Los dos siguientes partidos que el Grafometal La Rioja nos ha ofrecido para hacer más llevadera esta cuarentena corresponden a la temporada 2017-2018, concretamente a la eliminatoria previa (5 y 12 de mayo) a la fase final de ascenso. Encuentros que se jugarían frente al equipo lanzaroteño del Balonmano Puerto del Carmen. Antes de adentrarnos en lo que en ellos aconteció, vamos a recordar que fue de aquella campaña ¿Te apuntas?
El equipo riojano volvió a quedar primero en la liga, haciéndose fuerte en unas estadísticas que le otorgaban el primer puesto en goles a favor de su grupo (708), así como el de menos goleado en toda la categoría (474). Una buena consonancia ataque-defensa que evidenciaba como el Sporting, tras finalizar la liga regular, era un claro candidato para ascender. En esta línea, a la siempre excelente aportación ofensiva de Masha, se sumaban al proyecto jugadoras que tenían, entre otras cosas, gol. Era el caso de la vasca Irati Holgado, la gallega Carla Rivas y la brasileña Dani de Sousa, importantes baluartes durante toda la temporada. También se unía al equipo la pivote Arima López que, sin olvidar su laborioso y eficaz trabajo en ataque, convirtió el centro de la defensa -junto a la capitana Marta Olarte- en una verdadera ampliación de su residencia. No nos extrañaría que le hubieran dado el empadronamiento de Logroño; se lo preguntaremos. Junto a ellas se hacían fuertes en defensa Ana Moreno y Sara Sicilia, contribuyendo, junto a Elena Navarro en portería, a esa buena faceta de encajar pocos goles. Además, si en el curso pasado Lucía Ladrera ya se había afianzado en la primera plantilla, este lo hacía con más fuerza, ampliando ese componente canterano al que también se incorporaban la portera Rebeca García, Laura Arguiñáriz y Noelia Pérez, que se hacían con una ficha en el primer equipo.
El primer partido de la campaña fue disputado. Las riojanas se enfrentaban a un Lagunak que puso las cosas muy difíciles durante una primer mitad que concluía en empate (9-9). Tras el descanso, las locales se desquitaron de la presión inicial, encarrilando un encuentro que se ponía a favor en los siete primeros de la reanudación, donde las navarras solo conseguían anotar un gol. A partir de ahí la buena dinámica riojana permitía incrementar la renta en un marcador que terminaba con un trabajado 20-14. Está claro que nunca es fácil comenzar la liga, independientemente del rival que tengas enfrente. En los siguientes compromisos, unas sportianas menos nerviosas y con la maquinaria mejor engrasada, lograban victorias más contundentes, mostrando un enorme potencial. El mejor ejemplo lo tuvimos en la jornada cuatro, donde las riojanas doblegaron por hasta once goles (17-28) a un señor equipo como es el Beti-Onak. Circunstancia muy halagüeña pues, en una liga en la que aún quedaba mucho por jugar, el margen de mejora era aún considerable ¡Este equipo iba a estar de nuevo luchando por un mismo objetivo!
La próxima cita enfrentaba a las de Luismi Ascorbe y Álvaro Marín contra el Balonmano Loyola, un equipo que se llevó un correctivo importante (34-14). Las riojanas estaban desatadas. Fue sin embargo, a pesar de que todo parecía ir viento en popa, cuando las riojanas enseñaron algunas de sus carencias. Primero frente al Kukullaga en la jornada seis, en un partido que estando muy de cara, las riojanas permitieron un importante parcial en contra que acercó a las locales a un marcador que terminaba por un ajustado 24-27. Después frente al Balonmano Castro Urdiales, un rival batallador que en el minuto 23 de la segunda mitad solo perdía por dos goles (22-20), evidenciando que el resultado final -27 a 21- no era un fiel reflejo de un encuentro en el que tan solo la mayor experiencia de las riojanas -arma, por otro lado muy válida-, decantó a su favor. La mejor noticia era que, sin estar demasiado bien, el equipo seguía ganando. No fue así frente al Tejina, un conjunto que a esas alturas se encontraba en la cuarta posición. En un encuentro que llegaba con empate al descanso (12-12), las isleñas se hicieron con las riendas del mismo en la segunda mitad, no permitiendo, a pesar de un último empuje riojano, que se les escapara la victoria de un choque que terminaron ganando por la mínima (24-23). De esta forma, las sportianas cedían el liderato al Balonmano Pereda.
