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ENTREVISTA A VALENTINA»¿Tirar la toalla? Nunca, mejor ponérsela sobre los hombros para secarte el sudor y seguir trabajando»

Entrevistamos a Valentina Learreta, jugadora argentina del Grafometal La Rioja que nos hablará de sus inicios en el balonmano, su andadura por Logroño, sus objetivos y metas y, ¡mucho más!

ENTREVISTA A VALENTINA (Jugadora de Grafometal Sporting La Rioja)- por Luis Esteban-
«¿Tirar la toalla? Nunca, mejor ponérsela sobre los hombros para secarte el sudor y seguir trabajando»

LUIS ESTEBAN/ Hoy hemos querido conocer un poco más a Valentina Learreta, jugadora argentina del Grafometal Sporting La Rioja. Valentina llegó al club riojano en septiembre de 2018 y, en este tiempo, se ha convertido en una jugadora importante del equipo riojano que, invicto, se mantiene en lo alto de la clasificación luchando por lograr el ascenso.

 

¿Cómo empezaste en esto del balonmano?

En realidad fue por influencia de mi hermana. De chiquita hacía muchísimos deportes, que si natación, patinaje, tenis, hockey, un montón, y un día mi hermana que siempre fue también muy fanática del balonmano y ya había comenzado en el club Muñiz, donde yo empecé, me dijo: «por qué no vas a probar un día a ver si te gusta?»

Así que, con diez años, fui a probar un día al club y me encantó. Es verdad que la formación y toda esa parte, no es que en ese momento estuviera pensando dónde iba a terminar, pero fue empezar como un juego, y en el día a día iba entrenando y mejorando más hasta que fueron pasando los años y, ya en menores, subí para cadetes, de ahí para juveniles, y luego ya a jugar en junior, para terminar en mayores donde poco a poco me fui ganando un espacio.

Valentina en Argentina con el el Balonmano Muñiz

Es decir, la motivación inicial la puso tu hermana, y la base tu club de allí, el Balonmano Muñiz.

Sí, por influencia de mi hermana, fue la que me impulsó a eso. Y del club estoy súper contenta y tengo mucho que agradecerle, es como una familia. Desde que ‘sos’ chiquita hasta que te vas o lo que sea, o terminas la carrera, ‘sos’ uno más, es como ir y no sentirte incómoda por hacer algo, es increíble.

Después de esto, ¿en qué momento decides probar nuevas metas y venir a jugar al balonmano español?

Fue todo un poco loco, porque yo en realidad cuando terminé el colegio sabía que no quería vivir en Argentina. Mi papá me impulsó a que, cuando lo acabara, me fuera un año sabático fuera a hacer lo que sea, pero que no empezara la carrera que yo quería seguir.

Primero había empezado con que me quería ir a Inglaterra ocho meses a estudiar inglés, y después, en ese momento, me empecé a interesar muchísimo más por los entrenamientos, a entrenar mucho más fuerte,  había ganado la titularidad allí en la Liga de Honor argentina con los mayores, estaba jugando de central, y entonces fue ahí cuando decidí que tenía que ir por ese camino.

Fue difícil decirle a mi papá, no porque me fuera a decir que no, pero sí por mí y por comentarle que me quería ir a jugar a fuera a vivir del deporte y no quería estudiar por ahora, pues allá en Argentina es impensable vivir del deporte, es algo que no puede pasar. Así que, aunque fue complicado decírselo, él me dijo «sí, obvio, vamos».

Por tanto, la idea que tenías en mente en ese momento era la de llegar a vivir como deportista.

Sí, aunque en ese momento igual no lo veía tan así, porque no quiero considerarme jugadora profesional, porque yo lo vivo como si fuera amateur, y me gustaría seguir viviéndolo así, porque sé que, cuando uno se plantea que es un jugador profesional, cambian muchas cosas; es cierto que es sicológico, pero cambian muchas cosas en la cabeza, por lo que yo prefiero seguir sintiéndolo como si fuera amateur.

Lo que tenga que llegar, llegará.

Sí, total. Es verdad que ahora soy una jugadora semi-profesional, pero yo quiero seguir pensando que soy amateur.

Sigamos con la historia, Valentina; ¿cómo entra en escena el Grafometal Sporting La Rioja?

