El Antiguo Seminario Conciliar de Calahorra y su entorno declarados “monumento”
El BOR publica la declaración como monumento del Antiguo Seminario Conciliar de Calahorra y su entorno
El Boletín Oficial de la Rioja recoge hoy lo aprobado en el último Consejo de Gobierno sobre la declaración de Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, del Antiguo Seminario Conciliar de Calahorra y su entorno de protección.
En el BOR también se recoge una descripción histórica artística de este antiguo seminario conciliar que fundamenta su declaración como BIC en esta categoría.
Según se recoge, el antiguo seminario conciliar es un perfecto ejemplo de los edificios de uso público de la segunda mitad del siglo XVIII donde se aúnan los ideales de utilidad y servicio a las cuestiones de prestigio y representatividad, son fábricas que se adaptan al medio urbano aunque destacan por su diseño compacto, gran tamaño y apariencia palaciega, con espacios perfectamente adaptados a su función, que los relaciona con las casas-palacio del siglo XVIII, de las que ha tomado algunos elementos como la tipología de los forjados, los pavimentos, los muros planos, la carpintería de madera con cuarterones, los antepechos de rejería, la sobriedad, la distribución regular de los vanos y la cornisa superior unificadora.
También se destaca la especial importancia que muestra la presencia, en la fachada de los elementos habituales, como son la puerta de acceso, el balcón de honor y el escudo del promotor a los que ha sumado un cuarto mucho menos frecuente, la hornacina con una imagen creando una fachada de gran personalidad.
Es un edificio singular, no solo por sus dimensiones, ya que ocupa casi una manzana completa de la calle Arrabal, sino también por su volumetría y valores artísticos, por encarnar los ideales constructivos de finales del siglo XVIII, tanto en lo decorativo como en lo funcional. Al ser una iniciativa personal del obispo Juan de Luelmo y Pinto, fue el propio obispo quien se encargó de todos los detalles.
Tradicionalmente se ha atribuido la traza de este inmueble al maestro de cantería Juan Cruz Urizar quien fue, junto a Francisco Aranguren, el encargado de inspeccionar en 1776 el colegio e iglesia de los jesuitas de Logroño, que por orden de Carlos III había de convertirse en seminario diocesano.
Su precedente más cercano cronológicamente son los colegios religiosos, especialmente los erigidos por la Compañía de Jesús desde el siglo XVI.
Tras la expulsión de los jesuitas por orden de Carlos III algunos de sus edificios fueron incautados y destinados como seminarios conciliares.
El de Calahorra, sin embargo, fue construido de nueva planta según el esquema tipológico idealizado formado por planta cuadrangular con patio interior, con fachadas simétricas desarrolladas en un plano único, sin retranqueos ni cuerpos adelantados y con distinto tratamiento de la planta baja respecto a las superiores, austeridad decorativa y remate horizontal de la fachada con una cornisa volada.
En este planteamiento prima la funcionalidad y no están ausentes valores de higiene, muy interesantes en un edificio de esta época, plasmados en la amplitud, la iluminación natural, ventilación y limpieza.
El proyecto del edificio refleja una regularidad y cuidado dignos de mención, aunque su ejecución material adolece de algunos defectos.
Es de destacar la singularidad del trazado de la escalera, que utiliza el corredor de la planta para acceder al siguiente tramo.
El edificio, junto con el actual colegio de Teresianas (antigua casa de expósitos), resaltan por su regularidad y volumetría, que no está lejos del concepto neoclásico de edificio, propugnado por la cada vez más influyente Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Es de especial interés el escudo situado en la esquina del edificio en la calle Arrabal, junto a la Catedral. Los escudos en esquina son escasos en La Rioja. Además tiene la singularidad de disponer de un guardapolvo sobre él, que lo protege y le aporta efectos de claroscuro.
Otro detalle singular es su remate superior mediante una cornisa que hace de dintel de las ventanas de la última planta, siendo éste utilizado como recurso decorativo y compositivo de la fachada.
En 1996 el edificio fue donado por el obispado al Ayuntamiento de Calahorra con tres condiciones; la reserva de la propiedad de una parte del inmueble para el obispado (oratorio, sacristía y dos salas a la calle Arrabal y parte del patio, el compromiso de destinar el edificio a usos culturales y la obligación por parte del consistorio de asumir todas las obras de conservación necesarias.
Descripción del bien.
El inmueble se compone de un edificio situado en la calle Arrabal número 4, formando esquina con la travesía de las Bolas, y un patio exterior en su parte sur, que afronta con la travesía de las Bolas y el paseo de las Bolas, el edificio tiene forma rectangular ampliado hacia el este (límite con el inmueble número 6 de la calle Arrabal) con una cuña triangular.
Los linderos y dimensiones del edificio son: Al norte, con la calle Arrabal en planta baja, en línea recta con longitud de 32,15 m; al oeste, con la travesía de las Bolas, en planta semisótano 1, en línea recta con longitud de 27,48 m; al sur, con el patio del paseo de las Bolas, en planta semisótano 1, con línea recta y tramo quebrado en longitudes de 33,11, y 4,11 m; y al este, con inmueble número 6 de la calle Arrabal, hoy libre de edificación, en línea prácticamente recta, en longitud de 25,61 m. En este frente este, el edificio forma esquina con un ensanche de 27 cm de la calle Arrabal.
El patio exterior se sitúa al sur del edificio, tiene forma sensiblemente rectangular irregular y en L, y sus frentes son: Al norte, con el propio edificio y con el inmueble número 6 de la calle Arrabal; al oeste, con la travesía de las Bolas; al sur, con el paseo de las Bolas; y al oeste, con el inmueble sito en el paseo de las Bolas número 3.
Las superficies generales son:
Superficie ocupada por la edificación ………………………… 942,25 m2
Superficie patio ……………………………………………………. 1.632,05 m2
Total superficie inmueble ………………………………………. 2.574,30 m2
El edificio tiene su acceso principal desde la calle Arrabal, donde se sitúa la planta baja, disponiendo sobre ella de dos plantas alzadas (1a y 2a) y bajocubierta, y bajo ella de una planta semisótano 1, que es planta sobre elevada hacia el patio junto al paseo de las Bolas (este situado a una cota inferior a la de la calle Arrabal), y una planta construida solo parcialmente, en semisótano 2, que es semisótano hacia el patio.
La composición del edificio en planta responde a un esquema racional, sencillo y funcional, consistente en tres anillos rectangulares concéntricos.