Pero ni mucho menos estaba todo dicho. Las victorias y las mejores sensaciones volvieron en las siguientes jornadas. Las riojanas derrotaban al Errotabarri por 29-21 en un partido con un marcado valor grupal, pues las jugadoras con mayor peso ofensivo durante la temporada, se repartían las responsabilidades: Dani (5), Raquel Suárez (3), Masha (6), Irati (5), Raquel Benito (4), Carla Rivas (6). Era, nunca mejor dicho, un síntoma de equipo, de que las cosas iban por buen camino. Y sin duda, así era. En la posterior jornada, la derrota del Pereda en Ermua (24-23), y el rotundo triunfo del Sporting frente al Muskiz (11-32) posibilitaba que las riojanas volvieran asaltar el liderato a tan solo un choque -terminó con victoria frente al Garlan Legumbres- de enfrentarse a las cántabras. Llegaba así el partido, hasta entonces, más importante de la temporada. Delante un gran equipo como el Pereda, un conjunto con el que se mantiene una gran rivalidad deportiva, fruto, en gran parte, de ser un adversario que casi siempre está luchando por las mismas metas. Pues bien, el partido no solo se ganó, sino que se hizo con una autoridad aplastante (34-24). La buena sintonía grupal (6 goles de Masha, 5 de Irati, 4 de Raquel Benito, 3 de Raquel Suárez, 3 de Marta, 2 de Arima y 1 de Carla) seguía en un partido donde, eso sí, una soberbia Dani -10 goles- destacaba sobremanera. No debemos olvidarnos tampoco de la faceta defensiva. En partidos de esta índole, que se ganan con esa supremacía, el ataque muchas veces funciona como resultado de una buena disposición en la parte de atrás, en la que por supuesto, también tiene mucho que ver la portería.
En la cita posterior el Sporting La Rioja debía hacer frente a otro hueso duro, el Aiala Zarautz. De esta forma, en muy poco tiempo se juntaban los dos citas que probablemente más exigirían a las riojanas. Con la primera batalla -Pereda- ya ganada, si se conseguía un resultado positivo de esta otra, las riojanas darían un paso muy importante en la liga. Creo que así fue. Es verdad que no se logró ganar, pero si sacar un punto de una cancha muy complicada en un partido que se había puesto cuesta arriba al descanso (16-12) y que las vascas tenían más cerca a falta de siete minutos para terminar (24-21). Así, el pitido final (26-26) evidenciaba dos cosas, que las riojanas sabían sufrir y sobreponerse a las adversidades, y que el Sporting seguiría, al menos durante una jornada más, líder. Las sportianas habían «salido vivas» de duelos complicados, y lo habían hecho con nota, advirtiendo hasta ahora muchas más cosas buenas que malas en una temporada que llegaba a su ecuador y en donde cada pequeño detalle empezaba a importar más que nunca.
