Te puede gustar más, te puede gustar menos; pero es que esto no va de eso. Esto va tan solo de reconocer cómo una chica de Barcelona de solo 26 años hizo historia y llenó durante dos noches el Metropolitano. Y de Madrid al cielo.
Al cielo y a emprender una gira internacional, “Cuarto Azul World Tour 2026”, que la llevará a Colombia, Estados Unidos, Francia, Portugal, México, Reino Unido y Portugal en 2026, tal y como anunció la artista en los créditos que pudieron verse en las pantallas a la conclusión de su gran y, permítanme, «catódico» directo.

Aitana se hizo conocida gracias a la academia de Operación Triunfo o, quién sabe, si más bien a pesar de ella. Lo hizo en una edición en la que coincidió con la pamplonesa Amaya, la mejor voz, (Amaya llegó a la final con máxima puntuación en la historia del programa, 40 puntos), pero no la voz más diferencial. Ese papel le correspondió a Aitana desde el principio y la industria de la música es lo que premia, ser reconocible y diferente.
La más artista de aquella novena edición fue indudablemente Miriam Rodríguez; quien sorprendió enormemente quedando tercera con justicia, por delante de un Alfred, que fue de más a menos, y de una gran Ana Guerra.
Aquella final le viví de vacaciones en Palamós. «Enero en la playa»… y, como suele ocurrir cuando ves estas cosas con un grupo de amigos, las impresiones suelen ser de lo más dispares. Pero desde entonces hasta ahora, nadie ha logrado hacerme cambiar de opinión: Aitana llegará tan lejos como ella (y quienes la rodean), le dejen y quieran.
Pero dejémonos de triunfitos y de academias y regresemos a Madrid, a donde las grandes promesas, se convierten en historia y en leyendas, tal y como hizo Aitana encerrando a 55.000 personas en dos noches espectaculares. Y eso, tras haber pasado hace unos días por Barcelona y protagonizando otro «sold out» en el estadi Lluis Companys, el mismito y con el mismo resultado que U2 en su gira Joshua Tree.
He querido tomarme unos días de tranquilidad y reflexión para escribir esto. Con ese poso y reposo, escribo hoy esta crónica sobre el inicio de una leyenda bajo el cielo de Madrid. Y no es mi cantante favorita, ni mucho menos; ni siquiera mi estilo musical preferido. Soy muchísimo más de rock, que le vamos a hacer.

En estos dos conciertos en la capital de España que pusieron fin a su mini gira «Metamorfosis season», la catalana tiró la casa por la ventana y compartió escenario con artistas como David Bisbal, con quien cantó ‘Si tú la quieres’ y ‘Mi princesa’; o Amaya, con la que interpretó “La Canción Que No Quiero Cantarte”. Y Hombres G, interpretando ‘Devuélveme a mi chica’.
En su segunda noche, el momento más álgido y sorprendente se vivió con la entrada en escena de toda una Amaral que invitó al estadio del Atlético de Madrid, por si estaban pocos, a «Marta, Sebas, Guille y los demás». “Os admiro muchísimo”, expresó la cantante tras la actuación. También esa noche Ela Taubert pasó con «para qué volver» por el escenario.
😍¡Amaral, segunda sorpresa de la noche!
🎶Aitana cumple un nuevo sueño con el mítico dúo al son de ‘Marta, Sebas, Guille y los demás’💕 #MetamorfosisSeasonMad pic.twitter.com/rHFg4iFxvd
— Europa FM (@europa_fm) July 31, 2025
La artista catalana, con ocho años de trayectoria, ofreció una actuación que repasó sus tres álbumes de estudio. Un directo que puede verse como el cierre de una etapa marcada por la transformación artística y personal.
Por cierto, el espectáculo, celebrado el 31 de julio, sustituyó las fechas inicialmente previstas en diciembre de 2024 en el estadio Santiago Bernabéu, que fueron aplazadas por motivos logísticos.

El concierto comenzó con “6 de febrero”, tema que presentó en su documental «Metamorfosis» y que, pese a las dudas iniciales de su equipo, se ha consolidado como uno de sus himnos. El público respondió de inmediato, con una ovación que marcó el tono de la noche.
Durante las más de dos horas y media de espectáculo, Aitana interpretó los temas más representativos de su discografía: desde baladas de «Spoiler» hasta los sonidos electrónicos de «Alpha».

En el bloque dedicado a «11 Razones», se produjo el primero de los múltiples cambios de vestuario, destacando el dinamismo escénico del evento al más puro estilo de las grandes giras de, ojo, palabras mayores, Madonna. Porque estos dos conciertos en Madrid han tenido, además de un montaje visual al estilo U2, también mucho de la «ambición rubia».
Uno de los momentos más emotivos llegó con la canción “Música en el cielo”, que la cantante dedicó a su abuelo y a “todas las personas que ya no están”. Sentada junto al público, ofreció una interpretación íntima que contrastó con la energía de temas posteriores como «Los Ángeles» o «miamor».
En esta parte, Aitana presentó al cuerpo de baile que la ha acompañado durante toda la gira, formado por 21 bailarines. La iluminación, el sonido y la coreografía transformaron el escenario en un show visual de gran formato, reforzando su evolución como intérprete.

El tramo final del concierto incluyó sus temas más populares, entre ellos «Las Babys», con el que convirtió el recinto en una pista de baile. También aprovechó para agradecer a su equipo el trabajo realizado durante toda la producción: “Subirme aquí es muy fácil si estáis vosotros”. El concierto concluyó con «Conexión Psíquica».
Con esta gira, Aitana consolida su posición como una de las artistas más relevantes del pop en español, con una proyección internacional en pleno crecimiento. «No sé si volveré a hacer un estadio alguna vez en la vida», dijo la artista durante su actuación. Ojalá sí.




