Hoy en RTVE se estrena el programa «Aria, locos por la ópera», un programa que a buen seguro servirá para que el gran público familiar se acerque a la ópera y le pierda el miedo.
Erróneamente, siempre ha estado muy extendida la afirmación sobre que este estilo musical es«algo elitista», «algo estirado»; cuando la música no pertenece a nadie (las canciones sí, a sus autores e intérpretes; pero no la música) y mucho menos a ninguna clase social.
Por eso, en ActualidadRiojaBaja hemos querido celebrar el estreno de esta propuesta musical introduciendo en nuestra sección musical una aria.
Por varios motivos, hemos elegido un aria del gran Giacomo Puccini, uno de los compositores más grandes de finales del siglo XiX y principios del XX..
El compositor italiano; autor de óperas como Manon Lescaut, La Bohème, Tosca, Madama Butterfly, Il Trittico o Turandot; nació casualmente un día como hoy, 22 de diciembre, de 1858.
‘O Mio Babbino Caro’ es una de las piezas más reconocidas del repertorio operístico y forma parte de la ópera ‘Gianni Schicchi’, compuesta por Giacomo Puccini y estrenada en 1918. Esta obra es la tercera y última de ‘Il Trittico’, un conjunto de tres óperas concebidas para representarse de manera conjunta.
Aunque ‘Gianni Schicchi’ tiene un tono cómico, esta aria introduce un momento de lirismo y emoción que se ha convertido en el pasaje más popular de la partitura.
La pieza es interpretada por Lauretta, hija de Gianni Schicchi, quien expresa su amor por Rinuccio y ruega a su padre que le permita casarse con él. La letra sitúa la acción en Florencia, con referencias a enclaves como Porta Rossa y el Ponte Vecchio, reforzando el contexto italiano de la obra.
El aria surge en un momento de aparente ligereza argumental, pero su música introduce un giro emocional que detiene la acción y sitúa al oyente ante una súplica directa, sincera y profundamente humana.
Puccini construye aquí un discurso melódico de gran sencillez formal, apoyado en una línea vocal lírica y continua, que permite a la soprano desplegar expresividad sin artificios.
La melodía, sostenida por una orquestación contenida y delicada- La eficacia del aria reside también en su capacidad narrativa. En pocas frases musicales, el compositor define el carácter de Lauretta, su vulnerabilidad y su determinación.
El famoso clímax final, con la subida al agudo sostenida sobre un tempo pausado, se ha convertido en uno de los momentos más reconocidos y exigidos por el público en recitales y grabaciones.
La aria alcanzó una proyección internacional gracias a la interpretación de la soprano Maria Callas, considerada una de las voces más influyentes de la ópera del siglo XX.
La soprano griega nacida en EEU, es una referencia absoluta del bel canto. Su carrera transformó la forma de entender la interpretación operística, combinando una técnica vocal expresiva con una intensidad dramática poco habitual hasta entonces.
Con una voz singular, capaz de contrastes extremos, destacó por su dominio del repertorio de compositores como Bellini, Donizetti, Verdi y Puccini. Su capacidad para dotar de profundidad psicológica a los personajes convirtió cada actuación en un acontecimiento artístico, más allá del plano estrictamente musical.
Apodada La Divina, Maria Callas dejó grabaciones históricas que siguen siendo objeto de estudio y admiración. Su legado perdura como símbolo de exigencia artística, entrega escénica y renovación del lenguaje operístico.


