Málaga. La Rosaleda. Un campo eterno en nuestros corazones y es que, en ese campo, en esa ciudad, en una noche de verano conseguimos nuestro sueño, nuestro ascenso. Esta vez ni el tiempo ni el rival era el mismo. Tampoco era un partido sin retorno, sólo era uno más en esta liga de campanillas, de televisión y gradas vacías.
Esta vez se trataba de sacar algo positivo, de dar carpetazo a seis derrotas seguidas, de volver a dejar la portería a cero y aprovechar la oportunidad en área rival. Que el VAR nos echara una mano, otra vez, en esa portería donde Rubén Martínez metió un gol fantasma, pero, en esta ocasión, esa portería y el VAR nos privaron de una victoria.
El partido empezó con miedo a perder posiciones y balón por ambos equipos. Riesgos mínimos, minutos de estudio del rival, de transiciones en horizontal, de nada en las áreas.
Olaetxea lanzó fuera la primera aproximación de la UD Logroñés. El Málaga tenía ese peligro sordo. Cargaba el juego de ataque por banda izquierda, y en una de esas jugadas, en el minuto dieciocho, Cristian remató fuera con casi todo a favor.
El peligro boquerón era evidente, latente y palpable. Escassi, en el minuto veinticuatro, remató fuera. La UD Logroñés estaba dominada, el peligro era local y Dani Giménez tenía problemas. El partido era de color malagueño hasta que, en ese minuto treinta y tres, Rahmani hizo una falta a Iñaki. Su brazo salió a pasear, quizás de forma muy poco natural y el VAR estimó roja directa. El partido y el escenario cambiaron, la UD Logroñés se estiró más y buscó la puerta rival.
Andy e Iñaki, Iñaki y Andy. Sus zurdas valen un primor para este equipo. Andy avisó con una volea marca de la casa en el minuto cuarenta y tres, aunque el balón salió desviado. Un minuto después, el centro de Iñaki, lo remató Andy pero el balón se estrelló en cara exterior del palo. Era la ocasión más clara para desequilibrar la balanza.
Con el Málaga desubicado desde esa expulsión y con la UD Logroñés más estirada, se alcanzó el descanso con el empate a cero campeando en el marcador.
El segundo tiempo trajo el mismo escenario. Un Málaga replegado, achicando espacios mientras que la UD Logroñés tocaba y generaba con poco ruido y peligro arriba. Bogusz, en el minuto cuarenta y nueve, disparó tocadita y sin potencia a las manos del meta rival.
Paso bastante tiempo desde ese disparo a la siguiente aproximación, esta vez fue Paulino el que lo intentó de cabeza, aunque el balón se fue fuera en el minuto sesenta y cuatro.
Sergio Rodríguez inicio el carrusel de cambios, Ousama y David González al campo por Paulino y Bogusz. Se intentaba algo más que no caer en fuera de juego constante. Los cambios dieron otro aire, pero los remates seguían sin llegar mientras que el tiempo corría de manera implacable.
El marcador no se movía, así que Sergio Rodríguez volvió a introducir cambios. Zelu y Ander Vitoria por Olaetxea y Leonardo Ruiz en el minuto setenta y seis. Quedaban catorce minutos y el encuentro seguía sin noticias del ruido en las porterías. Hasta el minuto ochenta y dos en el que Ander Vitoria remató de cabeza, el VAR y la línea de fuera de juego estimaron que el cero a cero siguiera en el marcador. Y el reloj corrió y corrió hasta certificar ese puntito más sumado en Málaga.




