella esa merecido muestra de cariño.




