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ENTREVISTA | Rozalén “Las cosas que haces como si fueran por primera y última vez, las disfrutas el triple”

“Me gustaría que me preguntaran ¿Qué tal estás? Algo simple. Estoy muy bien"

A Rozalén no sabes si quererla porque quererla, por los reaños del alma, por lo bonica que es o porque es de esas personas especiales de las que hay que aprender y escuchar.

De esas personas que si te las encontraras en una fiesta; cada segundo que pasases sin hablar y aprender de ella, derrochando el tiempo en cualquier otro quehacer, sería un segundo tirado al abismo.

De esas que; al encontrártelas, nada más llegar; no preguntarles cómo están, ya debería alcanzar por sí solo el nivel de infamia. «Me gustaría que me preguntaran «¿qué tal estás? Algo simple. Estoy muy bien». De esas personas.

Rozalén llegaba ayer a Logroño, dentro del festival Muwi para obsequiarnos con su (cuarto) primer y último concierto riojano, como le gusta denominar a la manchega a cada uno de sus directos. “Siempre creo que en la vida todo lo que haces, si lo haces así, lo disfrutas el triple. Además, es verdad que nunca sabes qué va a pasar”, nos decía.

La artista ya nos adelanta que su intención es, tras terminar la gira, de descansar. Eso sí, este Tour «El Abrazó» le está haciendo sentir todo de una manera muy profunda. “Este año estamos terminando la gira (concluirá el 31 de diciembre). Igual por eso lo he gozado de una manera muy consciente, muy intensa. Gozando mucho”.

Además, compagina esto con un proyecto precioso en el teatro llamado “Chavela, la última chamana” del que aún le quedan cinco actuaciones. Un proyecto centrado en los tres últimos días de vida de Chavela Vargas.

“Como te puedes imaginar, este año está siendo como de mucho, mucho trabajo, y el año que viene el proyecto principal va a ser descansar y pensar qué hacer con mi vida. Masticar todo lo que me ha pasado. Llevo como 15 años muy a tope y creo que todo el mundo incluso lo está pidiendo a gritos”.

Rozalén está protagonizando grandes conciertos y siendo cabeza de cartel en múltiples festivales, colgando en sus actuaciones el «no hay billetes» o rozando ese lleno en grandes recintos que a cualquier artista le llena el alma y que la cantautora, que tanto cariño ha ido repartiendo en su carrera, merece.

Aunque no son buenos tiempos para la lírica, que diría aquel, Rozalen sigue creyendo en la música. Lo hace también en mitad de una época de la denominada música urbana, de consumo rápido y voraz, con letras de poca carga emocional y escaso mensaje.

«Bueno, eso es una parte de la música y creo que hay otra parte de que es muy interesante, que hay gente haciendo cosas increíbles, superluminosas y profundas. Además, pienso que hay como más canciones y más artistas que nunca».

Y sigue creando, en medio de esta marabunta, piezas maravillosas con letras diferenciales que solo ese «grupo de poetas» y nuevos referentes, en lo que a creadores de letras se refiere, son capaces de conjugar. «Al final, voy cantando mi vida, todo lo que me va pasando lo lo voy escribiendo y también muchas de las cosas que observo». Pero lo hace siempre de una manera delicá y fascinate.

«No me mola juzgar ni denostar el trabajo de otros. Muchas de ellos, llegan a mucha gente… Y si eso les sirve, si eso les está conmoviendo, será por algo», puntualiza. «A mí lo que no me gusta directamente, no lo escucho. O incluso lo escucho y me quedo con lo que me puede aportar y voy a por lo que me mueve».

A María de los Ángeles del Carmelo Rozalén Ortuño es una delicia escucharla sobre el escenario y fuera de él. Compartas o no sus opiniones y pensamientos, saben que cada una de sus palabras están cargadas de sentimiento.

