22 de febrero. 9:00 de la mañana. Tal y como estaba anunciado, ADER da el pistoletazo de salida a las ayudas del plan de emergencia y, ¡oh, sorpresa! se produce una caída del sistema.
Los cierres precipitados de las anteriores convocatorias de ayudas hacían presagiar que un aluvión de solicitudes se produjeran a primera hora de la mañana y esto pudiera ocurrir, como así ha sido.
Durante los primeros minutos, el formulario, sin llegar a cargar correctamente, se actualizaba en bucle cada vez que se intentaba su envío.
Después, el servicio pasó a mostrarse «incapaz» y cayó como caen las hojas de los árboles en otoño o como caían las web de venta de entradas en cada una de las últimas giras de la historia de The Rolling Stones durante aquellos maravillosos años de «normalidad» sin el «nueva». Y de esas caídas ha habido varias para haber aprendido la lección.

Era muy fácil presagiar que, con lo mal que lo están pasando tantas empresas y autónomos y con los precedentes de las últimas convocatorias de ayudas, esto ocurriera.
Ahora toca esperar para conocer si la ADER buscará algún mecanismo que solvente este problema y cuál será el mecanismo que lo haga. Lo único que cada vez está más y más claro es que nuestro tejido económico está desesperado y no puede esperar mucho más.






