«Siete vidas tiene un zorro»
Los berlineses se reponen a unos veinte primeros minutos sublimes del Logroño y se llevan el partido por 33 a 26
Jugaba el Balonmano Logroño en la capital alemana ante un equipo que, sin estar en su mejor momento, es considerado como uno de los grandes de este deporte, al menos de los más emblemáticos. Y lo hacía en una cancha donde se respira balonmano desde el aparcamiento ¡Un auténtico lujo! Sin duda, un premio para jugadores, cuerpo técnico y afición a la trayectoria de los franivinos por la liga en estos, ya no tan últimos, años. Había que disfrutarlo.
Pero si alguien pensaba que los logroñeses iban ahí a pasar unas vacaciones exprés se equivocaban, y sino que pongan los veinte primeros minutos del encuentro, simplemente brillantes, de lo mejor de la temporada. El equipo salió concentrado y consciente de sus posibilidades, llegando a situarse cinco arriba. Tras estos y con un equipo alemán que comenzaba a carburar, la renta fue disminuyendo hasta que los locales consiguieron revertirla comandando un partido que llegaba al descanso (15-14).
La imagen no era mala ni mucho menos, pero las sensaciones decían otra cosa. Se había dejado escapar a un equipo que estaba muy tocado. Los alemanes conseguían irse a los vestuarios sin haber sido mejores y sin haber hecho nada de otro mundo. Los riojanos no supieron rematarlos. Aquí la diferencia de ser un gran equipo como el que somos, a ser uno puntero que luche por estar entre los mejores, en saber manejar con más soltura una situación tan a favor. Pero tampoco nos engañemos, ahora con el partido terminado es más fácil hacer este análisis. Nose si muchas personas hubieran imaginado ir ganando en una cancha como la Max Schmeling con esta autoridad. Si no nos hubiéramos puesto cinco arriba todo lo dicho hasta ahora no serviría para nada. Primero hay que hacerlo para que te puedan remontar. Así que vamos a ser justos.
Con la reanudación la tónica del encuentro cambió por completo. Los locales mucho más sueltos en ataque y más férreos en defensa dieron pocas opciones a unos franjivinos que estuvieron mal en bastantes facetas del juego y que veían como poco a poco se les escapaban sus opciones. El equipo, aunque lo siguió intentándolo hasta el final, no pudo ante un conjunto alemán que devolvía la moneda a los riojanos llevándose un triunfo por 33 a 26.
Aun así, muchas gracias a los jugadores por hacernos creer y confiar, así como a su afición, especialmente a los peñistas de Orgullo Franjivino que se desplazaron a tierras berlinesas para animar a su equipo.


