El encuentro entre Francia e Irak se convirtió en el primer partido del Mundial 2026 que tuvo que ser interrumpido debido a una tormenta eléctrica. El choque permaneció detenido durante dos horas y diez minutos entre el final de la primera parte y la reanudación del juego, tras activarse el protocolo de seguridad establecido por las autoridades estadounidenses.
Las previsiones meteorológicas ya habían advertido de la llegada de fuertes tormentas a Filadelfia. De hecho, una primera descarga de lluvia cayó hora y media antes del inicio del encuentro, lo que llevó a las autoridades locales a recomendar a los aficionados que retrasaran su llegada al estadio.
La segunda tormenta apareció cuando el partido ya estaba en marcha. Aunque la primera mitad pudo completarse hasta el minuto 50, poco después del descanso la megafonía del estadio anunció la suspensión temporal del encuentro y pidió a los espectadores que buscaran refugio.
El protocolo vigente en Estados Unidos establece que un partido debe detenerse cuando se detectan rayos o actividad eléctrica en un radio de ocho millas, aproximadamente 13 kilómetros. En ese momento, los jugadores regresan a los vestuarios y comienza una cuenta atrás de 30 minutos que se reinicia cada vez que se registra una nueva amenaza eléctrica.

La situación generó momentos de incertidumbre tanto entre los equipos como entre los aficionados. Inicialmente se informó de un retraso de apenas 15 minutos, pero la evolución de la tormenta obligó a encadenar varias prórrogas antes de autorizar la vuelta al terreno de juego.
Los futbolistas regresaron finalmente al césped a las 19.25 hora local para realizar un nuevo calentamiento. La reanudación estaba prevista para las 19.50, aunque terminó produciéndose diez minutos más tarde. La organización también decidió eliminar la pausa de hidratación prevista para la segunda parte.
Aunque el riesgo de tormenta eléctrica desapareció, la lluvia continuó cayendo con intensidad. Los jugadores tuvieron que completar el calentamiento bajo un fuerte aguacero y el estado del terreno de juego se vio afectado por la acumulación de agua. Operarios del estadio trabajaron para retirar parte del agua antes de la reanudación.
La suspensión del Francia-Irak es apenas el segundo caso de este tipo en la historia de los Mundiales. El antecedente más conocido se remonta a 1974, durante el encuentro entre Alemania y Polonia, conocido como la “Batalla del Agua”, que comenzó con una hora de retraso debido al mal estado del césped tras una intensa lluvia.
Las tormentas, un problema recurrente en Estados Unidos
Las interrupciones por fenómenos meteorológicos ya se habían convertido en una constante durante el reciente Mundial de Clubes disputado en Estados Unidos. Varios encuentros sufrieron largas suspensiones por tormentas eléctricas.
Entre los casos más destacados figura el Benfica-Chelsea, que se prolongó durante más de cuatro horas y media. También registraron importantes retrasos los partidos Benfica-Auckland City, Pachuca-Red Bull Salzburgo, Ulsan HD-Mamelodi Sundowns y Palmeiras-Al Ahly.
La experiencia acumulada en esos torneos ha llevado a las autoridades estadounidenses a aplicar con rigor unos protocolos que priorizan la seguridad de jugadores, técnicos y aficionados ante cualquier riesgo asociado a las tormentas eléctricas.


