Otra vez Fabio Jiménez ha vuelto a abrir la puerta grande, esta vez en San Adrián. El alfareño logró cortar las dos orejas a su primer novio de la tarde, un extraordinario novillo ante el que Fabio realizó una gran faena.
Poco a poco, el novillero riojano sin picadores se va consolidando como una gran promesa del toreo. En los aledaños de una plaza que presentaba una gran entrada, la opinión era unánime. Colocación, temple, arte, sentimiento eran las palabras más repetidas.
“¿De dónde decís que es este chaval?” De Alfaro. “¡¿DE ALFARO?!” Pues sí, es de Alfaro.

Fabio Jiménez, desgraciadamente, no ha disfrutado de muchos festejos cerca de su casa y esto hace que sea casi un desconocido en su tierra. Pero, en cada oportunidad, Fabio responde con creces.
Antológica fue su primera faena ante un novillo que terminó dando la vuelta la rueda. Fabio lo despidió con dos besos y aplausos. Ya lo avisó el diestro, tenía mucha ilusión por torear a esta ganadería.

Más floja fue su segunda, pero hasta la espada tuvo el triunfo y la oreja en su mano, una mano que se vio resentida tras su segundo intento por dar muerte al segundo de su lote. Esperemos que esto no le pase factura en una temporada que está siendo triunfal para el de La Rioja.

Nabil “El Moro” no tuvo su mejor tarde. Despistado él, más su segundo novillo, tampoco acertó con la espada. En su primera lidia llegó a escuchar dos avisos antes de que doblara el animal.


Alberto Donaire cerró la tarde ante una novilla.