Pues fue entonces decirle a mi papá que me quería ir a fuera a jugar al balonmano, y ahí fue cuando me busqué un representante, Rodrigo Fidalgo, quien me ayudo con los vídeos para, en una tarde (eso fue a la mañana), decirme «tengo club, te mando el contrato firmado que me tendrás luego que mandar».

Leí las condiciones, que en un principio era venir quince días de prueba para que luego ellos decidieran. Entonces, yo firmé el contrato y me lancé.

Imagino que una apuesta arriesgada ¿no?, o , ¿tenías las suficientes garantías para afrontar ese reto?

En ese momento no pensaba mucho en los riesgos. Mi familia me dijo «si vos te vas, siempre vas a tener un lugar donde volver», y eso es lo que más tranquila me dejó. Pero si es verdad que, ahora, mirando hacia atrás, veo que fue bastante arriesgado lo que hice, pero bueno, ahora mismo estoy muy contenta donde estoy,

Llepo photos

he crecido y estoy creciendo muchísimo a nivel personal y no me arrepiento. Aunque ya te digo, en esos momentos tampoco me paré a pensar mucho en los riegos: que iba a estar lejos de mi familia, en que no iba a estar con mis amigos, o que tenía que empezar una vida nueva.

Claro, porque si te pones a pensar en todo ello, igual no sales.

Eso es, pero en esos momentos tuve la suerte de no pensar tanto, entonces me fui, y aquí estoy.  Pero, como te digo, tuve suerte, pues ahora mirando hacia atrás, no me iba, pero en ese momento no lo pensé tanto.

Porque, ¿habías pisado España ya antes?

Sí, pero de vacaciones, nunca por deporte.

Y, ¿qué tal el país? ¿Te ha sorprendido en algún aspecto?

Me gusta mucho, más acá en Logroño, que es una ciudad increíble, súper tranquila, y la gente es muy respetuosa. Por ahí, si se lo cuento a alguien de acá, me dicen «qué estás diciendo», pero comparado con Argentina es un mundo distinto.

¿Te preguntan mucho tus familiares y amigos argentinos sobre aquí?

Sí, todos me dicen que se quieren venir, y yo lo primero que les digo es que, si tienen la posibilidad, si pueden salir de Argentina, que lo hagan, es lo mejor que pueden hacer. Es verdad que conlleva un montón de cosas porque es un riesgo dejar a tu familia, pero no te vas a arrepentir, y si no lo pruebas tampoco vas a saber. Entonces yo a todo el que me pregunte «¿qué tal ahí, cómo estás?», le voy a decir eso, que lo prueben porque no se van a arrepentir, y si te arrepientes, puedes volver. Todo esto, si tienes la posibilidad, obviamente.

Hablando sobre ellos, ¿se te hace duro estar a tantos kilómetros de ellos?

Por momentos, sí. Además, ahora con las fiestas (pasadas Navidades) es más difícil, y tampoco pude con el tema de la pandemia ir para allá en vacaciones. Ahora quiero ir en junio, que hará dos años que no les veo. Pero sí, a veces se hace complicado, más que nada la familia, porque es lo que más me ancla allá. Y amigos obviamente también, no es lo mismo tener amigos aquí que en Argentina, los amigos de allí son únicos y lo van a seguir siendo.

Dentro de esta lejanía, tener de vez en cuando aquí a tu padre, tiene que ser de una gran ayuda ¿no? Ya no solo como padre, sino incluso como fan tuyo.

Sí sí, ayuda mucho. Totalmente, cumple función ‘por tres’: padre, mejor amigo, y fan en la grada.

Valentina y su padre, Leo

Seguro que te ayudó a la adaptación. Porque, ¿se te hizo difícil?

Al principio, sí, más que nada por como soy de insoportable con la alimentación; todos acá comen un montón.

Pero después, en cuanto al equipo, me integraron súper bien, no puedo pedir nada porque fue increíble, en ese momento el grupo era muy bueno, y con el paso de los años fue mejorando muchísimo. Hoy creo que, el equipo que tenemos, y sobre todo el grupo que somos de personas, está muy bien, yo estoy muy a gusto.

Nos has comentado lo de la alimentación. Eres una jugadora que te gusta cuidarte bastante, hacer tus propias rutinas de calentamiento y ejercicios, salir a correr por las mañanas, etc. ¿Crees que todo esto es una faceta muy importante para el éxito de una jugadora?

