Comité de empresa FHC: “el cierre de urgencias de AP compromete la capacidad asistencial especializada en Rioja Baja”
El cierre de los servicios de atención de urgencias de AP compromete la capacidad asistencial especializada en La Rioja Baja, ya al límite. Así lo ha denunciado el Comité de empresa de la Fundación Hospital de Calahorra que asegura que esto se ha acometido sin que exista información alguna al respecto y sin que se hayan adoptado las medidas organizativas más elementales para afrontar la sobrecarga que ahora se genera.
Señalan que en lo que a Rioja Baja afecta, cuyo centro de referencia de Atención Especializada (hospitalaria) es el Hospital de Calahorra (FHC), las medidas ahora anunciadas se plasman en el cierre de la atención presencial de urgencias los fines de semana y festivos en los Centros de Salud de Calahorra, Rincón de Soto y Aldeanueva de Ebro, así como en el Punto de Atención Continuada (PAC) de Ausejo.
Sólo se mantendrá en Calahorra la visita urgente a domicilios desde el CS de Calahorra.
Además, todos los recursos que desaparecen se suplirán con 5 ambulancias, una de las cuales se dotará con enfermera y técnico, y las otras cuatro con dos técnicos de transporte mientras que la demanda asistencial correspondiente a los servicios cerrados será derivada al Hospital de Calahorra, según la información disponible, incluida la de Ausejo que ni siquiera formaba parte de las zonas de referencia de FHC antes de esta reorganización de Atención Primeria.
La preocupación interna en FHC alcanza niveles de máximo histórico «ante la deriva y desgobierno del centro». Para los representantes de los trabajadores de este centro hospitalario «la situación organizativa y asistencial actual es notablemente peor que hace dos años, sin que la pandemia de COVID-19 pueda ser presentada como la causa de semejante empeoramiento».
Creen, además, que el problema de la FHC en el déficit severo de médicos se extiende también al campo de la enfermería «cuya falta a fecha de hoy es acuciante de cara a este mismo verano mientras, además, estas profesionales optan por aceptar contratos en otros servicios de salud ante la falta de perspectivas de futuro en La Rioja»
También han indicado que «las tensiones internas en el hospital de la Rioja Baja crecen exponencialmente hasta el punto de hacer temer por la organización de las guardias de especialidades médicas este verano (por ejemplo, en el mes de julio FHC sólo contará con un oftalmólogo y ni siquiera éste trabajará a jornada completa) así como por la viabilidad de la cobertura de todos los turnos de trabajo en el servicio de Urgencias».
«El pasado 21 de mayo ya denunciamos públicamente la falta absoluta de planificación -que continúa- ante las consecuencias evidentes que tendría para el hospital y la organización de sus recursos la firma reciente del convenio de colaboración entre la comunidad autónoma de La Rioja y la comunidad foral de Navarra en materia de cooperación sanitaria. En virtud de dicho convenio, el Hospital de Calahorra seguiría atendiendo las Urgencias y Radiología de la población de la Zona Básica de Salud de San Adrián, añadiéndose además ahora la Atención sanitaria Especializada a pacientes de San Adrián, Azagra, Andosilla y Cárcar, lo que supone incrementar la población de referencia de FHC en 14.400 personas a partir del 1 de junio, un incremento de demanda potencial por ampliación de la población de referencia, -ya no sólo en su servicio de Urgencias sino también en sus especialidades médicas- de un 15%», añaden
En su comunicado, el Comité de empresa de FHC también se han referido al problema que está ocasionando le falta de pediatras de cupo (AP) en Alfaro. «Con la aquiescencia de la Dirección de Atención primaria, decidieron (no se sabe muy bien quiénes) unilateralmente remitir a todos los pacientes pediátricos que precisasen asistencia urgente a FHC, incluso sin que previamente sean vistos por ningún médico». Esto hace que los niños derivados sean atendidos s a su llegada a FHC por los facultativos de urgencias del hospital, no por especialistas en pediatría, sobrecargando el sistema al límite, como buenamente se puede y con grandes demoras.
El comunicado concluye subrayando que «es triste constatar que la situación no ha sido objeto de remedio eficaz alguno en origen, en la propia Atención Primaria, más allá de la mera propaganda».
