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CRÓNICA: Un día de improvisto me enamoré de ti (El UD Logroñés- San Sebastián de los Reyes de Ángel Sedano)

No crean que les voy a contar intimidades, ni procede, ni es el lugar, ni el sitio. Sólo les contaré a mi manera, sin talento y con mucho corazón, lo que da de sí una tarde encapotada de sábado en una grada rodeado de amigos y amigas para vivir la victoria clara de tu equipo, ese que te pellizca el corazón, ese por el que sufres y ríes. Ese camino que elegiste y del que jamás te arrepientes.

El partido empezó tristón, con muy poco ritmo. Es sólo un partido de fútbol en una categoría con pocos focos, pero es tu equipo. Es parte de tu vida y le perdonas casi todo, hasta ese bostezo a esa hora en la que echas de menos una siestita reponedora. Pero eliges una butaca, una camiseta blanca y roja y ver a tu equipo del alma «cafelito» contra ese bostezo del primer cuarto de hora de un espectáculo vacío y carente de sentimientos de un partido cerrado, sin exposición de uno u otro. De esta manera transcurría una apacible tarde de sábado, en una butaca roja y sucia en la que falta algo: el fútbol, el bendito fútbol.

Sí, el fútbol; un espectáculo donde vives de tus méritos o tus deméritos, de un pasé mal dado. Pero también de un jugador móvil, listo, habilidoso y habitado para dar un pase al espacio, buscar aún compañero que recoja ese pase, lo controle y lo toque sutilmente para batir de forma magistral al portero.

Y claro, no podía ser de otra manera e Iker Guarrotxena tenía que ser el del toque sutil y el que desatara la locura poniendo el uno a cero tras una veintena de minutos donde no pasaba nada. El binomio Iker Guarrotxena y Dubasin, uno centra y otro marca mientras los demás celebran funcionó a la perfección.

Ahí, en ese preciso instante, el partido cambiaba y la grada se desperezaba. La UD Logroñés empezó a divertir, a jugar más cómoda. A tocar, a acariciar el balón. El fútbol, el maldito y bendito fútbol.

Las ocasiones brotaban de forma intermitente. Andoni López lo intentaba recogiendo un rechace pero el balón se iba un poco desviado junto al poste izquierdo. Sin embargo el panorama había cambiado, la grada se divertía y se arrancaba por palmas de Bulería hasta la llegada al descanso con un Sanse pagando ese fallo, superado por ese detalle.

El segundo tiempo fue muy diferente, más desencorsetado y con más ocasiones. Con una UD Logroñés magistral en ataque y defensa aunque falta de definición. Y eso que el Sanse se estiró un poquito más, pero de forma muy tibia mientras Serantes, y sobre todo Herrando en el corte, calmaban el amago de revuelta madrileña.

En el minuto cincuenta y tres, Tekio dejaba su puesto a Medina  y la UD Logroñés se volvió más larga, más profunda por esa banda derecha.

Alfaro y Medina llevaban mucho peligro por dentro y por fuera, Guarrotxena se movía entre líneas y, en una de estas, el goleador de la tarde se habilitaba en el minuto cincuenta y seis para una ocasión de esas claras, muy clara. Pero como nadie es perfecto faltó definición.

La UD Logroñés se divertía, jugaba,  mandaba con el balón controlado o con una de esas contras de manual. Manejaba bien el fútbol con un Guarrotxena omnipresente que tampoco llegó a definir en el  minuto cincuenta y siete.

A pesar del corto resultado, era un partido dominado con un equipo dominador, pero también un partido sin cerrar a la hora de partido.

Este equipo está lleno de talento. Dubasin,  Guarrotxena, Alfaro, Iñaki o David Ramos manejando el fútbol de ataque. Había que cerrar el partido buscando ese  gol de la tranquilidad que se resistía a llegar.

Era la pena, una auténtica pena con una grada que empujaba sin cesar, que se divertía, ¡nos divertíamos! y lamentábamos esas ocasiones generadas y malogradas. ¡Ay  Iñaki! su disparo con la zurda, desde la frontal del área en una falta directa, casi su especialidad, se estrellaba en un larguero que se sumaba a una fiesta a la que nadie le había invitado.

 

Quedaban veinte minutos para el final y el uno a cero seguía en el marcador. Escasa renta para los méritos contraídos. Así es este juego.

Mere Hermoso dio entrada en el minuto setenta y seis a Borja Galán y Las Gaunas ovacionó a su héroe, Iker Guarrotxena. No obstante La UD Logroñés no bajó su intensidad, ni se resintió su fútbol.

La UD Logroñés jugaba a lo que sabe y quiere su entrenador mientras divierte y convence, no se le puede poner ni un pero. El escenario había cambiado y ahora se trataba de defender y guardar esa ventaja en el marcador, de manejar el otro fútbol y ahí se defiende como gato panza arriba.

Más cambios, Siddiki y Sierra se incorporaban al partido por Iñaki y Alfaro. Palmas, muchas palmas para los jugadores locales. El partido languidecía y paulatinamente llegaba a fin. Y se ganó, no se podía poner un pero, no hay nada más que añadir a una victoria convincente.

El epílogo lo puso la grada y el equipo fundidos por una canción, esa canción. También por eso » un día de improvisto me enamoré de ti…» La comunión de grada y el equipo ayer volvió a ser maravillosa. Esto es fútbol, esto es parte del pellizco, esto es una sola UD Logroñés.

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