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EL SITIO DE MI RECREO: “La luna me sabe a poco” (Marea), la canción del día

En ActualidadRiojaBaja hemos querido afrontar el inicio del fin de semana con fuerza, mucha fuerza, ¿y qué mejor que iniciarlo a ritmo de rock de la mano de los navarros Marea y la voz y poesía de Kutxi Romero?

«Decía que tenía el corazón alicatao hasta el techo/ Que a ver si no podía hacerle yo una cenefa a besos». Esta potente frase abre la canción de una de esas bandas en el panorama del rock español que han sabido conjugar con tanta fuerza la poesía callejera y la energía eléctrica como Marea.

Escuchar esta frase en cualquier bar nos hace sonreír. Nos lleva a buscar las miradas de los nuestros, nuestras parejas o amigos, cuando la misma resuena por los altavoces. Y nos dibuja una guitarra invisible que comenzamos a trastear cin saber cómo ni por qué.

“La luna me sabe a poco” es una joya del rock poético español, un himno a la insatisfacción y al amor en carne viva. Un amor que «no hay quien pueda dormir escuchando mi latir/ Que parece que está masticando cristales»

En este clásico de la música rock española: incluido en su tercer álbum de estudio, Besos de perro (2002); la banda navarra ofrece una de sus piezas más emblemáticas, un tema que condensa la esencia de su universo: la mezcla de ternura y desgarro, de romanticismo sucio y rebeldía sincera.

La letra habla del amor frente a un corazón con barreras, que se resiste; pero un amor ardiente y desenfrenado. “La luna me sabe a poco” no es simplemente una canción de amor, sino un canto al deseo insatisfecho, a la pasión que no cabe en los límites de lo posible.

La canción muestra el deseo de vivir el amor sin restricciones, como ‘yegua sin freno’. Esta idea se potencia con frases como ‘tengo un gato en las entrañas, un tembleque en las pestañas y muy poco tiempo’. Buscando una conexión inmediata y profunda.

En contraposición, el protagonista se topa con ese «corazón alicatado hasta el techo» que continuamente insiste en un «ya nos veremos» y que intenta frenar esa pasión haciéndole «aguantar como un peñasco/ a que pase el invierno» con excusas como haber «vivido en un silbido/ Orgullosa de haber sido una yegua sin freno/ Desgastada de andar por el suelo»

En su letra, Kutxi —cantautor y poeta de verbo afilado— despliega su habitual imaginería, llena de metáforas y simbolismo. Cada estrofa parece tallada en piedra y fuego, recordando que el amor en Marea nunca es limpio ni perfecto, sino humano y doliente.

Ese ‘la luna a mí siempre me sabe a poco’ sugiere que el narrador anhela algo más allá de lo ordinario, algo más grande y apasionante que la simple contemplación de la belleza nocturna. Que anhela que el «sol maldito» que representa la pasión «termine de volverme loco».

Que el deseo ardiente del narrador le impulsa a ir «rompiendo las persianas, pa dejar por mi ventana/ El camino abierto, si se cansa de andar por el suelo».

Desde los primeros acordes, la canción nos sumerge en ese característico sonido de rock urbano que Marea ha elevado a categoría de arte.

Las guitarras de Kolibrí Díaz rugen con la precisión de quien conoce cada grieta del asfalto, mientras la voz inconfundible de Kutxi Romero raspa el aire con una emoción que solo puede nacer del alma de un poeta obrero. Su timbre, entre la rabia y la melancolía, convierte cada verso en una confesión.

Musicalmente, el tema se sostiene sobre una base rítmica poderosa, con el bajo de Edu Beaumont “Piñas” y la batería de Alén Ayerdi marcando un pulso que no decae.

Es una canción de carretera, de bares con luces tenues, de noches donde la luna —esa musa constante del rock— se convierte en un espejo que devuelve más sombras que certezas.

Kutxi Romero, arquitecto y voz de esta obra de arte de la poesía urbana, es una de las voces más personales de la música española contemporánea. Nacido en Berriozar (Navarra) en 1975, Kutxi ha construido una carrera que trasciende el rock: es poeta, es narrador, es trovador moderno.

Sus letras son auténticos ejercicios de lirismo popular, donde conviven la crudeza del lenguaje de la calle y la sensibilidad del verso. En sus textos habita el alma de los perdedores, los soñadores, los que aman sin red.

Romero ha publicado varios libros de poesía y siempre ha defendido la independencia artística como bandera. Con Marea, ha conseguido lo que pocos: mantener intacta la autenticidad en un mundo musical cada vez más homogeneizado. En “La luna me sabe a poco”, su voz y su pluma confluyen para demostrar que el rock puede ser al mismo tiempo una bofetada y un beso.

El cantante, además de ser la voz del grupo, ha publicado varios álbumes en solitario y ha protagonizado varias colaboraciones con artistas de diferente índole y estilos musicales.

EL SITIO DE MI RECREO: Una canción cada día

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