Los once próximos partidos del equipo se saldaron con victoria. Es verdad que en la trayectoria de este club, una racha tan positiva deja de ser novedad, siendo a veces, y por consiguiente, poco valorada; pero ¿a cuántos les gustaría? Creo de esta forma, que es algo muy meritorio, mantenerse temporada tras temporada arriba, luchando por objetivos tan ilusionantes como un ascenso. Apreciémoslo ahora que se puede, nunca se sabe que deparará el futuro. Dichos triunfos se sacaron además con mucha solvencia. Es el caso de Lagunak (19-28), San Adrián (26-17), Beti-Onak (29-17), Loyola (19-27), Kukullaga (25-18), Castro Urdiales (18-24), así como otros que se ganaron de manera arrolladora tales como Suregranca (12-34), Errotabarri (21-35) o Muskiz (27-12). Solo el Tejina, único equipo que hasta ahora había ganado a las riojanas, pudo poner las cosas algo difíciles para, sin embargo, terminar cayendo por un 22 a 19. Un equipo tinerfeño, eso sí, que con su victoria frente a Pereda (26-22) en la jornada 22, permitía al Sporting -tras su triunfo ante Garlan Legumbres por 34-18 con unas Carla Rivas y Lucía Ladrera muy atinadas con seis goles cada una- asegurar la primera plaza del grupo justo antes de enfrentarse a las cántabras en su casa a tan solo dos choques para terminar la liga. Un partido que terminó con victoria santanderina (25-20) en su lucha por la segunda posición con el Aiala Zarautz, último rival de las sportinas en la competición liguera. En un encuentro con bastantes alternativas, riojanas y zarautzarras se repartían los puntos (18-18). De esta forma, el Sporting La Rioja y el Balonmano Pereda serían los equipos del grupo B que lucharían por el ascenso.
Se ponía fin a una liga regular donde se había cumplido el primer objetivo, permitiendo ampliar el sueño al menos dos partidos más. Encuentros que pudimos recordar de forma virtual este fin de semana y que se jugarían los días 5 y 12 de mayo; el rival: el Lanzarote Puerto del Carmen. El primer puesto clasificatorio de las riojanas propiciaba que la ida de la eliminatoria se jugara en las islas, disputándose la vuelta en la pista riojana.
El primer partido fue bastante parejo, al menos durante algo más de cuarenta minutos. Una acometida de un equipo era respondida de igual forma por el otro. Mientras el encuentro siguiera en esos cauces, y teniendo en cuenta que aún quedaba otro entero por competir en la capital riojana, la cosa estaba bastante controlada. Los problemas surgieron pasados esos minutos cuando unas locales más intensas castigaban fuertemente los errores de un Sporting que se veía tres abajo en el marcador (21-18), y que obligaban a Luismi Ascorbe a pedir tiempo muerto. Aunque en el siguiente ataque se consiguió anotar, el transcurso del partido no cambió demasiado. Las canarias seguían manejando esa renta que les hacía, a falta de dos minutos para el final, ver la victoria más cerca (24-21). Esta se terminó quedando en Lanzarote, sí, pero de una forma que, probablemente, dejaba mejor sabor de boca a las visitantes que a las locales, pues en un partido en el que tan solo quedaban 30 segundos por disputarse, las isleñas ganaban de hasta tres goles, diferencia que se redujo finalmente a tan solo uno (25-24). Faltaba una vuelta vibrante por jugar que sugería, por otro lado, que si el conjunto riojano conseguía estar a su mejor nivel-aludimos por ejemplo al partido frente a Pereda-, el pase a la fase final de ascenso se quedaría en casa.
Bien es verdad que el partido no empezó de la mejor forma. A las riojanas, tensas en la cancha, les costó entrar en un encuentro en el que en el minuto siete perdían por 0-3. Poco a poco se fueron soltando, a la vez que imprimían un mayor pero también efectivo ritmo. De esta forma, pasado el minuto diez, las locales conseguían empatar la contienda (4-4). Eran sin embargo las visitantes las que volvían a comandar la contienda en las siguientes jugadas, advirtiendo que iba se iba a tener que luchar duro. A no muy tardar, con sus dos tantos, Irati Holgado empataba de nuevo el partido a 7 -¡como le gusta este número a la de Usurbil!-, para que Marta Olarte primero, y Dani de Sousa después, se encargaran de poner al Sporting por primera vez en el partido por delante. A partir de ahí, el encuentro fue otro. Las locales, siempre por arriba en el marcador, supieron gestionar una renta que se iba a tres al descanso (14-11). Esta buena tónica siguió en la reanudación, con una diferencia que se ampliaba hasta los siete goles (20-13, min.10) tras el tanto anotado por Carla Rivas y que forzaba al técnico lanzaroteño a pedir tiempo muerto. Las cosas no variaron. Un equipo riojano que supo manejarse con soltura y aplomo, lograba mantenerse firme en su ventaja, posibilitando ver muy cerca -me atrevería a decir que hecho- el objetivo a tan solo seis minutos por finalizar un encuentro en el que Raquel Benito situaba el 27-17. Un último intercambio de goles dejaba las cosas como estaban, con una renta de diez goles (31-21) que permitía a las riojanas terminar la temporada por todo lo alto.
