España pierde cada año el 10 % del agua embalsada por evaporación, con un coste de 800 millones de euros
España pierde anualmente cerca del 10 % del volumen total de agua embalsada debido a la evaporación, una cantidad equivalente a unos 2.000 hectómetros cúbicos. Este volumen permitiría cubrir casi la mitad del consumo urbano de agua del país y supone un impacto económico estimado de 800 millones de euros al año.
Esta es una de las principales conclusiones de un artículo científico publicado en la revista Earth’s Future, coordinado por el investigador de la Universidad de La Rioja, Jorge Lorenzo Lacruz. El estudio subraya la necesidad de incorporar la evaporación en la planificación hidrológica y en los modelos de gestión del agua.
La investigación analiza datos de 362 embalses en España, que representan el 94 % de la capacidad total de almacenamiento del país. En el trabajo participan también investigadores de la Universidad de las Islas Baleares y del Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC).
Entre 1961 y 2018, la evaporación en los embalses españoles creció a un ritmo medio de 27,7 hectómetros cúbicos por año. En ese periodo, la pérdida acumulada alcanzó unos 114.000 hectómetros cúbicos, un volumen comparable al caudal total generado por la cuenca del Ebro en una década.
Las proyecciones del estudio indican que, bajo escenarios de calentamiento global, la evaporación aumentará un 35 % hasta finales de siglo. Para el año 2100, las pérdidas podrían acercarse a los 3.000 hm³ anuales, lo que implicaría perder dos de cada diez litros almacenados.
Por demarcaciones hidrográficas, las cuencas del Guadiana, Tajo, Ebro y Duero se perfilan como las más vulnerables. En ellas, las pérdidas anuales proyectadas por evaporación se sitúan entre 600 y 700 hm³.
El trabajo recuerda que los embalses han sido clave para el desarrollo agrícola, energético e industrial. En las últimas décadas, la superficie de regadío se ha duplicado, pasando de 1,8 millones de hectáreas en 1960 a 3,7 millones en 2018, y actualmente el regadío consume cerca del 80 % del agua embalsada.
Según el estudio, la construcción de embalses es el principal factor del aumento de la evaporación, con un impacto 22 veces mayor que el del cambio climático. En los últimos 20 años, las pérdidas medias superaron los 2.600 hm³ anuales.
Los autores describen esta situación como una “paradoja hidrológica”: almacenar agua implica también perderla. Cuanto mayor es el nivel del embalse, mayor es la superficie de agua expuesta a la atmósfera, lo que incrementa la evaporación.
El artículo concluye que el modelo tradicional de aumentar la capacidad de almacenamiento para afrontar las sequías resulta menos eficaz en un clima más cálido y seco. Por ello, plantea la necesidad de optimizar la gestión de los embalses, aplicar tecnologías de reducción de la evaporación y fomentar un uso más eficiente del agua.