Yo creo que sí, todo lo que pasa en la pista tiene un por qué, desde las lesiones, hasta el buen rendimiento. Yo lo llamo ‘trabajo invisible’ porque es una tarea que cada deportista tiene que hacer por su cuenta y que nadie se lo va a exigir, o igual sí, pero yo creo que es algo importante que los jugadores tenemos que cumplir para el rendimiento que tenemos en pista. Y creo también que, sí, que cada cosa, cada entrenamiento que hagas sirve para ir subiendo hacia el éxito, tanto personal como del equipo, pues yo en definitiva trabajo para un equipo, por lo que mi éxito es suyo, y el del equipo mi éxito.

Esos circuitos y ejercicios de los que hablamos, ¿se preparan o los preparas en función del rival, del tiempo, de la carga de partidos?

Sí, muchas veces se entrenan en función del rival. Luego también tanto horas como intensidad. Yo personalmente, y con el equipo, la rutina que hacemos es cargar un poco más al principio de semana para, a final de ésta, ir bajando y así estar a tope el fin de semana.

Digamos como que, primero metes mucha intensidad y fuerza al músculo, y después aflojas un poco con menos peso para hacer que esté rápido. Así es como trabajamos nosotros en el equipo, y creo que es la manera en la que hay que trabajar.

Unos temas que controlas pues, si no me equivoco, empezaste joven con un preparador físico, ¿verdad?

Sí, de hecho yo empecé en el gimnasio a los quince años con un preparador físico en Argentina, Chelo, que es como mi tío, muy amigo de papá. Él me conoce mucho, y sabe todo lo que me pasa. Yo le comento los dolores o lo que tenga, pues es decírselo y él sabe lo que tiene que hacer. Me estuvo trabajando desde que arranqué, y fue quien me formó, pues yo también tenía problemas de columna y en la espalda -que los sigo teniendo-, y entonces me hacía rutinas para mejorar las posturas, circunstancias que me influían en la pista notablemente. También el salto, la velocidad, la explosividad me los hacía trabajar mucho. Después, el año pasado acá estuve también con Sergio Carrascón entrenando.

Ahora, ¿puedes seguir teniendo contacto con Chelo?

Siempre. Yo cuando termino de entrenar le suelo llamar para contarle cómo estoy, cómo me siento en la cancha, los dolores que tengo, etc. Todo se lo comento a él, es como mi persona fiable que me va a decir qué tengo que hacer con cada cosa. Si se lo comento a él y le parece bien, me quedo tranquila.

Aparte de lo físico y, sin olvidar que muy a menudo son cosas que van de la mano, el tema mental, es igual o aún más importante ¿no? ¿Cómo trabaja Valentina eso?

Es fundamental. Creo que a veces es mucho más importante la preparación psicológica que la física, pues puedes tenerlo todo en el físico, pero si no tienes la cabeza bien, no te sirve de nada. De hecho pasa en ocasiones, que la cabeza te gana.

Yo tuve en el pasado con un coach para la adapatación, porque claro, no te voy a decir que fue facilísima pues en la pista me empecé a cuestionar cosas que hasta entonces no me cuestionaba. Me ayudó también mucho para ‘autopreguntarme’ y poder salir adelante. Pero, sí, yo creo que la cabeza tiene que estar bien porque sino el cuerpo no funciona; es más un 30-70 % que otra cosa.

Hablas de esos momentos más difíciles. ¿Alguna vez has estado cerca de tirar la toalla, o por el contrario, no has llegado hasta ese punto?

No, hasta ese punto no. Si es verdad que hay entrenamientos o partidos en los que sales de la cancha y te dices «hoy no fui yo», pero mañana hay otro, por lo que hoy me lavo la cabeza y a por el siguiente. Es parte de la motivación. Así que acá, en Argentina era distinto porque era más chica y siempre tenía a alguien al lado para empujarme,  ¿lo de tirar la toalla? Nunca, es más bien ponerse la toalla sobre los hombros para secarte el sudor y seguir trabajando.

La cosa es seguir mejorando.

Claro, de hecho creo que, lo que hago mal, es porque me falta entrenarlo por ahí, así que si hago un partido mal sé que el lunes tengo la posibilidad de mejorar o de corregir esas cosas, como las visualizaciones que hacemos y nos piden en el equipo, que son fundamentales, para mí es como un entrenamiento en eso de que antes hablábamos sobre la cabeza.

