Foto: El equipo hace piña tras un partido pasado (Grafometal La Rioja)
El Grafometal La Rioja cayó derrotado en el último encuentro que disputó frente al Aiala Zarautz. Lo hizo de forma bastante clara en un duelo donde con excepción de momentos puntuales, nunca se encontró, y ante un rival que, siendo superior como fue, tampoco derrochó, al menos en el ataque, demasiados alardes, y sí a través -sobre todo en la segunda mitad- de una buena defensa y portería -donde eso sí se ganan los partidos- consiguió doblegar a unas riojanas que encajaron su segundo traspié de la temporada.
Quizás es en esto último donde las lecturas del choque, más allá del resultado final, son más negativas. Como decimos el conjunto vasco fue mejor, sin duda, pero tampoco creo yo que pusiera el listón tan alto, al menos para ganar de por hasta cuatro goles; eso por un lado. Por el otro y, en esta línea, tampoco creo que se perdió por motivos concretos o lances del juego ocasionales, sino por un cómputo global de síntomas como resultado y en evidencia de que el equipo, como suele ocurrir a veces en esto del deporte, no pasa por su mejor momento.
Pues, es verdad que se erraron muchos tiros, pero independientemente de esto -que obviamente también suma-, considero que estas acciones eran más bien la cabeza visible de que no estaban saliendo las cosas en lo general, que el problema principal por el que finalmente se perdió. La cuestión se ampliaba al mero hecho de fallar o no un lanzamiento más o menos.
Así, aunque es posible que si se hubieran anotado esos tiros el resultado fuera otro, nunca lo sabremos, también se hubiera podido caer habiendo marcado algunos más de ellos, y es que, si esto hubiera sido así, igual el Zarautz tampoco hubiera perdido, por poner un ejemplo, uno de los balones en los que mantenía la posesión del mismo.
De cualquier forma, suponiendo que se hubiera logrado la victoria y, con el júbilo propio ocasionado por algo meritorio como siempre es una remontada, aún habiendo ganado de uno o dos tantos, considero que las sensaciones y el análisis realizado sobre ellas tampoco hubiera sido el más satisfactorio.
Con todo, sin olvidar lo ocurrido y haciendo autocrítica en pos siempre de una mejoría, creo que es el momento de juntar fuerzas y hacerse fuertes. Tengo la suerte de conocer a toda la plantilla de este equipo, y si algo sé es que lo de bajar los brazos no va con ellas, las mismas que, acorde y sabiendo su forma de afrontar las cosas, estaban muy fastidiadas tras el desenlace del partido; muchas de ellas comenzaron a intentar cambiar las cosas desde el segundo uno en el que la bocina pitó el final del choque.
Estas jugadoras son las mismas que pusieron contra las cuerdas al Porriño, que derrotaron con criterio al Beti-Onak en la tercera jornada, o que diezmaron precisamente al Zarautz con enorme contundencia en el partido de ida. Se merecen todo el crédito del mundo, más aún cuando, con independencia de los resultados, tanto positivos como negativos, es decir, una valoración que podríamos hacer al comienzo de la campaña, la seguridad que transmitían -siguen haciéndolo- las componentes que iban a formar el equipo era altísima. Por tanto, el trabajo de siempre con la confianza se siempre. ¡VAMOS!
En cuanto al transcurrir del encuentro éste comenzó, para ambas escuadras, espeso, trabado, y con varias imprecisiones que hacían de un duelo donde no había un claro dominador. En esta igualdad peligrosa que tomaba el partido era el equipo visitante el que conseguía penalizar con algo de mayor acierto los errores de un rival que se veía abajo con pequeñas rentas en los veinte primeros minutos (3-5; 4-6; 6-8).
Fue entonces cuando un conjunto zarauztarra más asentado y, por consiguiente, otro local que no lo estaba tanto, cogía ventaja tanto a la hora de plasmar el juego como en un marcador que se cerraba con un ajustado 11-10 al descanso. Había que remar.
Lo cierto es que se intentó pero sin acierto; no era el día. Tras unos iniciales minutos bastante disputados que volvían a reflejar la máxima igualdad (11-11; 12-12; 13-13) en el electrónico, eran las locales las que con una marcha más -la que probablemente tuvieron durante todo el partido- conseguían dominar un partido en el que llegaron a ponerse con hasta seis goles (21-15) de distancia con el tanto anotado por Nerea Arregui.
Poco a poco, unas riojanas más entonadas lograban ir reduciendo la diferencia primero a cuatro (22-18) y luego a dos (22-20) para, finalmente, situarse a la mínima expresión (24-23). Lo más difícil estaba hecho en un tramo de partido donde creo que, si a alguien hay que destacar, es a Masha: pasa el tiempo y con ello los años, pero la ucraniana sigue siendo un seguro de vida para el equipo; podrá salir o no con mayor acierto, normalmente altísimo, pero la tranquilidad que trasmite cada vez que coge y tiene el balón en sus manos no se paga con nada.
Dicho esto, esa posible remontada de la que hablábamos se quedó en eso, en una utopía cercana a la certeza que en ningún caso terminó por fraguarse. Las vascas, apoyadas en una gran actuación bajo palos de Haizea, volvían a retomar el mando del partido que terminaba por 27 a 23.
De esta forma, el Grafometal La Rioja cae por segunda vez en la temporada ante un rival directo al que eso sí, sigue llevando cinco puntos de ventaja; serenidad ante todo, cabeza, trabajo y una buena dosis de ilusión, la misma que hasta ahora pero aumentada ‘por tres’ si cabe: los momentos más complicados son los que requieren un mayor toque de seguridad; al fin y al cabo nadie dijo que fuera a ser fácil.
Es por todo ello que la competición continúa, esta vez en casa (Lobete; 19:00; vs Lagunak), en un duelo que, me complace ser quien os lo dice, podrá disputarse con público mediante unas medidas de seguridad sanitaria -aforo reducido entre otras cosas- que propiciará que los aficionados vuelvan a disfrutar de un equipo riojano que aún tiene mucho que decir. ¡TE ESPERAMOS!
AIALA ZARAUTZ: Haizea Aldalur, Oihane Bautista (porteras); Nora Azurmendi (5), Nerea Arregui (3), Andrea Zaldua (7), Bidane Salegui (5), Nahia Arruti (5), Laida Urbitarte (1), Ugazi Manterola (1), Lide González, Eunate Oregui, Izei Permarch, Nora Izeta, Maialen Morandeira, Maialen Urresti.
GRAFOMETAL LA RIOJA: Elena Navarro, Ailín López, Rebeca García (porteras); Masha (9), Carla Rivas (3), Bea Puertas (1), Paula García (4), Valentina (1), Ainhoa García (2), Lucía Ladrera (2), Yumi Tamada (1), Irati Holgado, Maite Rodríguez, Taty Lozano, Lucía Carrascón, Alba Ibáñez.