Su presencia en un momento como el actual, con un contexto político y social tan crispado y polarizado, es siempre enriquecedor y necesario. También la artista lo sabe y no lo rehúye «Subir al escenario es siempre una celebración brutal y sabes que tienes mucha gente delante y, encima, tienes un micrófono para decir cosas. Ahí está en tu mano saber lo que quieres decir».

«Precisamente, a mí me encanta que en este momento ha sido tan crispado, nuestro mensaje con este disco se escuche. Un mensaje que es súper amoroso… y EL ABRAZO de muchas emociones que son muy universales», explica.

Pero, además, no deja de ir un poco más allá y explicar que el respeto y el amor son fundamentales. «Todo el mundo creo que sabe perfectamente mi manera de pensar y, de hecho, no me corto en posicionarme y en opinar; pero siempre lo hago desde el amor y desde el respeto, que creo que es como se tiene que hacer. Intento poner un puntito de luz en el escenario, que es lo que ahora yo necesito también».

Tampoco duda del poder de la música y la cultura como motor de la transformación. «Claro que sí, yo pienso cómo pienso por la música que escuché en mi adolescencia, mi infancia.

«El arte, la música y la cultura son el medio amable para lanzar mensajes. Y ¡qué suerte tengo de poder escribir y de poder explicar ahí todo lo que me pasa!», reconoce. «Y encima, es que sentimos cosas tan parecidas todo… que también, el amor social está ahí y, a través de las canciones, se pueden transmitir muchos mensajes que a veces parecen delicados«.

Rozalén siempre se ha mostrado muy preocupada por el mundo rural y la despoblación. Lo demostró con creces en nuestra comunidad, algo que es muy de agradecer, recogiendo el guante que le lanzó un grupo de mujeres de Viniegra de Abajo y armándose con su micro para cantar en el Sierra Sonora en un festival realmente especial.

Además, la oriunda de la localidad de Letur, incluso ha creado un festival, «LeturAlma» centrado en dar a conocer esta problemática y en la revitalizar  la Sierra del Segura.

Por ello, la pregunta sobre cuánto tiempo cree la manchega que tardaremos en arrepentirnos de haber abandonado nuestros pueblos y nuestro mundo rural se hace prácticamente obligatorio.

«Fíjate ahora encima con los incendios, que ha quedado como demostrado que parece que no nos importa cuando para mí es la base de la sociedad y la base del mundo. El medio rural y nuestros mayores que es la gente que mantiene la materia prima. Por eso, me parece una torpeza enorme no cuidar nuestros pueblos», recalca.

Aunque acercar a la gente joven a los pueblos sería fundamental, Rozalén reconoce que ella, también en su adolescencia fue la primera que renegó de ser de pueblo, de tocar folclore, de la bandurria… «Es normal que se tengan dudas; pero, conforme me voy haciendo mayor, cada vez miro más a lo que hacían mis mayores y creo que, además, cuanto más me acerco a la naturaleza y a lo esencial y simple de la vida, más plena me siento. Creo que me acerco más a la felicidad ahí que cuando enfoco todo el rato en lo material que es a lo que el sistema te empuja», concluye la artista.

Rozalén es probablemente la mejor artista femenina de nuestro país. Es además quien ocupa el trono vacío que nos dejaron cantaurores como Joaquín Sabina o Antonio Vega. Ese del que hacía tiempo estábamos huérfanos los amantes de las buenas letras.

Es la canción protesta moderna, la reivindicativa, la que te remueve y te hace pensar; pero hecha desde el amor y el respeto en unos tiempos demasiado convulsos en los que ya las formas y el respeto parecen haberse olvidado.

EL SITIO DE MI RECREO: «Lo tengo claro» (Rozalén), la canción del día

Sin artificios,  sin dobleces. Es quien espera que simplemente le preguntes «¿Qué tal estás? Algo simple». Quien te propone, cuando todos piensan en odiar, trece formas de abrazar. Es María Rozalén.

Qué bonica eres, ROZALÉN.

 

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