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CRÓNICA: Un empate apetecible (El CE Sabadell- UD Logroñés de Ángel Sedano)

Salto la UD Logroñés al campo de la Nova Creu Alta con muchas novedades en un once condicionado por las múltiples bajas ocasiona por las lesiones, las amonestaciones y el Covid, también.

El equipo, ese poco apetecible para algún jugador, ese equipo de mis amores y de muchos de los que os paráis a leer esta crónica, ese recién llegado que probablemente carezca de muchas cosas, pero también plagado de muchas virtudes con son la pasión de defender lo nuestro como bandera. Seremos nuevos, poco apetecibles, pero en esto de competir somos muy buenos. Así que ellos se lo pierden.

Pantalón blanco, camiseta con rayas canallas blancas y rojas; en lunes, a la hora de la cena, con el claro objetivo, de puntuar y dar buenas sensaciones sobre un campo de fútbol. Somos la UD Logroñés y éste es nuestro objetivo.

El partido comenzó encorsetado, cerrado, con la misión por bandera de no conceder, de no perder la posición. Con un guión establecido semejante para ambos equipos.

Después llegó una a presión muy alta del cuadro arlequinado, buscando la posesión y con el guión de intentar sorprender con balones al espacio de una UD Logroñés compacta, con líneas muy juntas, esperando agazapada un fallo del rival.

Así transcurrían los minutos desde el orden táctico y las pocas concesiones en defensa. Paulino intentó sorprender desde lejos a Mackay, el meta arlequinado, poniendo algo diferente en el encuentro a través de un disparo lejano, desde fuera del área, en el minuto veintidós. Fuera.

Vino después un saque de banda en el campo del Sabadell, una mala decisión, un mal control, una pérdida que propicia una contra de manual y que, en un movimiento, abre para Stoichkov la ocasión del partido al borde del área pequeña, con todo a placer, que muere con un disparo muy malo. El gaditano remató fuera, alto, con el tobillo, con el talón, inexplicablemente… una ocasión muy clara que se esfumaba en el minuto veinticuatro. Se lamentaba, respiraban aliviados Dani Giménez y la UD Logroñés.

Así iban transcurriendo los minutos de un partido cerrado, donde un error forzado o no forzado podía desnivelar la balanza de un lado u otro. Undabarrena remató de cabeza un córner y su remate de fue desviado. Y ya está. Poco más iba a pasar, de un lado y del otro lado, hasta el minuto cuarenta y cinco.

Sergio Rodríguez movió ficha y Boadilla dejó su puesto a Unai Medina. Iago López pasó al centro de una defensa en la que nada cambiaba, con un sistema defensivo de tres centrales y dos carrileros largos.

Y en un instante, Andy controla, mira y dispara desde más de treinta y cinco metros. Su latigazo a la escuadra de Mackay es repelido por una mano magistral. Era el primer disparo serio de Andy,e l primer aviso muy serio de la UD Logroñés ,un paso adelante en el minuto cuarenta y seis.

El partido tenía otro escenario, la UD Logroñés tenía otras sensaciones y buscaba la meta rival. Tenía más el balón, elegía otra forma sin dejar de estar bien plantada, presionando tras las pérdidas, jugando más en campo contrario.

Tocaba mover el banquillo. Rubén Martínez entraba por un deslucido Bogusz en el minuto cincuenta y siete.

El tiempo transcurría, no se sufría en exceso y el Sabadell lo intentaba por su perfil derecho. Mientras, la UD Logroñés, la del orden defensivo, no concedía nada. Así pasaban los minutos, puro fútbol de Segunda.

Y otra vuelta de tuerca de Sergio Rodríguez que ponía a Nano Mesa al campo. Debutaba en el minuto setenta el recién llegado para el que sí somos apetecibles sustituyendo aun David González que se lo dejó todo en esa punta de ataque.

Un partido tan cerrado y encorsetado necesita de muy poco para cambiar de escenario. En el minuto ochenta y tres, un balón al espacio en el perfil derecho del ataque arlequinado, un posterior centro al corazón del área y un remate al primer toque de Juan Hernández obligó a  Dani Giménez a realizar un paradón. Tan sencillo, tan difícil. Cosas de portero, de poner la réplica perfecta a un remate claro que surge de pronto, da igual con las manos o con los pies, con la concentración y las cualidades precisas en el momento oportuno.

Visto y no visto respondió, dos minutos después, la UD Logroñés. Nano Mesa nos enseñó que es un delantero diferente y con olfato de gol. Control dentro del área, disparo seco y al palo. Ahí se diluyó la ocasión más clara visitante, en el palo izquierdo de Mackay.

Y así murió un partido cerrado, lleno de varios micropartidos, con pocas y claras ocasiones para uno y otro, pero suficientes para fraguar un empate justo, un empate apetecible,  y seguir sumando otro punto más.

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