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ENTREVISTA: Orodea, el penúltimo guerrero del fútbol de barro riojano: «Quiero que me recuerden como una buena persona y buen compañero»

Orodea es «una persona humilde, tranquila, muy amiga de sus amigos, muy familiar, sobre todo muy familiar también .- recalca.- Una persona normal y corriente».

Pero Orodea es mucho más. Su calidad, su esfuerzo, su trabajo, su respeto a los colores y al rival y, sobre todo, su corazón han sido los símbolos que siempre han acompañado a un jugador de leyenda «del barro riojano» que pudo jugar donde quiso y realmente, aunque muchos no lo entiendan, ha jugado donde ha querido.

«Ese es el resumen. He jugado donde siempre he querido, en el equipo de mi pueblo, con mi gente. Feliz he sido y soy». Decía en su vídeo de despedida: «Yo nunca quise ser futbolista, yo siempre quise ser jugador del Náxara».

Antes de cumplir los veinte se fue a la Cultural y Deportiva Leonesa, marcó siete goles, y decidió volver a jugar con los suyos, con lo que le pedía el corazón.

¿Qué encierra esa frase y cómo es realmente esa historia?

Sí, yo creo que representa exactamente todo lo que he sentido siempre.

Desde pequeño, siempre había tenido bastantes ofertas. Todos los veranos tenía bastantes oportunidades de salir y siempre sufría un montón porque nunca quería salir de mi casa, de mi gente, de llevar esta camiseta, porque era lo que sentía.

Siempre había entendido el fútbol como una manera de divertirme, de disfrutar con mi gente, con mis amigos, y no me atrevía a dar ese paso, ¡ni quería, vamos!

Ya cuando cumplí 19 años o así, es cuando decidí marchar a la «Cultu»,  más que nada porque era una manera también de agradecer a mis padres todo el esfuerzo que me han hecho siempre, de haberme llevado de lado a lado. 

Les debía dar esa parte de mí, el haberlo intentado, por lo menos. Y lo intenté, pero esa vida yo creo que no era para mí.

 

Hay muchos futbolistas a los que les gusta el fútbol y muchos otros a los que no les gusta, ¿dónde estás tú? 

Sí, a mí me encanta el fútbol, sobre todo jugarlo; pero también me gusta verlo. Yo disfruto, es lo que más disfruto haciendo.

El competir también. El competir jugando, el entrenar… al final. Sí, sobre todo el día a día de estar con los compañeros, que eso es precioso y es lo que más pena me va a dar. Pero el competir siempre, que es algo que he hecho desde pequeñito y es lo que más de menos también voy a echar.

 

También vestiste la camiseta de la Federación Riojana y has conseguido cosas chulas con ella,

Sí, sí, sí, sí, sí. Al final he vestido, pasando por todas las categorías, la camiseta de la selección riojana. Siempre ha sido también otro orgullo para mí, el poder representar a mi comunidad, de la que me siento muy orgulloso de pertenecer, y también quería estar ahí.

La Rioja buscará este miércoles las semifinales de la Copa de las regiones UEFA

 

¿Por qué ahora? ¿Cuánto cuesta tomar esa decisión?

Al final vas cumpliendo  años y lo ves cada vez más cerca, te lo vas planteando; pero lo mío ha sido un poco más casi forzado por una molestia vascular en la pierna izquierda.

Además, este año, al ser también más exigente, en la carga de entrenamientos y en la intensidad; con un ritmo superior, que no es comparable a Tercera División; al final sí que lo he notado. Veo que me cuesta y no quiero arriesgarme, que al final, ni puedo ni sería lógico.

Este es uno de los motivos que también me han impulsado a dejarlo.

 

¿Cómo te imaginas dejar de sentir el olor a césped a media tarde? ¿Cuánto crees que te costará?

Va a ser durísimo. Al final es un cambio de jugador a aficionado va a ser muy duro; pero bueno, tendré que adaptarme, no queda otra. Seguir animando al escudo que quiero y que siento, seguro que lo hará más llevadero.

 

¿Es «La Salera» un campo mágico? ¿Cuánta magia encierra «La Salera»?
Yo creo que es un campo único. Todo el mundo que viene a Nájera también sube a ver «La Salera» porque es un campo, de verdad, peculiar, diferente, que encierra un entorno precioso.

Es muy especial, un campo muy especial. Y más para mí, imagínate, siendo de Nájera, y estando tantos años en este club. Para mí es como si fuera mi casa.

Tal vez el adiós de Oredea va cerrando una generación que hizo grande el llamado fútbol de barro riojano. La generación de Chacón, de Herce, de Michel, Emilio, Miguel Martínez, Javi Martínez, Tamayo, Matute, Achi, Lozano, Saláh, Garatea, Sito Castro que es de todas las generaciones. Y no nos podemos olvidar de Gonzalo y de Ledo, por supuesto.

Wow, Es que hay muchísimos ahí, sí, sí, sí.

Y de esa generación, de la que todavía sigue alguno, ¿No tienes la sensación de ser uno de los penúltimos guerreros de ese fútbol?

Sí, por supuesto. Por supuesto que yo creo que de esa generación ya quedamos poquitos. Sigue quedando Mario León, sigue quedando Rojito entre otros.  Todavía queda algunos por ahí que siguen peleando. Pero sí ya quedamos poquitos. Quedamos poquitos.

