ARAG-ASAJA impulsa la formación para el control de plagas en cultivos de remolacha en La Rioja, en un año marcado por el crecimiento de la producción hasta las 950 hectáreas.
Esta organización agraria, en colaboración con la Asociación de Investigación para la Mejora del Cultivo de la Remolacha Azucarera (AIMCRA), realiza estudios para mitigar los efectos de las plagas sin utilizar insecticidas neonicotinoides, prohibidos por la normativa europea.
La prohibición de estas sustancias, antes utilizadas en la protección contra plagas y enfermedades, ha empujado al sector a buscar alternativas viables que mantengan la rentabilidad del cultivo de remolacha.
En este sentido, ARAG-ASAJA trabaja en los campos de Cidamón y Castañares de Rioja, donde realiza estudios sobre métodos innovadores de control de plagas, incluyendo trampas y una red de alertas para detectar tempranamente su aparición.
Entre las principales iniciativas en esta campaña destacan la evaluación de insecticidas foliares autorizados y el análisis de variedades de remolacha resistentes a la amarillez virosa. Estas prácticas buscan asegurar una producción de calidad frente a las limitaciones de tratamientos fitosanitarios impuestas por la regulación.
Los técnicos de ARAG-ASAJA han brindado formación a los remolacheros en el uso de nuevas herramientas y en la correcta identificación y tratamiento de plagas. Esta capacitación resulta esencial para afrontar un año en el que la producción de remolacha en La Rioja ha mostrado un significativo aumento.
El proceso de recogida de remolacha comenzó el 21 de octubre en La Rioja Alta, y desde el 29 de octubre, la fábrica de Azucarera en Miranda de Ebro acoge las entregas que se prolongarán hasta enero de 2025.
En esta campaña, destaca la decisión de valorar el cultivo según el peso de la raíz y no por el grado de azúcar, o polarización, como se hacía hasta ahora. Según Borja García-Baquero, agricultor con más de 20 años de experiencia en Zarratón, esta medida busca mitigar las dificultades de rentabilidad generadas en campañas pasadas por la baja concentración de azúcar en la remolacha.
A pesar de las iniciativas, los productores de remolacha enfrentan desafíos significativos debido a las normativas europeas cada vez más restrictivas, que afectan directamente la rentabilidad del cultivo.



