Por Jose Mari Rojas.- Sufrió y de lo lindo la adición de la UD Logroñés para acabar la jornada en lo más alto de la tabla.
Mismo guion y mismo margen de victoria que en anteriores encuentros como local. Y parece que será la tónica en Las Gaunas. Con un equipo, el local, empeñado en entrar por en centro y un visitante ordenado y que aprovecha la que tiene (como ocurrió con el Naxara) para poner contra las cuerdas a los de Unai.
Arrancó el Logroñés con rotaciones, con pocas ideas en ataque y dudas en defensa que desencadenaron en el gol visitante. Un pase entre centrales que Bengoetxea cruzó ante la mirada de Daza para hacer el 0-1.
Reaccionó la UD Logroñés con una doble ocasión repelida por el portero visitante.
Tras el descanso, Manex cogió la manija y dirigió lo suyos en busca de dar la vuelta al partido. El empate llegó tras una jugada de Otadui que cedió desde línea de fondo para qué Febas anotara el 1-1.
Puso orden desde el banquillo el míster, sobre todo con la entrada de Marí, jugador que debería perderse, pocos o ningún partido, en un equipo que busca el ascenso directo.
La lógica llegó al marcador. Manex puso la magia, pisó área, levantó la cabeza y asistió a Otadui que batió a Artetxe para anotar el 2-1 definitivo.
Un partido más o un partido menos, una nueva victoria en casa que colocan a los de Logroño como colíderes y que sin hacerlo bien, este año si parece que aspiran a todo.
La anécdota y la tensión estuvo en la grada. En el minuto 25 se tuvo que detener el partido para atender a un aficionado que sufrió un desvanecimiento.
(Imagen de portada: UD Logroñés)



