El Grafometal La Rioja gana, golea, y convence
Las riojanas vuelven a su mejor versión en un partido que derrotaron de forma contundente (13-30) al Omega Peripherals Basauri
Foto: las jugadoras, al ritmo de los cánticos y el bombo, celebran una victoria pasada en Lobete (Grafometal La Rioja)
Intensidad. El Grafometal La Rioja ganó en un partido donde, a pesar de la diferencia de doce puestos que existía entre ambos equipos, salió enchufado y enérgico desde el comienzo, un signo claro de respeto hacia tu rival, en primer lugar, y de no querer darle opción alguna, en segundo.
La mejor muestra de ello fue el 0-6 inicial que las riojanas endosaron a un Omega Peripherals Basauri que no consiguió ver puerta hasta bien entrado el minuto doce cuando Itxaso Elicegui, jugadora junto a su hermana Nerea más desequilibrante, abría la lata para su equipo. Qué decir que en esta dinámica tan positiva que cogía el partido, a mi modo ver y, aunque siempre influyen más de una faceta, la virtud de lograrlo se debió más al buen hacer de las riojanas que al demérito de las vascas, independientemente de los fallos que estas pudieron cometer.
Quiero detenerme un poco más en ese tanto que ponía la media docena en el contador, pues creo que es una buena muestra, no solo por la estadística numérica, de lo que es y tiene que ser este equipo, y es que, eso es lo que demostró precisamente la acción en donde, con excepción de Masha que se encontraba generando su correspondiente atención en el otro costado, intervinieron todas las jugadoras en pista. Os la describo, va:
Partiendo de una buena colocación y actitud defensiva, Elena lograba -no sería ni la primera ni la última- detener el lanzamiento de Itxaso que dejaba un rechace que capturaba Irati y que, de forma rápida, entregaba a su ‘compi’ Paula –EuskoLabel y esas cosas que ya sabéis- para que esta levantando la cabeza, pasara el balón a una Taty Lozano que tras un bote -ese segundo de calma tan necesario en toda acción vertiginosa- dejaba el esférico a una Bea Puertas en carrera que finalmente abría para una culminación perfecta de la argentina Valentina desde el extremo izquierdo. Fabuloso.
Horas de trabajo y entrenos plasmadas en un único lance del juego donde cada jugadora ‘decidió y demostró ser la mejor pieza que faltaba para formar el puzle perfecto. Un equipo, desde las que también estaban en el banquillo aplaudiendo la acción, EN MAYÚSCULAS.
Para dar mayor autenticidad a lo descrito en ese 0-6 inicial, he querido tirar un poco de historial: de todos los partidos disputados hasta ahora y, sin tener en cuenta que, por otro lado hay que hacerlo como apoyo al argumento, fueron las sportianas las que impidieron al Basauri en el encuentro de ida anotar gol alguno hasta el minuto once, tan solo el Beti-Onak con seis minutos, y el Zarautz con cinco -ambos muy lejos de los registros riojanos- consiguieron mantener su portería a cero durante un tiempo considerable en sus choques frente al conjunto basauritarra.
En esta línea, una defensa sólida y compacta, con una Paula García por momentos en el avanzado que, tenemos que decirlo y en el buen sentido de la frase en lo que aquí nos ocupa, por supuesto, es un poco pesada, se parece -espero que me lo permita- a las moscas -ya quisieran ellas- en verano cuando crees que ya te has librado de una y de repente aparece otra; en este caso y haciendo un símil en lo deportivo, la gran diferencia entre una situación y otra es que en aquí hay un balón de por medio y que Paula solo hay una, ¡o eso creemos!, pues está en todos lados la jugadora de Muskiz; sin ir más lejos tampoco nos extrañaría que mientras disputa el partido estuviera a su vez surcando una ola con su tabla de surf: sí, los rivales la sufren y nosotros la disfrutamos.
Así, esta disposición permitía, acompañada de una zaga riojana llena de ayudas, con buenas y activas salidas de las defensoras laterales -Irati y una Bea gratificantemente recuperada para la causa-, así como una Elena Navarro muy segura bajo los palos, que las riojanas se fueran en el marcador, a diez minutos del descanso y con el tanto de Lucía Ladrera, por hasta once goles (1-12).