Es verdad que yo me presiono mucho al hacerlas, y a veces no disfruto lo suficiente en la cancha, algo que me dice Manu (entrenador) para corregirme y que así lo pueda hacer.

Una mejoría que, a veces, esta empañada por las malditas lesiones. Es verdad que no de enorme gravedad, pero si has acarreado alguna desde que estás aquí. ¿Están olvidadas?

Cuando llegué tuve una lesión en el tobillo, creo que antes de empezar la temporada, y después, más adelante, la subluxación del hombro.

Por ahora no tengo molestias, es verdad que a veces en frío duele, pero lo normal en un jugador o jugadora de balonmano. Por lo tanto, dolores, sí, siempre están, pero pequeños y que por suerte pasan.

Además de las lesiones, otra circunstancia adversa al deporte en estos tiempos ha sido la pandemia. Imagino que se te haría difícil seguir el ritmo durante la cuarentena.

Fue duro, inquietante, no sé qué palabra ponerle porque fue horroroso. Pero nada, seguí entrenando como podía; por suerte tenía una pesas que me había comprado a mitad de la primera temporada que estuve acá y no las había usado nunca, por lo que en la cuarentena las exploté a más no poder.

Pesas y con lo que se podía. Igual no estaba tan claro que objeto usar para la preparación pero de lo que no había ninguna duda y, conociéndote, es que Valentina no iba a parar.

Fue pura fuerza de voluntad, tenía que entrenar porque sabía que tenía que ser responsable al ser deportista. Solía entrenar dos veces por día, a las nueve de la mañana, y luego por la tarde; intentaba hacer más cardio en una y más fuerza en otra. Hacía lo que podía, saltar a la soga…una vez me puse saltar la mesa también y lo dejé porque pensé que la iba a romper [risas].

Una vez nos dejaron salir un poco, iba a correr y a andar en bici casi todos los días durante tres horas, hacía unos cuarenta kilómetros para despejarme, pues cuanto menos tiempo estuviera en casa mejor.

Mencionas esa fuerza de voluntad. A parte del balonmano, estás estudiando diseño de interiores, ¿Te resulta complicado compaginar todo?

La verdad que en la universidad son exigentes pero también flexibles. Cuando vos ‘sos’ buen alumno y muestras interés, los profesores te animan, pues muchas veces entrenamos a la misma hora y tengo que pedir a alguno si puedo cambiar los horarios; normalmente me dejan. Eso me permite compaginar bien los horarios, porque los profesores entienden, yo se lo planteé así, que éste (el balonmano) es mi trabajo, y hay faltas que me dicen que no pasa nada.

Tampoco soy una persona de dejar un trabajo suelto o no entregar nada. Eso me ayuda mucho, el ser responsable para que, cuando yo necesito algo, me lo acepten.

Valentina en la Universidad expone uno de sus cuadros

Quedando claro cuáles son tus dos tareas más habituales durante tu día a día, hablemos un poco de esta temporada. Contáis todos los partidos por victorias, falta mucho aún, pero las sensaciones son casi inmejorables ¿no?

Sí, falta mucho, trece partidos de la liga regular, por lo que tenemos que seguir trabajando, pues hay muchos detalles que resolver. Nosotros lo decimos siempre, somos un equipo que queremos jugar en DHF, así que hay cosas que tenemos que seguir corrigiendo; tenemos por suerte toda una mitad de temporada para seguir limando esos detalles para que quede todo perfecto.

Pero la verdad que las sensaciones son buenas porque el equipo tiene ganas y, desde que empieza un entrenamiento, nos lo planteamos como que es para ascender.

Por lo que veo, el objetivo está más que claro.

Estuvo claro desde el primer momento. Toda pelota que se pierde, o todo balón que se cae es un «reproche» para mejorar, tiene que ser así porque eso en un partido no se puede permitir. Puede pasar, pero tenemos que intentar que no pase, porque todo es aspirando a subir. Creo que tiene que ser así, decirte todos los días «hoy va ser un entrenamiento para llegar a este objetivo».

Foto: Cris Ederra

Entonces, desde que pisaste España por primera vez, ¿eras ya consciente de esa meta que llevaba años marcándose el club? ¿Sentiste esa presión inicial?

