Hoy se ha celebrado, a propuesta de la Conferencia Episcopal Española, la jornada por los afectados de la pandemia. Esta celebración ha tenido lugar en todas las parroquias de La Rioja. Por su parte, el obispo de la Diocesis Calahorra y La Calzada-Logroño, Don Carlos Escribano, ha elegido la concatedral de Santa María de la Redonda para oficiar esta misa funeral a la que han acudido diversos representantes políticos en representación de diferentes instituciones
Durante su homilia, Escribano ha tenido un recuerdo con loa afectados por esta pandemia, especialmente con los mayores, que han registrado el mayor número de fallecidos en residencias, hospitales y en sus propios domicilios y que también, «debido a las circunstancias tan excepcionales, son los que más han sufrido el drama de la soledad, de la distancia de sus seres queridos».
Además de «orar por los fallecidos en estos meses de pandemia» y por sus familias, el máximo responsable de la diocesis ha querido dar gracias por todo el trabajo y el sacrificio realizado por tantas personas durante esta crisis, «cuántas muestras de solidaridad y entrega generosa hemos visto a lo largo de estos meses» ha remarcado.
El obispo ha recordado que, durante todo este tiempo, ha tenido en sus oraciones un recuerdo especial para los médicos, para el personal de enfermería y para los demás trabajadores de los centros sanitarios y de las residencias de mayores, quienes «desafiando el cansancio, el sufrimiento y el miedo al contagio, actuaron con gran profesionalidad con el único propósito de acompañar a los enfermos en su soledad e intentar devolverles la salud».
Además, Carlos Escribano ha querido extender su reconocimiento y agradecimiento a los cuerpos y fuerzas de seguridad, miembros de las fuerzas armadas, trabajadores y voluntarios anónimos, a los educadores y a todos los que, desde las instituciones civiles, a las familias y a nuestros sacerdotes y religiosos «por el comportamiento en estas semanas de pandemia».

Finalmente, Escribano ha pedido a «San Joaquín, a Santa Ana y a su hija, La Virgen María, a quien veneramos en nuestra tierra bajo la advocación de Valvanera, que protejan a nuestros mayores y a todos los riojanos y todos alcancemos sabiduría para salir de esta crisis tan dolorosa. Descansen en paz».