En un horizonte cercano quedaba la fase final de ascenso que se disputaría los días 25,26 y 27 de mayo en Sagunto: ¡ilusión y ganas, las palabras más repetidas! Además del Sporting La Rioja los equipos clasificados eran el Balonmano Morvedre, el Balonmano Alcobendas y el Cleba León. Este último sería el primer escollo de las riojanas en una fase a la que acudieron un importante grupo de aficionados y familiares que no querían dejar de animar a las suyas. De primera mano puedo deciros que fue un viaje espectacular.
El partido contra las leonesas, muy disputado durante algo más de quince minutos, fue cogiendo poco a poco color verde-amarillo con una Dani de Sousa que ya hacía de las suyas y que terminó el encuentro con 10 goles. Un equipo riojano cada vez más entonado, así como una importante y llamativa lesión de la ex-sportiana Natalia del Olmo que pudo, en cierta forma, minar algo la moral de las castellano-leonesas, posibilitaba que el Sporting La Rioja comandara por cinco (11-16) el partido al descanso. En la segunda mitad el equipo se disparó. Masha -ocho goles en el global- e Irati -5- así como una muy buena disposición defensiva de las jugadoras más habituales en esta faceta (Marta, Arima y Ana) se encargaban de aumentar una distancia que a falta de muy poco por jugarse permitía ver cerrado el partido, rectifico, el partidazo de las riojanas. Sin duda un debut soñado que terminaba con un contundente y esperanzador marcador (21-32) a un día de disputar el segundo encuentro ante el anfitrión Balonmano Morvedre, equipo en el que se encontraban las hoy sportianas Carla Sánchez y Sonora Solano.
El partido, con pocos goles, comenzó igualado (3-3, min. 13) para que a no más tardar se fuera acercando a los intereses riojanos con un marcador que doblaban en el minuto 18 (3-6) y que llegó, en más de una ocasión, a situar los cuatro goles de ventaja para las visitantes (3-7, 5-9) y el definitivo 6-10 al descanso. Desafortunadamente las cosas se modificaron tras la reanudación. Un equipo riojano algo cansado y con falta de ideas, pues recordemos había llegado a esta fase justo, con jugadoras lesionadas (Raquel Suárez) y otras muy tocadas pero que aún así lo dieron todo (Arima y Carla), favorecía que ni la siempre buena disposición del fisio del club Pablo Ramírez cambiara una tónica de encuentro que en el minuto 17 hacía temer una remontada local (12-12). Y efectivamente así fue. Las porteñas consiguieron dar la vuelta a un partido que eso sí, no se decidía hasta los últimos compases (17-15), pero que, en esta línea, las locales supieron jugar mejor.
Con el conjunto valenciano ya ascendido el Sporting La Rioja debía de jugársela a todo o nada contra el Balonmano Alcobendas. Tras unos primeros minutos donde las madrileñas salieron mejor al campo (1-3) las riojanas conseguían empatar la contienda a 4. Sin embargo, a partir de ahí eran las que jugaban como visitantes las que se volvían a distanciarse en el marcador (4-8). A pesar de los tantos de Irati -máxima goleadora de su equipo- el Sporting no conseguía dar otro rumbo a un partido que se marchaba con un 7-13 al descanso. La segunda mitad fue un «quiero y no puedo». Las madrileñas siguieron controlando el encuentro en todo momento, no permitiendo que las riojanas se metieran en él para terminar de decantarlo por un 18 a 28. Se ponía así fin a una fase que comenzó mucho mejor de lo que acabó, pero que, por otro lado, y a pesar de la decepción normal del momento, dejaba claro que este equipo seguiría luchando por grandes objetivos, pues LA ILUSIÓN Y EL TRABAJO MUEVEN LAS PAREDES MÁS GRANDES.