La verdad que no sentí esa presión. Sabía que el objetivo era el de ascender, pero como nunca había vivido una fase, no sabía muy bien cómo era, por lo que no tenía tanta presión. Cuando llegó si es cierto, aparte de que tuve una mala fase, que la sentí más, además porque durante mi primera temporada no estuve jugando tanto, y en la fase, en cambio, jugué todos los partidos, pero fue porque se lesionó Lucía. Por tanto, durante la temporada yo no gané esa experiencia, y cuando llegó la fase y jugué todos los partidos de titular no me sentía tan preparada.

Pero, por así decirlo, la primera fase fue de aprendizaje, para entrar en calor porque no sabía bien tampoco a lo que me enfrentaba. Aunque la presión, como tal, no la sentí en ningún momento, ni por parte del club ni por nada, porque me trataron y me tratan siempre de diez. No tengo nada que reprocharle al club, para nada.

Comentabas un poco sobre la titularidad, el jugar más o menos, sobre la posición, en Argentina lo hacías también de central, y aquí eres sobre todo extremo izquierdo, aunque en ocasiones juegas a mano cambiada o incluso en primera línea. ¿Dónde te sientes más cómoda o dónde te gustaría terminar haciendo carrera?

A mí, la primera línea me gusta mucho porque me siento muy cómoda, pero sé que tengo que ser extremo porque acá hay gente más grande y más fuerte y que está especializada en esa posición de la primera línea.

Obviamente que para poder estar ahí, en realidad en cualquier posición, hay que entrenarlo muchísimo, lo que pasa con el extremo que llega un momento que te agobia, pues lo único que haces es lanzar y definir de la misma posición, tiene más restricciones. Por su parte, en la primera línea tienes más posibilidades, puedes aportar con más cosas.

Eso sí, donde me pongas me encanta jugar, por ejemplo, en el extremo derecho en la vida había jugado y ahora que lo estoy haciendo me gusta también. Lo mismo si me pones de pivote, me da igual, y defender lo mismo, sea en el exterior, en el lateral o en el centro, lugar donde defendía en Argentina y que me gusta mucho.

Por tanto, dentro de esas preferencias normales que cualquier jugadora tiene, el caso es jugar y seguir mejorando ponga dónde te ponga el entrenador.

Eso siempre. No me quejo porque sé que tengo que mejorar muchas cosas y eso también me motiva a seguir para hacerlo mejor. El hecho, por ejemplo, de que cometa errores en el extremo, me motiva para ver cómo puedo  mejorar, mismamente mirando vídeos de otros jugadores.

Ahí también quería llegar. Eres una jugadora que te gusta ver distintos partidos y aprender con ellos.

Manu (entrenador) me dice que soy también una friki [risas]. Más que nada, cuando hay torneos, tanto de balonmano femenino como masculino, me encanta verlos porque se aprende. Mirar te ayuda muchísimo a visualizar, y otro de los entrenamientos es mirar vídeos de jugadores, mirarte a ‘vos’ mismo también, para así, dar un paso más. 

Porque, aparte de aprender, doy por hecho que te entretiene, o, ¿no deja de ser sencillo desligar digamos tu profesión de todo eso? «Hoy me relajo, cojo unas palomitas, y me pongo a ver ese partido sin pensar en nada más».

Siempre lo disfruto un montón, pero ya te digo, el mirar ayuda mucho para aprender, por lo que es un doble rol; a veces me pongo en el televisor lanzamientos del extremo.

Algún referente o ídolo/a de todos ellos.

Desde el extremo no es una jugadora específica, sino el equipo en sí y luego las jugadoras que definen ahí. Por ejemplo, ahora en el Europeo, Camila Herren de Noruega es una referente incomparable, yo ya la seguía desde hace tiempo porque es una locura. Luego en el Győri , y en la selección (húngara) que antes jugaba más, Anita Görbicz siempre ha sido también una referente, así como Jennifer Gutiérrez, las jugadoras del Bucaresti y, en especial, las de los países nórdicos.

Además las chicas de la selección argentina, que hay mucha calidad, y la propia liga Guerreras Iberdorla. Pero ya te digo, ídolo como tal, no. Bueno, Oftedal, lo que yo creo que es el ídolo de todos. No es que la siga, me gusta cómo juega, miro sus partidos un montón, pero no es que sea una referente, pues no aspiro a eso, bueno sí, aunque en un proyecto muy largo.

Luego también los chicos, lo que pasa que su lanzamiento desde el extremo es totalmente distinto al de una mujer.

Hablando de proyectos y objetivos, ¿una meta a corto y largo plazo?

