Aprender en familia sin salir de casa
(por Álvaro Pérez, docente en UNIR)
(por Álvaro Pérez, docente en UNIR)
Inmersos en la tercera ola de la pandemia provocada por la Covid-19, y con el temor a un nuevo confinamiento domiciliario, nos vienen a la mente las dificultades experimentadas por docentes y familias entre los meses de marzo y junio de 2020. En esta época tuvimos que afrontar, de forma inesperada, una docencia 100% online para la que muchos no estaban preparados. En ese sentido, los padres y madres se han visto en la obligación de aumentar la carga de sus roles parentales, perdiendo, incluso, en muchos casos, las redes de apoyo extendidas con las que contaban fuera de su burbuja social y que resultaban de soporte en muchas de estas situaciones.
Este hecho puso de manifiesto la ausencia de competencia digital de los implicados en el hecho educativo: profesorado, alumnado y familias. Esta deficiencia se unía, en la mayoría de los casos, a una falta de formación para el uso didáctico-creativo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, que ha puesto de relieve las posibilidades de las TIC en el ámbito educativo.
Desde entonces, las familias han tenido que ampliar sus responsabilidades en el proceso de enseñanza-aprendizaje de sus hijos de educación y primaria, creando situaciones de estrés, agobio y ansiedad a muchos padres que habían delegado totalmente esa función en los docentes.
En este sentido, a las familias se les plantean dos retos para los que tienen que estar preparados. Por un lado, deben saber convivir con unos niños que necesitan su apoyo para afrontar las tareas y estudios que les mandan desde el colegio. Por otro lado y, ante la ausencia movilidad por culpa de la pandemia, y el miedo también a los contagios que se ha implantado en la sociedad, se ha perdido ese refuerzo educativo que aportaban las excursiones, las visitas a los museos, bibliotecas o a los laboratorios, y que, desde casa, se pueden trabajar gracias a las tecnologías.
Con respecto al primer reto, habría que apostar por la organización en el hogar, tanto en tiempos como en espacios. Es fundamental establecer horarios para realizar las tareas en los que alguno de los progenitores esté libre y pendiente del trabajo de los pequeños. Intentar teletrabajar o hacer las labores del hogar al mismo tiempo que los pequeños realizan sus tareas es sumamente complicado. Con respecto a los espacios, es muy importante que se tenga un lugar determinado y exclusivo para que los niños realicen sus tareas, y no lo hagan en diferentes lugares cada vez (cocina, salón, etc.). Finalmente, hay que establecer también limitaciones en el uso de dispositivos móviles, videoconsolas y televisión ahora que pasan muchas más horas en casa.
Si tenemos en cuenta el refuerzo educativo que las familias pueden aportar para paliar esas limitaciones de movilidad y los miedos que ha traído la pandemia, es muy recomendable que se haga siempre desde el juego, el descubrimiento o la experimentación. Aunque no se pueda viajar físicamente, las tecnologías nos permiten hacer viajes virtuales para conocer ciudades, monumentos o curiosidades. Así pues, recursos gratuitos como Google Sky o Google Earth y Panoramas.dk, pueden ser unas opciones muy recomendables para plantear juegos y actividades para geografía o historia.
Si lo que se echa en falta es la visita a museos, la mayoría de los grandes museos del mundo tienen visitas virtuales en sus páginas web. Así pues, sin salir de casa, y en familia, podemos visitar el American Museum of Natural History de Nueva York, el British Museum de Londres o el Museo del Prado de Madrid. Además, en estas webs se pueden encontrar talleres, juegos, vídeos, etc. que enriquecerán, aun mas, nuestra experiencia.
Las grandes bibliotecas también ponen a nuestra disposición sus colecciones y que nos pueden servir para trabajar la competencia lingüística, a través de la lectura. La selección de libros de cada uno de los miembros de la unidad familiar hará que sea una actividad que los pequeños acojan de una forma motivadora.
Por último, la realidad aumentada y la realidad virtual es una opción muy recomendable para descubrir y experimentar. Aplicaciones como quiver o aumentaty son fáciles de usar y nos van a permitir trabajar modelos en 3 dimensiones para estudiar ciencias. Cada vez son más asequibles las gafas de realidad virtual, que nos permitirán, a través de sencillas aplicaciones, experimentar nuevas sensaciones y trasladarnos a otros lugares. También, en los últimos años, los laboratorios virtuales van a permitir realizar experimentos sin necesidad de poner nuestra casa patas arriba.
Son muchas las opciones que tenemos en casa para aprender en familia, de una forma divertida, y que servirán para estrechar nuestros vínculos y desarrollar, por qué no, nuestra competencia digital.
Álvaro Pérez es docente en los Grados de Educación Infantil y Primaria y en el Máster en Tecnología Educativa y Competencias Digitales de UNIR




