El capitán cumplió su último objetivo.
El día que la UD Logroñés logró el ascenso en Matapiñonera, Iñaki Sainz miraba fijamente a la abarrotada grada blanquirroja antes del partido.

Al término del encuentro celebró como uno más, pero quizá con una emoción distinta. Sabía que aquella iba a ser su última vez sobre el césped como integrante de la plantilla del equipo de su vida.
Se despide del club el gran capitán. El jugador que más veces ha vestido la camiseta blanquirroja.
Llegó a la entidad prácticamente cuando esta nacía. El joven de Calahorra apenas era un niño cuando ocupó una plaza en el filial, aunque tardó muy poco en hacerse un hueco en el primer equipo. Dueño de la banda izquierda durante cuatro temporadas, su carrera en blanco y rojo tuvo el paréntesis necesario para cualquier futbolista en crecimiento. Llegaron entonces los éxitos y los ascensos con el Racing de Santander y el Deportivo Alavés, además de una etapa en el Tenerife.
Sin embargo, Iñaki nunca perdió de vista al club que le vio crecer. No era extraño verle en la grada cuando la UD Logroñés jugaba cerca de las ciudades en las que militaba, como Santander o Vitoria. Su vínculo con la entidad nunca se rompió.
Por eso, cuando llegó el momento de volver, no dudó. Regresó sin escuchar otras ofertas y con el mismo objetivo con el que había llegado años atrás: ascender a Segunda División. Y lo consiguió.
En la mejor temporada de la historia de la UD Logroñés, Iñaki fue una pieza fundamental en el ascenso al fútbol profesional. Su rendimiento fue tan sobresaliente que fue considerado uno de los mejores jugadores de su posición en aquella histórica campaña, la única hasta la fecha del club riojano en la categoría de plata.
Después llegaron tiempos difíciles para la entidad. Pero Iñaki nunca abandonó el barco. Pudo hacerlo cuando el equipo cayó al pozo de la Segunda Federación, pero decidió quedarse. Como siempre. Dando ejemplo.
Porque Iñaki Sainz ha sido mucho más que un futbolista para la UD Logroñés. Ha sido un referente dentro y fuera del campo. Un ejemplo como jugador, como capitán y como persona. De esos futbolistas que siempre dan la cara, tanto en los momentos de gloria como en los más complicados.
Va a costar acostumbrarse a una plantilla en la que el dorsal 16 no lleve su nombre.
Leyenda de la UD Logroñés e ídolo del fútbol riojano, su nombre quedará grabado con letras de oro en la historia del club.
321 partidos. 25 goles. Una vida defendiendo la blanquirroja.
Gracias por todo, capitán. Gracias, Iñaki.