A corto plazo poder terminar el año bien y poder cumplir el objetivo que tenemos planteado. Y a largo plazo ir pasito a pasito, seguir creciendo y entrenando aún mejor, dar el paso con el Sporting a DHF y, si todo va bien y el año que viene sigo acá, seguir creciendo arriba.

 ¿Selección argentina absoluta?

Bua, ese es mi objetivo desde que salí. Pero bueno, creo que todo llega en su momento y hay que seguir trabajando. Sé que va a llegar en algún momento, o igual no, pero tengo la ilusión, así que voy a seguir indudablemente trabajando para eso. Es lo que también me inspira a no tirar la toalla como hablábamos antes; las cosas vayan mal o bien, hay que seguir entrenando.

Foto: Gonzalo Pacheco
Valentina con las categorías inferiores de la selección argentina

Has introducido justo antes lo de tu futuro en el siguiente año, no sabes qué pasará, no es algo que dependa solo de ti, pero ¿tu idea principal sería la de seguir en España, más concretamente en el Sporting?

En España seguro, o fuera de Argentina para seguir creciendo. Por tanto, mi idea por ahora es quedarme acá en el país, y si todo va bien, pues tengo dos años más de carrera en la uni, y aunque no depende solo de mí, es la de no marcharme y terminarla acá en Logroño. Mi idea, sobre todo, es quedarme en España.

A grosso modo y, para ir terminado, contenta estás, ¿no es así?

Sí, ya te digo que no tengo nada para reprocharle al club, ni en lo que me dicen en los entrenamientos, pues se que es para mi bien, ni en lo administrativo y de directiva, siempre me trataron muy bien desde el primer día en que llegué.

Un poco como resumen, ésta es tu tercera campaña en el club, en esa transición que hemos ido hablando, vas mejorando tus registros y aportación cada partido y temporada, ¿Es muy distinta la Valentina que llegó a la que está hoy en día aquí con nosotros?

Yo creo que sí. Más que nada porque estoy muy contento con el entrenador de estos dos últimos años (Manu), porque sé que todo lo que me dice y todo lo que me exige es para que siga creciendo, porque sabe que puedo y porque yo sé que puedo. De todos los entrenadores que tuve en mi vida, este año Manu creo que es el mejor. Es una motivación extra porque sé que, cuando juego un partido mal, va a haber alguien ahí que me diga «te equivocaste en esto, mejóralo».

Por último, antes has mencionado el balonmano masculino. En su momento ya hablamos con algunas de tus compañeras, ¿crees que hay mucha diferencia en cuanto a visibilidad y apoyo, que poco a poco se están igualando las cosas, o que aún queda mucho camino por recorrer?

Poco a poco es verdad que, el deporte en general, se está igualando algo, que el deporte femenino está creciendo mucho más, pero nosotros tenemos la ‘coña’ con los chicos de que ellos aparecen en todos los diarios y nosotras en una parte chiquita. También es verdad que nosotras el día que demos el paso seguramente aparezcamos en primer plano, entonces hay que seguir trabajando y esperar a que se dé ese momento.

Por tanto, sé que hay una gran diferencia, pero también ellos están donde están, por lo que nosotras continuamos trabajando para, entonces ahí, ya discutir de igual a igual. Pero está claro que hay diferencia, tanto en los sueldos, como en la imagen, o mismamente en los partidos con la cantidad de gente que va a uno u a otro. Pero ya te digo, para mí es seguir progresando, cumplir el objetivo, y después ahí ya hablamos.

No lo tenía preparado en un primer momento, pero ya que me hablas de la gente que se acerca a los partidos, te tengo que preguntar por la afición de aquí 😉

Yo creo que la mejor que tuve en mi vida, sin filtro te lo digo. En Argentina es verdad que es más de familia, se grita un montón pero se vive de otra manera, pero acá, de otros equipos que yo vi en España, yo creo que es la mejor. En los chicos no sé, porque es verdad que Irún, por ejemplo, tiene mucha afición y no sé cómo es, pero en femenino te puedo decir, porque lo vivo en carne propia, que es una de las mejores de verdad.

Y ahora porque está todo este tema y no pueden ir todos, pero cuando están, a los equipos no sé si les molesta más que les ganemos o que haya tanto ruido en las gradas [risas]

Pues hasta aquí nuestra entrevista, muchas gracias Valentina.

De nada, gracias a vosotros.

 

 

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