Hablando de Elena y la portería -por muy bien que estuviera la defensa es de obligada mención cuando a estas alturas tan solo llevas un gol en contra en el casillero- si no os lo exige ella -lo dudo- ya lo hago yo a ver la espléndida parada que realizó en un mano a mano desde la línea de seis metros: como lo bueno siempre hay que verlo, para lo más perezosos y faltos de tiempo os dejo el minuto exacto de la acción: 22:53 de la primera mitad; más fácil no os lo puedo poner 😉
De esta forma, un buen talante defensivo -por ahí andaban Taty y su heredera al trono Alba, no podría ser de otra forma- permitía grandes prestaciones en el ataque -el trabajo de las pivotes Maite y Yumi ayudaba para ello generando espacios- con unas extremos -Valentina y Masha- muy enchufadas, así como una Ainhoa García que sigue cogiendo -calidad le sobra- ritmo de competición a pasos agigantados para que, al final del primer acto, las jugadoras riojanas se fueran a los vestuarios comandando el electrónico de forma muy clara (4-15).
El torbellino verde-amarillo siguió aumentando en la reanudación de la mano de una Irati Holgado -enorme todo el encuentro de la jugadora de Usurbil no solo en el aspecto anotador (6)- que establecía, entre zurdazo y zurdazo, la que hasta entonces era la máxima diferencia (7-22) en un partido que, salvo milagro divino, estaba decidido.
No por ello, es verdad que sin demasiado acierto, el Basauri lo dejaría de intentar. Creo es reseñable subrayar como los equipos que se han encontrado muy detrás en el marcador en sus enfrentamientos contra el Grafometal La Rioja, con menor o mayor suerte, nunca han tirado la toalla y que, por consiguiente, hacen más atractiva la competición. Esta misma situación propicia a su vez que, en este caso las sportianas, más allá de la dosificación de esfuerzos e inevitable pausa en el acelerador en unos choques totalmente concluidos en cuanto a la incertidumbre del resultado se refiere, no puedan relajarse y acomodarse en demasía.
Así fue y tiene que seguir siendo, no solo por terminar con mejor marcador posible, sino por acabar con las sensaciones más satisfactorias. Aquí es donde creo que el domingo pasado el Grafometal La Rioja salió sobretodo triunfante, en transmitir unas buenas vibraciones que van más allá del resultado final. Es verdad que, no cayendo en la euforia y con todos los respetos hacia el valiente y luchador Basauri, la prueba o espejo en el que mirarse no era, si a la clasificación del rival nos atenemos, la más clarividente. Entusiasmo e ilusión por lo logrado, sí, eso siempre cuando se gana de forma rotunda, pero con mesura y los pies en el suelo.
De cualquier forma, en un partido que se iba cerrando, una Lucía Carrascón que cada vez hace más cosas -¡y lo que nos alegra! ponía la puntilla con goles desde el extremo -alguno de bella factura- a un duelo que se cerraba con unos buenos minutos de Ailín en portería y la contundente victoria de 13-30; buen trabajo del equipo.
El tren sigue su trayecto con parada en Logroño (20/02: 19:00) ante un rival -Kukullaga Etxebarri- que saldrá del vagón con ganas de poner las cosas difíciles a las riojanas; su cuarta plaza en la tabla así lo evidencia antes del pitido inicial. Un vez más, con la pasión de siempre, os lo contaremos.
OMEGA PERIPHERALS BASAURI: Janire Fernández, Lorena Simón (porteras); Itxaso Elicegui (3), Nerea Elicegui (5), Maider Marcos (1), Nekane García (3), Amalia Andrea (1), Eider Torrecilla, Naroa García, Leire García, Irati Paez, Oihane Mezo, Haizea Iglesias, Irantzu Jiménez, Ane Moreno.
GRAFOMETAL LA RIOJA: Elena Navarro, Ailín López, Rebeca García (porteras); Irati Holgado (6), Valentina Learreta (5), Ainhoa García (2), Paula García (4), Masha (5), Bea Puertas (2), Maite Rodríguez (1), Lucía Ladrera (1), Lucía Carrascón (3), Alba Ibáñez (1), Taty Lozano, Yumi Tamada.



