El IES Valle del Cidacos de Calahorra ha sido distinguido como “Centro Educativo Hacia la Sostenibilidad”. Este centro calagurritano se une a San Agustín de Calahorra y el La Salle- Pilar de Alfaro como “Centro Educativo Hacia la Sostenibilidad” en Rioja Baja.
En total, diez son los centros educativos de La Rioja, junto al Centro de Menores Virgen de Valvanera, los reconocidos como “Centros Educativos Hacia la Sostenibilidad”.
El acto de entrega de certificados, celebrado el 31 de enero, estuvo presidido por Noemí Manzanos, consejera de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente, y Alberto Galiana, consejero de Educación y Empleo.

El programa “Centros Educativos Hacia la Sostenibilidad” (CEHS), impulsado hace trece años por el Gobierno de La Rioja, busca fomentar la participación del alumnado en la mejora ambiental de sus centros y comunidades.
Actualmente, participan en este proyecto 31 colegios e institutos riojanos, involucrando a más de 20.000 estudiantes desde Educación Infantil hasta Formación Profesional.
Además del IES Valle del Cidacos de Calahorra, los centros que han recibido por primera vez este reconocimiento son IES Rey Don García de Nájera y cuatro centros de Logroño: CPC Paula Montal, CPC Compañía de María-La Enseñanza, CEIP El Arco e IES Duques de Nájera.
Además, el colegio Sagrado Corazón-Jesuitas, también en Logroño, ha recibido su sexta bandera tras completar seis años de trabajo en el ámbito de la sostenibilidad. Otros centros veteranos como el IES Batalla de Clavijo, el colegio San Agustín de Calahorra y La Salle-El Pilar de Alfaro han renovado sus distintivos, reafirmando su compromiso ambiental.
El Centro de Menores Virgen de Valvanera, por su parte, ha sido distinguido por segunda vez como Entidad Comprometida con la Educación Ambiental. Su participación en el proyecto CEHS desde hace seis años busca servir como ejemplo para otras instituciones interesadas en adoptar procesos de transformación ecológica y social.

El programa CEHS, que combina diagnóstico, planificación y evaluación, trabaja en cuatro áreas clave: consumo, territorio, salud y comunidad. Este modelo ha permitido a los estudiantes diseñar acciones concretas que impactan en sus centros y en sus municipios, fomentando la sostenibilidad en sus barrios y pueblos.
Con trece años de trayectoria, el proyecto sigue avanzando en su objetivo de construir una educación ambiental transformadora, fortaleciendo la implicación de la comunidad educativa y reforzando su impacto en el entorno.