Imagen: Carmelo Bertolaza- Náxara CD

 

Tengo un amigo que se llama Jorge Chacón.«le tengo muchísimo cariño».- que siempre dice que del fútbol nos quedan los amigos, ¿cómo son esos amigos que te da el fútbol?

Wow, son únicos. Yo creo que, en el día a día, es con la gente con la que más tiempo pasas y al final es algo muy importante en nuestra vida.

Compartes muchísimas cosas, alegrías, tristezas, y eso te hace unirte muchísimo, muchísimo más. Estar juntos en momentos difíciles crea una unión, un vínculo especial.

Yo, por suerte, a lo largo de tantos años he conocido muchísima gente y me ha dado muchísimos amigos que conservo y conservaré toda mi vida.

 

Los amigos se hacen en el vestuario, pero ¿también en los enfrentamientos con los equipos contrarios?

Sí, aunque parezca mentira, yo creo igual porque soy una persona peculiar y también he hecho amigos siendo jugadores del rival.

 

Has vivido ascensos, playoff, también descensos para volver a ascender. Ojalá la permanencia. Pero, ¿con cuál de todos los momentos te quedas?,  ¿a cuál de todos los momentos le guardas más cariño?

Bufff, pues no sabía decirte, no sabía decirte… Yo creo que me quedo, y fíjate que puede parecer… bueno, como bonito sería el pasar con la eliminatoria contra el Villarrobledo en La Salera. Fue algo mágico. En penaltis. En La Salera. Con toda nuestra gente. ¡Fue único!

Pero también me quedo; como algo muy bonito, aunque tuvo un final muy trágico, con el partido en Tafalla. En Tafalla, esa última eliminatoria, después de pasar contra Villarrobledo jugamos la final por el ascenso contra el Peñasport y coincidió con Fiesta de San Juan porque en él estuvieron más de mil personas de Nájera.

Más de mil personas de Nájera, en el día más grande del pueblo y vinieron allá a animarnos, a apoyarnos. Parecía todo preparado para el ascenso  pero por desgracia no se dio. No sé, no sé, pero sé que todo vuelve y este fin de semana nos lo va a devolver.

¡Va a haber un ambiente, va a ser increíble! La verdad es que, lo de este domingo, va a ser increible. Ojalá se logre un gran resultado, ojalá, ojalá, ojalá. Es lo que más deseo, la verdad. Me haría más feliz. Lo más feliz del mundo.

Hablando de fútbol, si hay un tema recurrente en Nájera, son los campos de fútbol.

He hablado de ese tema bastante y estoy bastante involucrado. La verdad que es un tema que a todos najerinos nos duele mucho.

Ahora mismo es un tema más político que otra cosa. Y lo que tiene la política, uno dice una cosa y otros otra, y al final se ponen de acuerdo por cabezonería.

Yo solo les diría que piensen en la gente del pueblo, en los niños sobre tod,o y que lleguen al acuerdo que sea; pero que les den una solución y tengamos por fin un campo en Nájera..

 

¿Cuál ha sido el entrenador que más te he marcado?

Buuuufffff… (.-duda Orodea.-) Puede que David Ochoa. Yo creo que fue porque fue el primero. David Ochoa fue el primero y el que me subió el primer equipo. Tenía solo 16 años y ya me subió al primer equipo. Le guardo un cariño especial.

Pero, no sé, todos me han aportado algo, me han enseñado. Por suerte, he tenido buena relación con todos ellos y les guardo a todos muchísimo cariño. Tampoco me gustaría señalar a unos más que a otros porque sí, para mí también Bolly fue…fue una persona de la que he aprendido muchísimo, sí.

Pero todos. Nacho también me marcó un montón, me dio muchísima confianza, empecé a mejorar mucho con él. Con Diego Martínez, que jugábamos espectacular, fueron unos años increíbles. En Nájera, dimos un paso de gigante como club y como equipo. Los años de Bolly fueron de un salto de gigante.

Todos me han aportado cosas. Roberto Ochoa era una persona espectacular. Es que todos… con Josean he estado también increíble y es también una persona que me llevaría a cualquier lado.

Y con Arturo, lo mismo. Es el que nos ha hecho creer en mantenernos, que nos parecía impensable después de las dos experiencias en la Segunda RFEF.

Es el entrenador que nos ha hecho creer que podíamos ganar en cualquier campo, a cualquier rival. Y ahí están los resultados. Podíamos incluso haber estar salvados matemáticamente a dos jornadas del final, algo que parecía imposible al inicio de la competición. Con competir ya casi que nos dábamos satisfechos, estar ahí en la pelea.

Eso ha hecho Arturo, todo el mérito de Arturo, de que estemos luchando por certificar así la salvación yo le doy una parte fundamental porque es el que nos ha hecho creer y, desde el primer día, es el que más ha creído, ha confiado, nos ha hecho currar muchísimo porque, si no, sería imposible competir.

 

Y ya, a modo de despedida, ¿qué te gustaría que se recordara futbolísticamente de ti?

Más que por lo que haya aportado o no al fútbol, me gustaría que me recuerden como una buena persona. Como alguien que ha ayudado a cada jugador, a cada persona que ha sido partícipe de este club, que he ayudado a inculcar los valores del Náxara y ha hecho sentir el club como lo  siento yo.

Y con eso me quedo, que se acuerden de mí y me guarden un recuerdo mío con cariño y que se queden con que sigo buena gente.

Imagen: Carmelo Betolaza- Náxara CD
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