El Villa de Quel sigue luchando y ganándose a pulso el derecho a volver a jugar el próximo año en la Segunda B del fútbol sala nacional.
Ayer los queleños se enfrentaba en casa al laskorain, equipo al que doblegaron ante en pabellón con una grada volcada, como suele ser habitual, con los suyos.
Porque así es siempre la afición queleña, una a olla a presión incansable que, aunque las restricciones sanitarias han contenido en presencia, no lo han hecho en la emoción y el apoyo que desprenden.
Empezaba el partido espeso. A pesar de ello, el AD Villa de Quel logró abrir al marcador gracias a un gol de Carmelo Sota. A pesar de ello, el partido no terminaba de romperse y, de un rebote, llegó el empate del laskorain, un equipo que muy bien plantado en el campo que dificultaba las llegadas riojanas.
La segunda parte comenzó un poco más rota, con muchas transiciones y con Asier salvando a los suyos. Hasta en cuatro ocasiones, el guardameta del equipo riojano evitó que también se rompiera el marcador.
El que sí rompió, poco después, el partido fue Chema que en un escaso periodo de tiempo marcó dos goles. El primero, fruto de una falta lejana que clavó en la escuadra; el segundo, tras sentar al portero.
El Quel ponía distancia en el marcador, una distancia que pudo ser aún mayor si el portero queleño hubiera logrado que su disparo, tras un despeje que acabó en el larguero, se hubiera alojado en la red; un gol con visos, de haber entrado, de convertirse en el gol de la temporada.
Con 3-1 abajo, el laskorain pasó al ataque de 5, un sistema que Mario aprovechó para marcar el cuarto. Después fue el propio Pechugui el que marcó de portería a portería llevando el éxtasis a las gradas. Al final un regalo en la salida puso el 5-2 definitivo.
Tras esta victoria, el AD Quel suma otros tres 3 puntos que dejan a los riojabajeños, a falta de tres partidos por disputar, a una victoria de la permanencia



